La gestión de residuos y la transición hacia modelos de economía circular se han instalado como uno de los principales desafíos para las empresas, en un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser un atributo reputacional para transformarse en un eje estratégico del negocio.
En esa línea, distintas compañías han comenzado a fijar metas más ambiciosas para reducir su impacto ambiental, integrando prácticas de reutilización, reciclaje y valorizaciónde materiales en sus operaciones.
En este escenario, Chilexpress anunció que cumplió su meta de enviar cero residuos a rellenos sanitarios que se había propuesto alcanzar al 2025, transformándose en la primera empresa del país en obtener la certificación internacional “Residuo Cero” de AENOR con alcance corporativo.
El anuncio se realizó junto a la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, y marca un hito dentro de la estrategia que la compañía asumió públicamente en 2021, cuando se propuso ser en una empresa con cero residuos a rellenos sanitarios al 2025 y cero emisiones netas de carbono al 2035.
Actualmente, la compañía evita enviar más de 2.000 toneladas anuales a rellenos sanitarios, acumulando desde la puesta en marcha de esta estrategia más de 5.000 toneladas de residuos valorizados. Este avance se traduce, además, en beneficios financieros cercanos a US$1 millón anuales, asociados directamente a la implementación de esta estrategia.
La certificación es resultado de un proceso de auditoría de tres meses realizado por AENOR, que evaluó la estrategia de economía circular de la empresa, basada en un modelo integral de gestión y valorización de residuos mediante acciones de reducción, reutilización, reparación, compostaje y reciclaje. Este modelo se aplica en la totalidad de sus instalaciones, incluyendo centros operativos, sucursales propias y edificios corporativos.
“Estamos muy orgullosos de la transformación que llevó a cabo todo nuestro equipo desplegado de Arica a Magallanes y que nos permite no sólo ofrecerle al país una operación residuo cero y a nuestros clientes los servicios más sostenibles de la industria, sino también reafirmar nuestra convicción de que podemos avanzar en ambiciosas metas medioambientales al mismo tiempo, que fortalecemos nuestro modelo de negocio y resultados financieros”, comentó Alfonso Díaz, gerente general de Chilexpress.
El ejecutivo agregó que “la circularidad que hemos logrado aplicar a todos nuestros residuos trae consigo reducciones anuales de más de 1.000 toneladas de CO2 y un beneficio financiero neto de cerca de 1 millón de dólares anuales”.
El proceso también contempló la capacitación de colaboradores en todo el país, la implementación de nuevas prácticas y el fortalecimiento de una cultura operacional orientada a la sostenibilidad. Hoy, el 99% de los insumos y activos logísticos de la compañía son valorizados mediante distintos procesos circulares, desarrollando soluciones para más de 23 materialidades utilizadas en su operación.
Por su parte, la Ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, señaló que "valoramos los esfuerzos del sector privado por incorporar la sostenibilidad en sus procesos desde la etapa diseño. Debemos avanzar con fuerza hacia la economía circular y, para ello, requerimos de una alianza público-privado que esté alineada con la meta de ser un país con menos residuos".
Como parte de su estrategia de largo plazo, Chilexpress se ha propuesto alcanzar la meta de ser una compañía cero emisiones netas de carbono al año 2035. Para avanzar en este objetivo, está impulsando un proceso de descarbonización progresivo de su operación, mediante la implementación de soluciones innovadoras.
Para 2026, la empresa ampliará su flota, que llegará a 200 vehículos eléctricos, lo que implicará una inversión de US$5 millones. En este contexto, el uso de tecnología eléctrica ha sido parte de su desarrollo operacional durante la última década, intensificándose especialmente en procesos de primera y última milla.