
Preferir frutas y verduras: Aportan fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que ayudan a proteger los vasos sanguíneos y reducir el riesgo cardiovascular.
Elegir grasas saludables: Priorizar alimentos como aceite de oliva, palta, frutos secos y pescados ricos en omega-3, en lugar de grasas saturadas y trans.
Evitar los alimentos ultraprocesados: Suelen contener exceso de sodio, azúcares y grasas de baja calidad, lo que favorece la hipertensión y el aumento del colesterol.
Reducir el consumo de sal: Disminuir la sal en las preparaciones y evitar productos con alto contenido de sodio ayuda a mantener una presión arterial saludable.
Preferir cereales integrales y legumbres: Su alto contenido de fibra contribuye a controlar el colesterol, mejorar la salud metabólica y aumentar la sensación de saciedad.

Mantener la presión arterial bajo control: La hipertensión suele no dar síntomas, pero aumenta el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. Controlarla periódicamente permite detectarla y tratarla a tiempo.

Realizar actividad física de forma regular: Al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado ayudan a fortalecer el corazón, mejorar la circulación y controlar factores de riesgo como la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Si tienes antecedentes de enfermedad cardíaca, síntomas cardiovasculares o ya padeces alguna enfermedad del corazón, es fundamental realizar una evaluación médica con un cardiólogo antes de iniciar o intensificar una rutina de ejercicios. La actividad física debe ser segura y adaptada a cada persona.
No fumar ni vapear: El tabaco y los dispositivos de vapeo dañan las arterias, favorecen la formación de placas y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Dejar estos hábitos genera beneficios para la salud desde las primeras semanas.

Dormir bien y manejar el estrés: Dormir entre 7 y 9 horas por noche y reducir el estrés crónico favorecen un mejor control de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la salud cardiovascular en general.

Realizar controles médicos preventivos: Conocer los niveles de colesterol, glucosa, presión arterial y otros factores de riesgo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.
Si tienes antecedentes familiares de infarto precoz, muerte súbita, hipertensión, colesterol elevado u otras enfermedades cardiovasculares, es recomendable comenzar los controles preventivos de manera anticipada y con mayor frecuencia, siguiendo las indicaciones de tu médico.