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¿Cómo lograr un envejecimiento saludable? Expertos abordan los factores que pueden marcar la diferencia

La doctora Cecilia Albala, profesora titular de la Universidad de Chile; Moisés Sandoval, director del Doctorado en Envejecimiento de la U. de Chile, de Talca y de Valparaíso; y Jorge Welch, presidente de Alimentos y Bebidas de Chile (AB Chile), analizaron las variables.

06 de Octubre de 2026 | 12:57 | Equipo de Ediciones Especiales Digitales
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Vivir más años es uno de los grandes avances de la humanidad, pero el aumento de la esperanza de vida también plantea nuevos desafíos. La pregunta, indican los expertos, ya no apunta cuánto tiempo viven las personas, sino en qué condiciones llegan a las edades más avanzadas.

Ese fue uno de los principales temas abordados en una nueva edición de “Conversando en Emol”, espacio que en esta oportunidad se tituló “Vivir más no basta: Las claves para un envejecimiento saludable”. La instancia reunió a especialistas para analizar los factores que pueden marcar la diferencia entre sumar años de vida y sumar años con buena salud y autonomía.

En el encuentro participaron la doctora Cecilia Albala, profesora titular de la Universidad de Chile; Moisés Sandoval, director del Doctorado en Envejecimiento de la Universidad de Chile, de Talca y de Valparaíso; y Jorge Welch, presidente de Alimentos y Bebidas de Chile (AB Chile).

Uno de los puntos centrales de la conversación fue el diagnóstico que permitió realizar la encuesta de Salud, Seguridad Alimentaria y Calidad de Vida, desarrollada en 2024 por el INTA con apoyo de distintos gremios y actores vinculados a la industria.

Para Sandoval, uno de los principales aportes de este trabajo fue ampliar la manera en que se observa el envejecimiento. Más allá de indicadores tradicionales como enfermedades, discapacidad o mortalidad, el estudio incorporó variables relacionadas con la calidad de vida, satisfacción con la vida y soledad.

“Uno de los principales desafíos es entender que el envejecimiento por sí mismo no es un problema. Nosotros debemos mirar que el envejecimiento es uno de los máximos logros de la humanidad. Hoy día estamos viviendo más años”, dijo.

Agregó que “el tema es que esa cantidad de años debiese ir acompañada de una mejor salud, o sea adicionar años saludables. Creo que ese es uno de los principales desafíos que enfrentamos como sociedad”.

El riesgo nutricional y la pérdida de funcionalidad


Uno de los hallazgos que generó preocupación fue el alto riesgo de desnutrición detectado entre las personas mayores. Según explicó Albala, la encuesta identificó que hasta un 40% de la población estudiada presentaba riesgo de desnutrición, con diferencias importantes entre distintas zonas.

El resultado llevó a los investigadores a buscar una confirmación mediante mediciones más objetivas, incluyendo marcadores biológicos y evaluaciones de funcionalidad.

“Nos encontramos con sorpresas eran de un alto grado de riesgo de desnutrición en la población adulta mayor”, explicó la especialista.

Agregó que “la malnutrición o riesgo de malnutrición en las personas mayores fundamentalmente se manifiesta en funcionalidad, que es lo que define la salud de las personas mayores. En cómo trabaja el músculo, cómo te mueves y hay que considerar que eso también tiene mucho que ver con los patrones de alimentación. Entonces, no es lo mismo que en otras edades”.

Así, el análisis permitió observar que quienes presentaban riesgo de desnutrición también tenían peores resultados en mediciones como velocidad de marcha, fuerza muscular y capacidad para pararse y sentarse. También se identificaron mayores niveles de fragilidad.

Para Albala, esto resulta relevante porque en las personas mayores la salud no se define solamente por la cantidad de enfermedades existentes, sino por el nivel de funcionalidad que mantienen.

En ese contexto, planteó que las personas mayores requieren una ingesta de proteínas de entre 1 y 1,2 gramos por kilo de peso al día, además de distribuir su consumo durante la jornada.

La soledad también afecta la alimentación


Otro de los elementos que destacó durante la conversación fue la relación entre soledad, salud mental, nutrición y actividad física. Los especialistas destacaron que comer no es solamente un acto relacionado con satisfacer el hambre, sino que también tiene una dimensión social.

Según los antecedentes expuestos durante el conversatorio, la soledad se relaciona con un mayor riesgo nutricional y también con síntomas depresivos y menor actividad física.

Jorge Welch destacó que este vínculo constituye uno de los aspectos que más llamó su atención del estudio. “Hay un tema de actividad física también que es tremendamente relevante cuando uno aborda la enfermedad”, dijo.

“Lo interesante de esto es que no se puede lograr nada solo. Y en ese sentido, la industria de alimentos y bebidas tiene un rol en cuanto a proveer nutrientes. Pero hay muchos otros (actores) que influyen en esta materia”, dijo.

A su juicio, la evidencia muestra que los problemas asociados al envejecimiento no pueden analizarse como fenómenos aislados. Una persona que vive sola puede reducir su motivación para cocinar o alimentarse adecuadamente, mientras que el aislamiento también puede disminuir su actividad física y sus posibilidades de interacción social.

Los especialistas plantearon que este fenómeno puede transformarse en un círculo difícil de romper. Así, la soledad puede relacionarse con depresión, menor apetito y peor alimentación y esto puede contribuir a una pérdida de masa muscular y funcionalidad, aumentando a su vez el riesgo de caídas y dependencia.

Un desafío para la industria y las políticas públicas


El envejecimiento de la población también plantea nuevos desafíos para la industria de alimentos. Welch explicó que el cambio demográfico obligará a considerar las necesidades específicas de un grupo de consumidores que tendrá cada vez mayor peso.

En ese sentido, mencionó aspectos como el desarrollo de productos con proteínas de calidad, porciones más pequeñas y envases fáciles de abrir, considerando además que existe una importante cantidad de personas mayores que viven solas.

“La industria puede contribuir en eso, pero no se va a resolver el problema de fondo solamente con la mirada de la industria de alimentos y bebidas”, afirmó.

Para el representante de AB Chile, el desafío requiere una mirada conjunta entre industria, sistema de salud, Estado y comunidad. “No se puede lograr nada solo”, resumió.

A continuación, puedes revisar el conversatorio completo.

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