Aunque el estudio fue observacional, los autores aseguraron que los resultados pueden servir a los profesionales de la salud en el manejo de la atención de sus pacientes.
LUN (imagen referencial)
Un estudio observacional realizado por investigadores de la Universidad de Nantong, en China,
analizó la relación entre la duración del sueño y la resistencia a la insulina en adultos de entre 20 y 80 años.
El análisis, basado en datos de 23.475 participantes recopilados entre 2009 y 2023, concluyó que
dormir 7 horas y 18 minutos por noche se asocia con mejores indicadores metabólicos, mientras que
recuperar demasiado sueño durante el fin de semana podría relacionarse con un
mayor deterioro del metabolismo de la glucosa.
La investigación publicada en la revista "BMJ Open Diabetes Research & Care", examinó cómo la duración del sueño durante la semana y el llamado sueño de recuperación del fin de semana se relacionan con la resistencia a la insulina, considerada un precursor de la diabetes tipo 2.
Se consideraron datos de personas que provenían de distintas oleadas de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) realizadas entre 2009 y 2023. De total, 10.817 participantes contaban con información específica sobre su duración del sueño durante los fines de semana.
Para evaluar el riesgo de resistencia a la insulina, los investigadores utilizaron la tasa estimada de eliminación de glucosa (eGDR), considerada un indicador fiable de este trastorno metabólico. Los especialistas señalan que valores más bajos de eGDR -por ejemplo, menos de 6 a 7 mg/kg/min- se asocian con mayor riesgo, mientras que
valores superiores a 10 mg/kg/min indican menor probabilidad de resistencia a la insulina.
El cálculo de la eGDR se realizó mediante una fórmula que incluye tres variables clínicas: circunferencia de la cintura, niveles de glucosa en ayunas y presión arterial.
Entre los participantes analizados, el promedio de eGDR fue de 8,23.
Durante los días laborales, el tiempo medio de sueño fue de 7 horas y 30 minutos. Además,
algo más del 48% reportó dormir más horas durante el fin de semana para compensar el descanso perdido.
El análisis de los datos identificó una relación en forma de U invertida entre la duración del sueño y la eGDR.
El punto considerado óptimo se ubicó en 7 horas y 18 minutos por noche.
Los resultados indicaron que
cuando el tiempo de descanso nocturno era inferior a ese umbral, dormir más se asociaba con un aumento de la eGDR. En cambio, cuando el tiempo de sueño superaba las 7 horas y 18 minutos, el incremento de horas de descanso se vinculó con una reducción de la eGDR.
Esta asociación se observó con
mayor frecuencia entre mujeres y personas de entre 40 y 59 años.
El estudio también examinó el
impacto de dormir más durante el fin de semana. El sueño de recuperación se clasificó en cuatro categorías:
1.-. Ninguno.
2.- Hasta 1 hora.
3.- Entre 1 y 2 horas.
4.- Más de 2 horas.
Los análisis estadísticos indicaron que,
entre las personas que dormían menos del umbral óptimo durante la semana, recuperar entre 1 y 2 horas de sueño durante el fin de semana se relacionó con valores de eGDR más altos en comparación con quienes no recuperaban sueño.
En contraste,
entre quienes dormían más de 7 horas y 18 minutos entre semana, dormir más de 2 horas adicionales el fin de semana se asoció con una eGDR más baja, incluso después de considerar factores potencialmente influyentes como estilo de vida, etnia, estado civil y nivel educativo.
Relación bidireccional entre sueño y metabolismo
Los investigadores también plantearon que
el vínculo entre sueño y metabolismo podría funcionar en ambas direcciones. Por ejemplo, niveles bajos de glucosa se han asociado tanto con dormir menos como con dormir más tiempo, además de una mayor probabilidad de trastornos del sueño.
Según los autores del estudio, "
esto crea un posible círculo vicioso en el que la desregulación metabólica altera los patrones normales de sueño y el sueño anormal resultante (incluida una duración prolongada) agrava aún más la salud metabólica".
Los investigadores subrayaron que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto. Además, los datos sobre duración del sueño fueron autodeclarados por los participantes, lo que puede introducir limitaciones en la interpretación de los resultados.
Aun así, concluyeron que "estos hallazgos correlacionales sugieren que
los patrones de sueño, en particular el sueño de recuperación del fin de semana, pueden ser relevantes para la regulación metabólica en la diabetes y podrían informar las consideraciones de los profesionales de la salud en el manejo de la atención al paciente".