Las bajas temperaturas que marcaron junio e inicios de julio, junto con la mayor circulación de virus respiratorios, han provocado un aumento de las consultas por enfermedades estacionales.
En este escenario, una de las dudas más frecuentes es cómo diferenciar un resfrío común de una influenza, ya que ambas comparten síntomas, pero presentan diferencias importantes en su evolución y gravedad.
Mientras el resfrío suele desarrollarse de manera gradual y afectar principalmente las vías respiratorias superiores, la influenza se caracteriza por un inicio repentino acompañado de fiebre, intenso dolor muscular, fatiga y, en algunos casos, dificultad para respirar.
Es así, que el Dr. César Bustos, infectólogo de la Clínica Universidad de los Andes, dio a conocer cuáles son las principales señales para distinguir ambos cuadros, y junto a ello, el Dr. Luis Herrada, jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Universidad de los Andes se refirió en qué situaciones es recomendable que, tanto niños como adultos, acudan a un Servicio de Urgencia para recibir atención oportuna.
Revisa a continuación, de qué forma se pueden diferenciar los síntomas de resfrío a los de una influenza.
Cómo diferenciar una influenza de un resfrío
Síntoma o característica
Resfrío
Influenza
Inicio de los síntomas
Suele comenzar de forma progresiva
Suele ser de inicio brusco
Congestión nasal
Frecuente; con secreción que puede espesarse
Frecuente
Dolor de garganta
Sí
Sí
Tos
Generalmente leve
Persistente o seca
Fiebre
Habitualmente no presenta; si aparece, suele ser baja
Frecuente, generalmente alta, con escalofríos y sudoración
Dolor corporal
Leve
Intenso y generalizado
Dolor de cabeza
Leve
Intenso
Malestar general
Leve a moderado
Intenso, con marcada sensación de decaimiento
Fatiga o cansancio
Leve
Muy frecuente e intensa
Estornudos
Frecuentes
Poco frecuentes o ausentes
Dificultad para respirar
No es habitual
Puede presentarse
Ardor en los ojos
No es habitual
Puede presentarse
Diarrea o vómitos
Poco frecuentes
Pueden presentarse, especialmente en algunos pacientes
Duración habitual
Menos de una semana
Puede prolongarse por una o más semanas, dependiendo de la evolución
Riesgo de complicaciones
Bajo en la mayoría de los casos
Mayor, especialmente en niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas
Tratamiento
Reposo, hidratación y manejo de síntomas; no requiere antibióticos
Reposo, hidratación y evaluación médica; en algunos casos pueden indicarse antivirales si se diagnostica precozmente
¿Cuándo es necesario acudir a un Servicio de Urgencia?
Adultos
Se recomienda consultar en un Servicio de Urgencia si aparece:
Dolor torácico o sensación de falta de aire.
Aumento de la frecuencia respiratoria.
Respiración corta para poder hablar y los quehaceres habituales.
Dificultad respiratoria evidente.
Fiebre alta o escalofríos que no bajan con medidas habituales.
Niños
En niños, es importante consultar de inmediato si presentan:
Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
Hundimiento en el pecho o silbido al respirar.
Fiebre sobre 39°C persistente por más de dos días.