La muerte de cinco ciudadanos italianos en una cueva submarina de Maldivas no solo remeció al mundo del buceo internacional, sino que también abrió un intenso debate entre especialistas sobre qué ocurrió realmente en las profundidades de Dhevana Kandu.
La compleja formación submarina, ubicada a unos 60 metros bajo el mar en el atolón de Vaavu, es considerada un entorno extremo incluso para buceadores experimentados debido a su profundidad, escasa visibilidad y estrechos pasadizos.
Mientras algunos expertos sostienen que una fuerte corriente habría arrastrado a los submarinistas hacia el interior de la caverna producto del denominado "efecto Venturi", otros especialistas descartan esa hipótesis y apuntan a una posible desorientación dentro del sistema de cuevas.
La teoría que más fuerza ha tomado en los últimos días es la llamada "ilusión de la pared de arena", un fenómeno visual que podría haber llevado al grupo hacia un pasaje sin salida, agotando rápidamente su suministro de oxígeno en medio del pánico y la baja visibilidad.
¿Cuándo y dónde se produjo la tragedia?
Funcionarios locales calificaron la tragedia como el peor accidente de buceo registrado en la historia de Maldivas, el remoto archipiélago ubicado en pleno océano Índico.
Los cuerpos de cinco ciudadanos italianos fueron encontrados al interior de una cueva submarina situada a unos 60 metros de profundidad, conocida como Dhevana Kandu.
La tragedia ocurrió el jueves 14 de mayo, cuando dos hombres y tres mujeres salieron a realizar una inmersión en el atolón de Vaavu, en Maldivas.
Buceadores italianos fallecidos. | La Nación (GDA)
Las víctimas fueron identificadas como Monica Montefalcone, profesora asociada de ecología en la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal, el biólogo marino Federico Gualtieri, la investigadora Muriel Oddenino y el instructor de buceo Gianluca Benedetti.
Horas más tarde, cerca de las 14:00 locales, se denunció su desaparición, lo que activó de inmediato un operativo de búsqueda por parte de las autoridades.
Un trágico rescate de cuerpos
De acuerdo con los primeros antecedentes, los ciudadanos italianos desaparecieron mientras buceaban en las aguas que rodean la isla de Alimathà, uno de los destinos más cotizados por aficionados al submarinismo de distintas partes del mundo.
Maldivas, compuesto por 1.192 islas de coral distribuidas a lo largo de unos 800 kilómetros en el océano Índico, es reconocido como un exclusivo destino turístico, especialmente popular entre los amantes del buceo por sus resorts aislados y embarcaciones especializadas con alojamiento a bordo.
Las labores de búsqueda iniciales permitieron recuperar el mismo jueves el cadáver de Gianluca Benedetti, el que fue ubicado cerca de la boca de la cueva.
Labores de rescate de los fallecidos. | EFE
Sin embargo, para encontrar los restos de las otras víctimas, las autoridades locales lanzaron una operación de alto riesgo donde participaron ocho buzos, uno de los cuales falleció.
El portavoz presidencial de Maldivas, Mohammed Hussain Shareef, informó que Mohamed Mahudhee, miembro de la Fuerza de Defensa Nacional, murió por descompresión submarina después de ser trasladado a un hospital en la capital.
"La muerte demuestra la dificultad de la misión", manifestó.
Labores de rescate de los fallecidos. | AP
Posteriormente, tres buzos finlandeses expertos en buceo en cuevas, se unieron a los trabajos, que esta semana rindieron frutos, logrando localizar los cuerpos de los otros cuatro italianos.
Un aspecto importante a considerar es que la entrada a la cueva donde ocurrió el incidente se encuentra a más de 50 metros bajo la superficie, mientras que 30 metros es el límite de buceo recreativo en Maldivas.
Además, esta cueva cuenta con una longitud aproximada de 60 metros, una profundidad de 60 metros, poca visibilidad y espacios cerrados, y es descrita por las autoridades militares como un entorno de alto riesgo, incluso para los buceadores más experimentados.
¿Por qué fallecieron los buzos italianos?
Existen varias teorías en torno a la causa de su deceso, sin embargo, hay dos que tomaron principal relevancia entre expertos: el efecto Venturi y la "ilusión pared de arena".
El efecto Venturi es el principio de funcionamiento de los reguladores de buceo, según el cual el movimiento de un fluido o gas a través de un conducto estrecho crea una reducción de la presión.
Esto puede provocar que el fluido procedente de un entorno de mayor presión sea forzado a entrar en el flujo.
El presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica, Alfonso Bolognini, afirmó que los cinco buceadores fueron víctimas del "efecto venturi", según publicó el medio italiano Corriere della Sera.
Esto quiere decir, que habrían sido succionados hacia la cueva por una corriente muy fuerte causada por la forma particular del sitio submarino, que cuenta con una entrada y una salida.
Ambulancia traslada los cuerpos de las víctimas. | EFE
Pese a ello, Sami Paakkarinen, uno de los tres buzos de rescate finlandeses que ayudaron a recuperar los cuerpos, rechazó esta teoría.
Según consignó The Sun, Paakkarinen, quien cuenta con amplia experiencia y es capaz de alcanzar profundidades de 140 metros, señaló a la prensa italiana que "es una cueva enorme, pero es imposible que hayan sido succionados".
"Es cierto que hay una corriente que entra y sale de la cueva", dijo el buceador profesional. "La cueva, por así decirlo, respira. Pero en realidad no es muy fuerte. No podría haber absorbido a nadie", agregó.
Por otro lado, la teoría que más ha tomado fuerza en los últimos días es la de la "ilusión de pared de arena", según lo explicó Laura Marroni, directora ejecutiva DAN Europe (Divers Alert Network Europe), ONG dedicada a la seguridad y salud de los buceadores.
Monica Montefalcone previo al accidente. | AFP
Marroni señaló al medio italiano La Repubblica, que creía que los buzos podrían haber tomado accidentalmente un pasaje equivocado cuando intentaban salir de las cuevas, de las cuales "no había salida".
Según explicó Marroni, se puede acceder a la cueva cercana a Alimathà buceando a 50 metros de profundidad, momento en el que se abre una gran caverna luminosa.
Sin embargo, el túnel de unos 30 metros que une la caverna principal con una segunda cámara submarina presenta una visibilidad muy reducida.
Para regresar a la superficie, los buceadores debían volver a atravesar ese estrecho corredor, aunque las condiciones dentro de la cueva podían resultar desorientadoras, explicó la especialista Marroni al medio citado.
Uno de los principales riesgos estaba en la formación de un banco de arena elevado ubicado en uno de los extremos de la segunda cámara, que podría dar la impresión de ser una "pared".
Esa formación habría generado una "ilusión visual" capaz de llevar a los buceadores hacia un camino sin salida, en vez de guiarlos hacia la salida correcta.
Según los cálculos de Marroni, las víctimas utilizaban tanques con una capacidad aproximada de 12 litros, lo que les habría dado tan solo 10 minutos para visitar la segunda cueva.
Bajo esa hipótesis, si los buceadores ingresaron por el trayecto equivocado, el margen para escapar se habría reducido aún más, ya que el pánico acelera el consumo de oxígeno.
"Darse cuenta de que se está avanzando por el camino incorrecto y que queda poco aire puede ser aterrador. En ese momento la respiración se acelera y el oxígeno se consume mucho más rápido", concluyó.