Si una persona traga dos o más imanes, los primeros malestares pueden aparecer entre 24 y 72 horas después de haber ingerido el último de ellos.
LUN (imagen referencial)
Una
alerta se ha generado durante las últimas semanas en el ámbito médico, a raíz de
varios casos de menores que han llegado a clínicas y hospitales tras tragarse uno o más imanes a modo de reto viral que imitan de redes sociales. Y aunque
a veces es posible que el objeto sea eliminado espontáneamente por el organismo,
en otras la situación puede tornarse grave y potencialmente mortal.
"Los imanes son peligrosos porque ejercen fuerza cuando se enfrentan entre sí o con otros objetos metálicos.
Si se ingiere un imán, este llegará al estómago. Una vez allí o en el intestino, puede interactuar con un objeto metálico externo al cuerpo, como por ejemplo la hebilla de un cinturón. Esto puede hacer que la pared intestinal quede atrapada entre el imán y el metal externo,
generando una posible perforación", explica Eduardo Leopold, cirujano pediátrico de Clínica Universidad de los Andes.
Ahora bien,
si el imán no tiene contacto con estructuras metálicas externas, se comportará como un cuerpo extraño y el organismo lo eliminará espontáneamente en un plazo de tres a cinco días.
Sin embargo,
un escenario más complicado se da si la persona traga dos imanes en momentos distintos. "En ese caso, uno avanza por el intestino antes que el otro y
pueden terminar atrayéndose dentro del abdomen, uniendo dos segmentos intestinales. La fuerza de atracción puede ser tan intensa que provoca la
perforación de ambos, generando una peritonitis, que posteriormente puede volverse infecciosa", sostiene el médico.
Y el riesgo es aún mayor si se ingieren
más de dos imanes, porque se pueden producir
múltiples perforaciones intestinales de extrema gravedad, señala el especialista.
"En estos casos,
es muy probable que el paciente requiera una cirugía", indica Leopold. En este sentido destaca que es muy importante que en el caso de tratarse de niños pequeños, que pueden no reportar la ingestión de imanes, se realice una radiografía o escáner previo para detectar la presencia de los objetos y así evitar que eventuales perforaciones pasen desapercibidas durante la intervención.
Según explica el cirujano pediátrico, si una persona traga dos o más imanes en momentos distintos,
los primeros malestares pueden aparecer entre 24 y 72 horas después de haber ingerido el último de ellos, aunque todo depende del tránsito intestinal que tenga.
En relación a
las secuelas, Leopold advierte que
algunas pueden ser graves. "En casos de múltiples perforaciones, como el de un paciente que presentó ocho,
puede ser necesario realizar una laparotomía contenida. Esto implica no cerrar completamente la pared abdominal, permitiendo reevaluar el estado del intestino entre 24 y 48 horas después, ya que suele estar muy inflamado y dañado", explica el especialista.
Sin embargo, el médico agrega que
la complicación más grave ocurre cuando no se logra controlar el cuadro séptico derivado de la peritonitis. "Esto
puede evolucionar a un shock séptico, una condición potencialmente fatal", concluye.