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Comienza el invierno: Recomendaciones para cuidar la salud de niños y adultos mayores

Mantener las vacunas al día, ventilar los espacios y evitar las aglomeraciones son algunas de las medidas a tomar durante la temporada de mayor circulación de virus respiratorios.

21 de Junio de 2026 | 10:47 | Por: Equipo Multimedia Emol

Junto a la llegada oficial del invierno este domingo 21 de junio, no solo existe un aumento de las bajas temperaturas, sino que también comienza una de las épocas más complejas para la salud respiratoria.

La mayor circulación de virus como la influenza y el virus respiratorio sincicial eleva el riesgo de contagios, especialmente entre los grupos más vulnerables, como niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

Ante este escenario, la Dra. María Teresa Parada, jefa del Centro de Enfermedades Respiratorias y Alergias de Clínica Universidad de los Andes, entregó una serie de recomendaciones para cuidar la salud de niños y adultos mayores en esta época del año, enfatizando en la importancia de reforzar las medidas preventivas.

Mantener al día las vacunas, lavarse frecuentemente las manos, ventilar los espacios cerrados y evitar la exposición a personas con síntomas respiratorios son algunas de las medidas que pueden ayudar a disminuir las infecciones y prevenir complicaciones durante los meses más fríos del año.
    1. Revisar que las vacunas estén al día: Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas deben tener sus vacunas correspondientes, especialmente contra influenza, COVID-19 y neumococo. En lactantes, revisar si recibió anticuerpos contra el virus respiratorio sincicial.

    2. Lavarse las manos varias veces al día: Hacerlo al llegar a la casa, antes de comer, después de ir al baño, después de toser o estornudar y luego de tener contacto con otras personas. Si no hay agua y jabón, usar alcohol gel.

    3. Ventilar los espacios todos los días: Abrir ventanas de forma frecuente ayuda a renovar el aire y disminuir el riesgo de contagios. Si hay alguien enfermo en la casa, la ventilación es aún más importante. Evitar desinfectantes en spray intradomiciliarios.

    4. Evitar el contacto directo con personas con síntomas respiratorios: Si alguien tiene tos, fiebre, congestión o dolor de garganta, es mejor evitar contacto con otras personas, visitas a lactantes, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas.

    5. Usar mascarilla cuando hay síntomas o en lugares de riesgo: Si una persona está resfriada o debe ir a un centro de salud, la mascarilla ayuda a reducir contagios. También puede ser útil en espacios cerrados o con alta circulación de personas.

    6. No exponer a lactantes y adultos mayores a aglomeraciones: En invierno, los lugares muy concurridos aumentan el riesgo de contagio. En menores de dos años, especialmente si han tenido bronquitis obstructivas o neumonías, conviene reducir la exposición.

    7. Cuidar la calefacción dentro del hogar: Preferir sistemas menos contaminantes, idealmente eléctricos. Evitar estufas a leña, carbón o parafina, especialmente en espacios cerrados o con mala ventilación.

    8. No fumar dentro de la casa, ni en patios o terrazas cercanas: El humo del tabaco irrita las vías respiratorias y puede afectar especialmente a niños, adultos mayores y personas con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias.

    9. Abrigar bien, pero sin sobreabrigar: Usar capas permite adaptarse a los cambios entre el exterior frío y los interiores calefaccionados. En niños, evitar el exceso de abrigo dentro de la casa. En adultos mayores, proteger pies, cuello y manos.

    10. Mantener una alimentación equilibrada y actividad física segura: Comer frutas, verduras y alimentos nutritivos ayuda al sistema inmune. En adultos mayores, evitar pasar demasiado tiempo en cama y favorecer el movimiento seguro para mantener fuerza, equilibrio y autonomía.

    Señales de alerta para consultar
    1. En niños: Dificultad para respirar, fiebre persistente, rechazo alimentario, decaimiento marcado, labios morados o respiración muy rápida.

    2. En adultos mayores: Falta de aire, confusión, somnolencia, deterioro del estado general, dolor en el pecho al respirar, fiebre persistente o empeoramiento de una enfermedad crónica.

Contenido: Vladimir Núñez, Emol | Diseño: Johanna Mellado, Emol | Fuente: Dra. María Teresa Parada, jefa del Centro de Enfermedades Respiratorias y Alergias de Clínica Universidad de los Andes
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