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Resumen: Los pioneros chilenos en Salt Lake City 2002

Siete atletas chilenos con el fuego por dentro se internaron en las heladas montañas de Salt Lake abriendo la senda del que todavía es un sueño dorado para Chile en los deportes de invierno. Este es el vía crucis de Thomas Grob en los Juegos Olímpicos.

25 de Febrero de 2002 | 10:26 | Paola Núñez, EMOL en Salt Lake City
SALT LAKE CITY.- Los siete deportistas chilenos que se adentraron en las montañas de Salt Lake City no descubrieron oro, plata o bronce, más bien dejaron todo lo que tenían en las montañas. Estos pioneros regresan sin honores pero con una experiencia olímpica que tarde o temprano rendirá sus frutos acercando lo que hoy día aún es un sueño dorado para Chile.

Si bien la historia de Chile en los Juegos Olímpicos de Invierno se remonta a 1948 cuando nuestro país participó por primera vez en los juegos de Suiza, nunca antes en los Juegos Chile participó con siete atletas, todos clasificados, ninguno por invitación. También, es la primera vez que Chile compitió en el biatlon, una disciplina adicional al esquí. Y después de 30 años, por segunda vez en la historia, la mujer chilena estuvo presente en las competencias, en esta ocasión con dos representantes: Anita Irarrázaval, en esquí alpino y Claudia Barrenechea, en el biatlón.

Esta es la experiencia de seis atletas que por primera vez pisaron el Olimpo y de un séptimo que no pudiendo participar probablemente encaró una de las pruebas olímpicas más importantes. Experiencia pionera para Chile cuyos frutos como dice la biatleta Claudia Barrenechea, posiblemente los vean "sus hijos o los hijos de sus hijos".

Las Sorpresas

¡¡Ohhh noo!! fue probablemente le expresión de muchos chilenos y por cierto la de muchos norteamericanos que por televisión se enteraron de la fatalidad ocurrida a un deportista chileno un día antes de la inauguración de los juegos olímpicos. Thomas Grob, el atleta número uno del esquí en Chile, el atleta de mayor experiencia, el único seleccionado que había participado de las olimpiadas de invierno anteriores en Nagano, se quebró la pierna izquierda mientras realizaba una práctica de descenso en el circuito de Snowbasin quedando incapacitado de competir en las pruebas.

Esta sí que era una prueba olímpica para el atleta que con fortaleza aceptaba su suerte. A sólo algunas horas de su accidente y de su posterior cirugía, internado en el hospital McKay Dee de la ciudad de Ogden, Thomas Grob decia "son los riesgos del deporte y hay que aceptarlos".

Al parecer es mucho más que fortaleza física y técnica la que hace a un atleta olímpico. Con sólo 25 años Grob demuestra su carácter, optimismo y sabiduría. "Esto me ha hecho confirmar algo que siempre he sabido: que la vida tiene muchas vueltas y te pone siempre barreras en el camino, pero eso la hace entretenida. La barrera mía no es nada comparado con lo que le ha tocado a otras personas, así es que todavía me encuentro que soy bastante afortunado".

Thomas permaneció cinco días en la Villa Olímpica mientras su pie izquierdo recobraba la fuerza suficiente para resistir el viaje de alrededor de 14 horas a Chile. Allí se quedaba en su dormitorio recostado sobre su cama, mientras su hermano Dunkan Grob y los otros atletas se levantaban para las prácticas y pruebas. ¿Qué piensa un atleta en estas circunstancias cuando de otro modo podría estar compitiendo? Con un gran sentido del humor dijo "mi vida la verdad ha sido súper emocionante estos días, súper adrenalínica..., me aburro mucho, la verdad no hago nada, es una lata el día, pero nada no más, qué se le va a hacer. Mala suerte no mas".

Probablemente, Grob volverá a recuperar sus habilidades en junio cuando se le verá nuevamente en las canchas. Sobre los próximos juegos olímpicos dice "si es que voy es porque me llevan de ayudante de entrenador o algo por el estilo, pero como corredor no voy a ir, porque no estoy con la motivación para entrenar fuerte por cuatro años mas… yo me había fijado esta como mi última meta olímpica, como mi último gran evento, lo más probable es que a fin de año egrese de mi carrera, entonces son muchas cosas".

Thomas cursa el sexto año de ingeniería industrial en la Universidad Católica y egresa este año. Ahora por un cambio forzado de planes, en lugar de estar entrenando en Francia con sus compañeros, pasará febrero en La Unión donde vive su familia, aprovechando de estudiar para su examen de licenciatura que tiene los primeros días de marzo y por supuesto disfrutando del sol de febrero, el que no ve desde hace casi nueve años, tiempo en que ha vivido de invierno en invierno.

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