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Steffi Graf: "No puedo imaginar mi vida sin Andre y Jaden"

La tenista alemana, ex número 1 del mundo, dice ser feliz como nunca, y eso tiene valor viniendo de una mujer que sufrió mucho durante su infancia y su extensa carrera. "Y sé valorar eso", dice mientras mira unos metros más allá como sus dos motivos de felicidad juegan relajados y sonrientes.

21 de Febrero de 2002 | 08:45 | DPA
LAS VEGAS.- Primero debió llegar "papá" a casa para que la conversación comenzara a fluir. Una vez que Andre Agassi comenzó a cumplir las funciones de "baby-sitter", Steffi Graf habló durante más de una hora sobre sus sentimientos, su pasado y su actualidad, con una profundidad y sinceridad poco comunes.

"No puedo imaginar mi vida sin Andre y Jaden", dijo Graf, una de las tenistas más grandes de todos los tiempos, durante una entrevista exclusiva con la agencia dpa en Las Vegas, la primera a nivel mundial desde el nacimiento de su hijo.

Allí vive junto a Agassi, ex número uno del mundo al igual que ella, y Jaden Gil, el hijo de ambos nacido el 26 de octubre, que con apenas cuatro meses duerme en sus brazos ajeno a todo.

Graf dice ser feliz como nunca, y eso tiene valor viniendo de una mujer que sufrió mucho durante su infancia y su extensa carrera. "Y sé valorar eso", dice mientras mira unos metros más allá como sus dos motivos de felicidad juegan relajados y sonrientes.

"Ser despertada por el llanto de mi hijo. Y verle una sonrisa enorme. Entonces, todo está en orden", describe Graf sus momentos de felicidad.

Y así podría seguir por siempre si de ella dependiera. Una vida familiar de lo más normal es la aspiración de Graf a sus 32 años. Acompañar a su esposo por los torneos y aceptar que sigue siendo famosa, pero refugiarse luego en la intimidad del hogar.

Pero la realidad es otra. Incluso en su casa de Las Vegas se siente insegura y espiada. "Nos han sacado fotos en medio de la noche sobre el muro, trepados a un árbol, a través de nuestra habitación en la cocina...", relata.

Amplios toldos desplegados en el jardín permiten protegerse de miradas indeseadas. "Se ve horrible, pero uno también quiere tener algo de vida privada", explica Graf con una mueca.

Deseo que no deja de ser casi siempre una utopía. Lo mismo le sucedió en su reciente y breve visita a Alemania. Hubo persecuciones fotográficas -algunas sumamente peligrosas- y periodistas, más de los que prefiere recordar. Y, a diferencia de Agassi, Graf pierde cada tanto los nervios en esas situaciones.

Esa es una de las razones por las que Graf, hoy por hoy, prefiere mantener su "cuartel general" en Estados Unidos. Alguna vez podrá vivir tranquila, espera. Mientras tanto, lo mejor es proteger a su hijo detrás de altos muros. "Debe crecer en lo posible sin molestias y libre en sus decisiones", dice Graf.

El pequeño -dice la ex tenista con un gesto pleno de amor maternal- debe crecer en la forma más normal posible. Por eso en la casa de Graf y Agassi no hay ninguna "baby-sitter".

Las dos estrellas del tenis no necesitan ayuda en la cocina, ya que es uno de sus pasatiempos. "Uno de los hobbies que tenemos Andre y yo es cocinar juntos, siempre y cuando tengamos tiempo para ello". Sólo en ocasión de los múltiples viajes optan por la ayuda de una enfermera, sobre todo para que el padre tenista pueda conciliar el sueño.

De todos modos, Jaden es un bebé muy tranquilo, dice orgullosa su madre, que ya lo experimentó en enero en el largo viaje a Australia.

"Es un absoluto ángel en todos los vuelos. Sumando la ida y el regreso a Australia habrá llorado 30 segundos, y sólo porque tenía hambre", explica. ¿Las mejores condiciones para que Jaden tenga una hermana? "Todavía no hay planes", responde prudente la siete veces campeona de Wimbledon.

Steffi Graf está en paz consigo misma y con el mundo. Evitó el triste destino de una superestrella que tras su retiro cae en un agujero negro de depresión. "Tengo una paz interior y una alegría que jamás conocí como deportista en activo", asegura.

Graf confiesa que hasta hace poco imaginaba una vida muy diferente tras el retiro. "Hasta hace un par de años no pensaba ni en esposo ni en un hijo", admite. Quería viajar, conocer, fotografiar y conocerse a sí misma. "Pero las cosas salieron diferente, y ahora no podría imaginarme mi vida sin Andre y Jaden".