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¿Reinventarse después de los 50? Una idea cada vez más frecuente y cercana

En esta etapa es posible iniciar nuevos proyectos, aprender, cambiar de actividad o recuperar intereses que habían quedado postergados. ¿Cómo lograrlo?

17 de Agosto de 2026 | 16:37 | Equipo de Ediciones Especiales Digitales
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Reinventarse después de los 50 ya no es visto como una excepción, sino como una posibilidad cada vez más frecuente. El aumento de la esperanza de vida, la mayor autonomía que muchas personas alcanzan en esta etapa y un mejor conocimiento de sí mismas han cambiado la forma de enfrentar la adultez media. Especialistas coinciden en que este momento puede ser propicio para comenzar nuevos proyectos, cambiar de rumbo o retomar sueños que habían quedado en pausa.

Según datos del Banco Mundial (2024), la esperanza de vida en Chile es de 81,4 años en promedio, por lo que una persona que llega a los 50 todavía tiene, estadísticamente, más de 30 años por delante.

La Dra. Agnieszka Bozanic, presidenta de Fundación GeroActivismo y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Andrés Bello, explica que esta etapa no representa un cierre, sino una oportunidad. "Después de los 50 suele existir un mayor autoconocimiento y todavía quedan muchos años por delante, por lo que la vida no está definida ni cerrada a esa edad", señala. La especialista agrega que es posible iniciar nuevos proyectos, aprender, cambiar de actividad o recuperar intereses que habían quedado postergados.

Una mirada similar plantea Paula Dagnino, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad San Sebastián. Explica que la adultez media suele coincidir con una reorganización de los roles personales y familiares, especialmente cuando los hijos adquieren independencia o disminuyen las responsabilidades de cuidado. Esto permite redistribuir tiempo y energía hacia proyectos propios y tomar decisiones con mayor seguridad y menos dependencia de la validación externa.

Las barreras para dar el primer paso


Aunque las oportunidades existen, los especialistas coinciden en que el principal obstáculo suele ser psicológico. Bozanic sostiene que una de las mayores barreras es el miedo al fracaso y al juicio de los demás, además de los estereotipos que asocian esta etapa con la idea de que ya no corresponde aprender o comenzar algo nuevo. A su juicio, superar esas creencias permite reconocer que la experiencia acumulada puede transformarse en una fortaleza para enfrentar nuevos desafíos.

Vicente García-Huidobro, psicólogo clínico y académico del Instituto de Filosofía de la Universidad Católica, explica que muchas personas llegan a esta etapa con formas de enfrentar la vida que les han permitido salir adelante durante décadas, por lo que modificarlas puede resultar complejo. Señala que el cambio implica abandonar estrategias conocidas para abrirse a nuevas maneras de vivir, proceso que suele estar acompañado de incertidumbre y temor.

Por su parte, Christian Sebastián, académico de Psicología de la misma casa de estudio, agrega que, para muchas personas, especialmente quienes dedicaron gran parte de su vida a la crianza o al cuidado de otros, esta etapa coincide con una mayor autonomía de los hijos y una disminución de esas responsabilidades, liberando tiempo y energía para desarrollar intereses personales que antes habían quedado relegados.

Cambiar también beneficia al cerebro


Además del impacto emocional, reinventarse puede tener efectos positivos sobre la salud cognitiva. Dagnino destaca que investigaciones recientes muestran que adultos mayores de 50 años que aprendieron un idioma, fotografía, música o retomaron actividades creativas presentaron mejoras significativas en memoria, atención y flexibilidad mental, con beneficios que incluso se mantuvieron un año después.

Por ello, los especialistas recomiendan comenzar con objetivos pequeños y realistas, como inscribirse en un curso, retomar un pasatiempo o dedicar un espacio semanal a un proyecto personal. Más que demostrar capacidades, coinciden, el desafío consiste en construir una etapa coherente con los intereses, la experiencia y el propósito de cada persona.