La entretención después de los 50 años está cambiando. Restaurantes, conciertos, teatro, festivales, viajes y actividades culturales forman parte de una oferta que cada vez encuentra más público entre personas que buscan seguir saliendo, aprendiendo y compartiendo experiencias fuera de casa. Especialistas explican que este fenómeno responde tanto al envejecimiento de la población como a una transformación en la manera en que las nuevas generaciones entienden esta etapa de la vida.
Carolina Paz, geriatra de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida, explica que las personas mayores de 50 años no conforman un grupo homogéneo y que hoy existe una relación mucho más diversa con el ocio, la cultura y las experiencias. Muchas continúan trabajando, viajando, haciendo deporte, asistiendo a conciertos, restaurantes, obras de teatro y festivales, además de utilizar plataformas digitales para informarse y organizar sus actividades.
Esta transformación también está relacionada con el avance de la tecnología. Según la XII Encuesta de Acceso y Uso de Internet de SUBTEL, realizada en 2025, 69,5% de las personas de 60 años y más declara saber revisar redes sociales, 77% realizar videollamadas y 42,9% realizar transacciones bancarias, compras y pagos en línea. De esta manera, una experiencia puede comenzar mucho antes de llegar físicamente a un lugar: descubrir un concierto en redes sociales, comprar una entrada y coordinar una salida son acciones que forman parte de una misma experiencia.
Para Vicente García-Huidobro, psicólogo clínico y académico del Instituto de Filosofía de la Universidad Católica, este cambio también responde a una modificación en la forma en que las personas viven esta etapa. Según explica, generaciones anteriores tendían a asociar los 50 o 60 años con una vida más restringida al hogar, mientras que actualmente muchas personas llegan a esas edades con la disposición de buscar nuevas experiencias, viajar y continuar aprendiendo.
Una generación que sale a buscar experiencias
El cambio ocurre, además, en un país que está envejeciendo rápidamente. De acuerdo con el Censo 2024, las personas de 65 años y más pasaron de representar 6,6% de la población en 1992 a 14% en 2024.
Paz plantea que este escenario convierte al ocio en algo que va más allá del entretenimiento. Las actividades culturales, los viajes, las comidas o los encuentros con amigos pueden contribuir a mantener los vínculos sociales, el aprendizaje, el movimiento y la participación, elementos relacionados con una vida activa.
García-Huidobro agrega que la mayor expectativa de vida también modifica las perspectivas sobre esta etapa. Muchas personas de 50 o 60 años saben que todavía pueden tener décadas de vida activa, lo que favorece una mayor preocupación por mantener el bienestar y aprovechar ese tiempo.
Este fenómeno también abre espacio para la llamada economía plateada, concepto que reúne las actividades y servicios vinculados al envejecimiento de la población. Para Paz, existe una oportunidad para industrias como el turismo, la gastronomía y el entretenimiento, pero no necesariamente se trata de crear productos exclusivos para personas mayores. El desafío, plantea, está en comprender la diversidad de intereses, capacidades y formas de consumo que existen dentro de este grupo.
Más que una edad, los especialistas describen un cambio en la relación con el tiempo libre: salir a comer, asistir a un concierto, viajar o tomar un curso ya no aparecen necesariamente como actividades excepcionales, sino como parte de una vida que continúa desarrollándose después de los 50.