“Kura realmente es una compañía que tiene un propósito muy profundo de impacto positivo”, afirma Eduardo Wallach. El cofundador y CEO de la biotech basada en Puerto Varas es el invitado de esta semana de Link en Bio, el pódcast de Innovación de “El Mercurio” presentado por Fundación Chile y que conduce la bióloga y comunicadora Macarena Rojas Ábalos.
En la conversación, Wallach repasa la historia de la empresa que lidera junto a Manuel Rozas que desarrolla reactivos enzimáticos para usos industriales. Partieron trabajando con una enzima para la detección de drogas que obtenían del abalón rojo. “Hoy somos el productor más grande del mundo de enzimas para la detección de drogas. En el proceso de investigación de cualquier delito federal en EE.UU. donde se sospecha que se usaron drogas, se utilizan nuestras enzimas desarrolladas en el sur de Chile”, cuenta.
De esas enzimas nativas, han evolucionado a enzimas recombinadas, diseñadas bioinformáticamente y hoy ofrecen soluciones como Resist, una línea de detección de patógenos en alimentos.
El éxito de la empresa se ha traducido en impacto en el entorno, en una relación que Wallach define como “simbiótica”: “Kura ha ayudado a financiar proyectos comunitarios y medioambientales casi desde el principio. Hace unos años lo formalizamos a través de Fundación Liquen, a la que le entregamos el 2% de las ventas (no de las utilidades). Ya hemos financiado 55 proyectos”.
Además, Kura ha sido pionera en el desarrollo del Patagonia Biotech Hub, un ecosistema que impulsa el desarrollo biotecnológico del sur. “En Chile se está armando una ola con cara de tsunami biotecnológico. Hay que ser ciego para no ver que esto está avanzando y hay muchos actores andando”, afirma. Y detalla que el mayor desafío de la naciente industria no necesariamente es tecnológico, sino de hacer match con las empresas. Por ello, una pieza clave del hub es que integra a compañías salmoneras, forestales y agroindustriales, que demandan soluciones biotech.
“El proyecto no nace en Puerto Varas porque sí. Es porque es un lugar que tiene ventajas competitivas, porque tiene capacidad de atraer talento de alto nivel. La calidad de vida siempre ha sido un factor clave para las industrias basadas en talento. Puede ser más competitivo que Concepción o Santiago para crear una industria del futuro basada en el conocimiento”.
Y está convencido del potencial de esta industria: “La biotecnología y la bioinformática están permitiendo hacer evolución consciente. Hoy somos capaces de generar modificaciones genéticas para lograr cosas que nosotros queremos. Es un empujón para que la evolución ayude a resolver problemas. Y hay progresos gigantescos, por ejemplo, para detener o revertir la vejez. Estamos ad portas de imaginarnos vivir 150 años”.
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