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Centro para la Industria 4.0 acerca la realidad extendida a pymes para resolver desafíos industriales

Rodrigo Valenzuela, coordinador del Proyecto PATI Realidad Extendida del Centro para la Industria 4.0, explicó cómo 10 pymes industriales incorporaron estas tecnologías para abordar desafíos concretos y mejorar sus procesos.

06 de Octubre de 2026 | 11:43 | Equipo de Ediciones Especiales Digitales
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Emol, Magnific
Las pequeñas y medianas empresas representan un tejido importante dentro del ecosistema industrial del país. Sin embargo, por su misma naturaleza de no entrar en el segmento de grandes organizaciones, adoptar tecnología puede convertirse en un verdadero desafío.

Muchas veces el objetivo no solo está en acceder a nuevas herramientas, sino también en identificar dónde pueden generar un impacto concreto en su operación.

En ese escenario, la Universidad de Concepción -a través de Centro para la Industria 4.0 (C4i)- desarrolló y ejecutó un programa en el que durante los últimos meses trabajó de la mano con 10 empresas industriales para explorar aplicaciones de tecnologías de realidad extendida y acompañarlas en su proceso de adopción.

La iniciativa Corfo, denominada Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación en Realidad Extendida, se encuentra actualmente en su etapa de cierre y permitió abordar problemas de compañías de distintos rubros, desde maquinaria pesada e ingeniería, hasta manufactura y mantenimiento de activos.

El coordinador del proyecto, Rodrigo Valenzuela, explicó en EmolTV que estos programas de Corfo buscan precisamente facilitar la incorporación tecnológica en pequeñas y medianas empresas.

“Este Programa de Absorción Tecnológica reúne distintos desafíos comunes, en este caso asociados a la realidad extendida”, dijo.

El concepto comprende distintas tecnologías, entre ellas realidad aumentada, realidad virtual y realidad mixta. Mientras la primera permite superponer información sobre el entorno real, la realidad virtual ya tiene aplicaciones conocidas en áreas como capacitación e inducción.

De la tecnología al problema concreto


Uno de los principales aprendizajes del programa fue que empresas de sectores diferentes podían compartir necesidades similares.

“Teníamos empresas de distintas índoles. De maquinaria pesada, de ingeniería, fábricas de manufactura, analistas de confiabilidad, etc. Entonces, si bien tenían naturalezas y rubros diferentes, fuimos identificando problemas comunes”, señaló.

En algunas compañías, mientras parte del personal se encontraba en sus casas matrices, otros trabajadores estaban desplegados en faenas ubicadas en distintas regiones. En esos casos, la realidad aumentada podía permitir que un especialista entregara asistencia remota a un trabajador en terreno, evitando determinados desplazamientos.

“Eso, por supuesto, representaba un caso de ahorro de costos logísticos y de un diagnóstico oportuno, por el lado de la realidad aumentada”, explicó.

También se identificaron aplicaciones vinculadas con inducciones, catálogos y despliegue de módulos en diferentes dimensiones mediante realidad virtual.

Para el C4i, uno de los objetivos era evitar que la incorporación tecnológica se transformara en un fin en sí mismo. De ahí que antes de implementar las soluciones, las empresas debían identificar sus procesos críticos y determinar dónde una nueva herramienta podía producir un efecto medible.

“Nosotros no buscamos como centro incorporar tecnología por incorporar tecnología”, sostuvo Valenzuela.

El trabajo contempló diagnósticos, identificación de brechas, elaboración de casos de negocio y una hoja de ruta para cada empresa, considerando indicadores que pudieran ser impactados por la solución.

“Planteamos un caso de negocio, es decir, ¿a qué indicadores esperamos impactar?”, enfatizó. En el caso de la asistencia remota, por ejemplo, se consideraron variables como los costos logísticos y las horas de trabajo involucradas en los desplazamientos.

Menos tiempo para elaborar reportes


Los resultados también mostraron efectos concretos en algunas de las empresas participantes. De acuerdo con Valenzuela, hubo compañías que comenzaron a utilizar los dispositivos para reducir tiempos de trabajo y disminuir la cantidad de personas necesarias para determinadas labores en terreno.

“Ahora hago el reporte en menos de la mitad del tiempo y se lo puedo entregar mucho antes a mi cliente, o antes viajaban cinco personas, y hoy día viajan tres, a un levantamiento de información, o a una supervisión en algún tipo de faena”, comentó.

A esto se sumaron nuevos usos de los dispositivos. Por ejemplo, la incorporación de cámaras termográficas permitió detectar puntos calientes en equipos y utilizarlos como apoyo para labores de mantenimiento.

“Se fueron generando contextos súper enriquecedores, fértiles, para que la empresa fuera buscando, además de lo que ya había pensado, nuevas aplicaciones de la tecnología”, agrega.

De esta forma, el impacto no se limitó solo a los aspectos operacionales. Según el coordinador, algunas compañías comenzaron a generar sesiones de trabajo periódicas y mecanismos de mejora continua que antes no existían.

Desde la perspectiva del C4i, uno de los principales aprendizajes fue que la adopción tecnológica también depende de la capacidad de las organizaciones para modificar sus formas de trabajo.

“El trabajar con pymes siempre representa un desafío, porque sabemos que la operación es la que manda en el día a día”, planteó Valenzuela.

A continuación, puedes revisar la entrevista completa.

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