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La princesa Mette-Marit en su momento más bajo: Las dudas sobre su futuro como reina y las medidas de la Casa Real

Un 44% de los ciudadanos considera que la sucesora del trono no es apta para ejercer como reina de Noruega en el futuro.

04 de Febrero de 2026 | 11:13 | Redactado por Martina Parant
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La reina de Noruega, Sonia, y la princesa Mette-Marit.

El Mercurio
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, atraviesa el periodo más delicado desde su llegada a la familia real. La combinación de controversias personales y familiares ha provocado una ruptura en la confianza pública y ha obligado a la Casa Real noruega a tomar decisiones inmediatas para contener el impacto institucional.

Aunque el respaldo a la monarquía en Noruega continúa siendo mayoritario, un 66% de los ciudadanos afirma seguir apoyando el sistema monárquico como forma de Estado, la figura de la princesa heredera Mette-Marit atraviesa una crisis de confianza. La institución resiste, pero la imagen de quien está llamada a convertirse en reina junto al príncipe Haakon se ha deteriorado como nunca antes.

El punto de inflexión ha sido la publicación de nuevos documentos vinculados a Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. En esos archivos se detallaría una relación cercana y prolongada entre la princesa heredera y el financiero estadounidense, condenado por delitos sexuales.

Según recoge el diario Dagbladet, más de nueve de cada diez noruegos dicen estar al tanto de esta información, y entre ellos, un 76% reconoce que su confianza en Mette-Marit ha disminuido tras conocerse estas revelaciones.

Una caída pronunciada en la opinión pública


Las cifras reflejan un impacto directo y profundo. Un 44% de los encuestados considera que Mette-Marit no es apta para convertirse en reina, frente a solo un 22% que cree que sí lo está, mientras el resto se declara indeciso.

Para Lars Helle, editor político de Dagbladet, se trata de "datos muy fuertes" que evidencian el peso inmediato de la polémica en la percepción ciudadana. El periodista subraya que la información divulgada durante el fin de semana ha influido de manera decisiva en el giro de la opinión pública.

El contraste con la situación de hace apenas unas semanas es notable. Cuando se informó del empeoramiento de la enfermedad pulmonar crónica que padece la princesa, Mette-Marit recibió una ola de simpatía y apoyo social. Ese capital emocional, sin embargo, parece haberse evaporado ante la magnitud del escándalo actual.

A esta polémica se suma el juicio contra Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa heredera, fruto de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe Haakon, y que es acusado de cuatro violaciones.

El proceso judicial, que comenzó esta semana en Oslo, incluye múltiples cargos graves, lo que ha intensificado la presión mediática y social sobre la familia real.

Medidas urgentes


En este contexto, la Casa Real de Noruega ha adoptado medidas urgentes. La primera ha sido la cancelación de un viaje privado que Mette-Marit tenía previsto realizar en los próximos días junto a sus hijos. El desplazamiento coincidía con el inicio del juicio de Marius Borg y, finalmente, se decidió que la princesa permaneciera en el país, en una decisión interpretada como un gesto de responsabilidad ante la situación.

La segunda medida ha sido el cierre temporal de los comentarios en las redes sociales oficiales de la Casa Real. Durante días, los perfiles institucionales habían acumulado mensajes críticos dirigidos a la princesa heredera. Desde el departamento de comunicación explicaron que muchos comentarios incumplían las normas de respeto, por lo que se optó por restringir la interacción para proteger el entorno digital institucional.

El príncipe heredero Haakon ha mantenido su agenda oficial mientras su esposa reduce su exposición pública. Expertos en comunicación institucional señalan que el camino para recuperar la confianza pasa por la transparencia y una estrategia clara de presencia pública cuando la situación judicial de su hijo avance.

Por ahora, la monarquía noruega sigue contando con apoyo social, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos. Sin embargo, el papel de Mette-Marit como futura reina ya no se percibe como algo automático.
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