La inteligencia artificial ha demostrado ser de gran ayuda en la detección del cáncer de mama. Algoritmos entrenados pueden analizar una mamografía y determinar la probabilidad de que una mujer tenga cáncer, incluso en etapas tempranas, ayudando así a que la tarea del radiólogo, quien finalmente realiza el diagnóstico, sea más precisa y rápida. Ayer Chile dio un importante paso para que en el futuro estas herramientas sean aún más certeras: se anunció que se creará un banco de pruebas —sandbox, en lenguaje técnico—, que contará con 166.569 mamografías de 75.461 mujeres atendidas en el sistema público. Con ellas se podrán probar y validar algoritmos existentes y desarrollar tecnología en el país.