EMOLTV

Drogas, alcohol y una violación grupal: El caso que tiene en jaque a la Universidad de Cornell y que comparan con el #MeToo

"Esta ha sido una de las semanas más difíciles de nuestra historia", afirmó el rector del prestigioso centro de estudios ubicado en Ithaca (Nueva York).

06 de Octubre de 2026 | 16:54 | Agencias / Editado por M. Francisca Prieto, Emol
imagen

El lunes en la tarde, cientos de estudiantes marcharon por el campus de la Universidad de Cornell para exigir justicia para Jane Doe, el seudónimo con el que se identifica a la víctima.

EFE
Los últimos días han sido complicados para las autoridades de la Universidad de Cornell, luego de que el lunes de la semana pasada el fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, reabriera la investigación de un complicado caso que sacudió al prestigioso centro de estudios ubicado en Ithaca (Nueva York) y que involucró a miembros de una fraternidad.

Los hechos se remontan al 19 de octubre de 2024, cuando una estudiante de entonces 20 años asistió a una fiesta en la casa Chi Phi, donde siete jóvenes -quienes han sido apodados como "Los 7 de Cornell"- habrían abusado de ella mientras estaba ebria y drogada.

Según registros y declaraciones a las que tuvo acceso The New York Times, al día siguiente del hecho la mujer recibió un mensaje de texto de uno de los hombres, en el que le ofrecía disculpas "por cómo se dieron las cosas la otra noche", y lamentó que él y otro miembro de la fraternidad hubieran estado demasiado intoxicados como para "pararlo y echar a la gente antes de que se saliera totalmente de control".

La mujer respondió por mensaje que "al final del día nada de lo sexual fue ilegal" y que le había gustado estar con los dos hombres.

Sin embargo, para el 23 de octubre ella estaba cada vez más angustiada, porque el episodio se había difundido por el campus. Poco después, vio una publicación en un foro en línea sobre la vida griega del campus, donde se afirmaba que miembros de Chi Phi habían violado en grupo a una estudiante de segundo año y que debían ser denunciados.

En ese momento, la joven se dio cuenta de que la narrativa había cambiado a que ella no era una prostituta y que la habían agredido.

En los días posteriores a esa publicación, su tono se volvió más agraviado -"¿cómo pudiste dejar que esto pasara?"- mientras seguía comunicándose con el primer miembro de Chi Phi que le había escrito tras la fiesta.

El 3 de noviembre de 2024, le envió un mensaje al hombre: "Dejemos claro que el 90% de lo que pasó esa noche no fue consensuado", y dijo que le habían dado mucha ketamina.

"Sé que te dije que me sentía incómoda y que no conocía a nadie en la habitación", añadió.

La joven acudió a la policía del campus de Cornell cinco días después y en su declaración -a la que varios medios estadounidenses tuvieron acceso-, admitió que no recordaba partes de la noche, pero aseguró que fue "golpeada físicamente" y "violada".

"Puedo decir con seguridad al 100% que fui violada".

Jaen Doe en declaración a la policía de Cornell
"Puedo decir con seguridad al 100% que fui violada", indicó la víctima a lo largo de las dos jornadas de entrevistas el 14 y 15 de noviembre de ese año.

Asimismo, sostuvo que sintió "coacción", rechazó vocalmente avances de los hombres y sintió "que era incapaz de tomar ninguna decisión por lo ebria que estaba".

Cornell realizó una investigación interna que terminó con la suspensión de la fraternidad Chi Phi y la expulsión de dos de los presuntos agresores, en tanto que a los otros les ofreció medidas de "mitigación" como escribir un ensayo.

Por su parte, la joven dejó sus estudios y no le fue reembolsado el dinero de su matrícula. La investigación, en tanto, fue archivada por falta de pruebas.

Reapertura de la investigación


El caso se reabrió luego de que a mediados de septiembre pasado, Jane Doe -el seudónimo con que se ha identificado a la víctima- interpusiera una demanda civil contra Cornell, la fraternidad y los siete estudiantes involucrados.

En la acción legal, la víctima entregó más datos, como que estaba ebria cuando un amigo y otro hombre la presionaron para consumir ketamina y tener relaciones sexuales con los dos, a las que inicialmente accedió.

Sin embargo, después, uno de los estudiantes anunció en un grupo de Snapchat que había "free pussy" (vagina gratis) en la casa de la fraternidad, según una captura de pantalla incluida en el documento, y es cuando la víctima afirma que fue abusada durante horas por varios hombres.

CBS obtuvo videos de la cadena de mensajes de Snapchat, compartida por unos 60 miembros de la fraternidad, y uno pregunta "¿la tienda aún está abierta?", en referencia a la víctima, a lo que otro le contesta que sí.

Al reabrir el caso, el fiscal Van Houten justificó su falta de acción en 2024 porque "no había evidencia de una falta de consentimiento", ya que nunca tuvo acceso a la transcripción de las declaraciones de la víctima y que, en cambio, se había basado en una declaración redactada por un agente de la policía del campus y firmada por la denunciante.

La conmoción provocada por el caso obligó a la intervención de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, quien retiró de la investigación a Van Houten y en su lugar puso como fiscal especial a la fiscal general del estado, Letitia James. Esta última tendrá autoridad para indagar, presentar cargos si corresponde y llevar pruebas ante un gran jurado.

Por su parte, la Universidad de Cornell anunció que hará una revisión independiente de su gestión en el caso, la cual estará a cargo de Sally Yates, quien se desempeñó como vicefiscal general de Estados Unidos de 2015 a 2017 y dirigió brevemente el Departamento de Justicia.

"Esta ha sido una de las semanas más difíciles de nuestra historia".

Michael Kotlikoff, rector de la Universidad de Cornell
"Esta ha sido una de las semanas más difíciles de nuestra historia, y sé que muchos de ustedes están enojados, tristes y pasando por un mal momento", sostuvo el rector Michael Kotlikoff en un video.

Asimismo, aseguró que Cornell "no va a esperar a que la investigación o la revisión concluyan antes de actuar".

"Seguiremos tomando todas las medidas necesarias para hacer de Cornell una institución que lidere no solo en lo que decimos sobre estos temas, sino también en el trabajo que hacemos para abordarlos".

Apoyo a denunciante y movilizaciones

Mientras tanto, los mensajes de apoyo con el hashtag #IAmJaneDoe se han multiplicado en plataformas como TikTok, X e Instagram. Algunos medios de comunicación estadounidenses han comparado esta oleada de apoyo en Internet con el movimiento #MeToo de 2017, cuando millones de mujeres compartieron en redes sociales historias de agresiones y acoso sexual tras las revelaciones sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein, hoy preso.

Por otra parte, el lunes el edificio de la administración de Cornell amaneció con una puerta de vidrio rota y cubierto de grafitis con mensajes pintados en rojo en los que se leía "acabemos con el patriarcado" o "en Cornell, los violadores están protegidos, los manifestantes son expulsados".

El portavoz de Cornell, Kyle Kimball, declaró en un comunicado que la universidad estaba investigando y que "dañar propiedad no es la respuesta" a la "frustración y las fuertes emociones" de la comunidad.

Por la tarde, cientos de estudiantes y miembros del profesorado marcharon por el campus para exigir justicia para Jane Doe. "Sin justicia no hay paz", "Queremos justicia ahora", "Apoyamos a Jane Doe", "Nos solidarizamos con los sobrevivientes" o "Vergüenza", gritaban a medida que recorrían el prestigioso centro universitario.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?