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Las largas horas de Villaseca en Rusia

El futbolista chileno sufrió con el frío, con la imposibilidad de comunicarse con los dirigentes y jugadores del Spartak y hasta con un taxista, que de paso lo estafó en casi cien dólares. Pero ya emprendió el viaje de regreso a Santiago, no sin antes tener que dormir en el aeropuerto.

12 de Marzo de 2002 | 17:00 | EFE
MOSCU.- El futbolista chileno Marco Villaseca quedó indocumentado, con la visa caduca, durmió como pudo anoche en el aeropuerto de Moscú, fue estafado por un taxista y en la embajada de su país el contestador automático le habló en ruso.

Pero por fin pudo enfilar hoy de nuevo y definitivamente rumbo al aeropuerto Sheremétievo con "el pensamiento de estar volviendo a Chile", siete días después de llegar a Rusia y tras romper las negociaciones para fichar por el club Spartak de Moscú.

Sin contrato en el bolsillo pero con el alivio de alejarse de una ciudad donde "me recibieron muy bien" aunque no pudo adaptarse sobre todo por "el problema del idioma", Villaseca relató su odisea en la capital rusa, accidentada y agridulce a la vez.

A punto de abandonar para siempre las oficinas del Spartak, donde pasó las horas del día hasta el momento de marchar al aeropuerto una vez resuelto el trámite de un nuevo visado, el jugador compartió con un corresponsal de EFE sus esperanzas frustradas y sus amarguras.

En su primera y última semana en Moscú, a Villaseca le pasó casi de todo, y al final se impuso la certeza de que la vida en Rusia "es muy distinta" a lo que esperaba y a lo que está acostumbrado.

"Yo no sabía cómo iba a ser acá, y lamentablemente, fui yo el que no me pude adaptar, más específicamente por el idioma", reconoció el centrocampista internacional con sinceridad.

La barrera infranqueable de la lengua rusa cree que fue lo que le "influyó", repitió una y otra vez Villaseca con pena y sin responsabilizar a nada ni a nadie por no haber encajado en Moscú.

El jugador se marchó con el sueño de que ojalá tuviera la misma posibilidad "en otro equipo europeo que sea español" y "con la misma calidez de los jugadores rusos".

Pero sí dejó escapar un leve reproche, porque el Spartak le puso como intérprete de español a un traductor ruso que no habla español, sino portugués. "Lo que pasa es que no hay traductor, o no del todo, porque es portugués, no habla español, y también es muy complicado, así que si él no está, se me altera todo el día, porque uno no sabe a qué hora se entrena ni si hay que levantarse temprano o no", manifestó.

También acusó la planificación del Spartak, muy distinta "a como se hace en Chile", dijo en referencia a los días que ha vivido en Tarásovka, la base de entrenamiento del club ruso.

"Yo no sé si el Spartak tiene un sistema fijo, y por el hecho de no entender el idioma, a lo mejor en un entrenamiento lo dicen y el traductor está en otro lugar, no me entero", añadió.

Villaseca confesó: "En Rusia la concentración dura toda la semana, con partidos no sé cada cuánto, y los jugadores pasan todo el día encerrados, y eso también afecta a mi familia, a mi mujer y mi hija, que iban a estar todo el día solas".

"La cuestión de la comunicación me afectó bastante y tomé la decisión de volver", resumió el jugador, quien hoy tuvo un susto cuando ya estaba todo listo para regresar a Chile.

Ocurrió con el taxista timador, que le cobró 150 dólares por un trayecto que cuesta como mucho 50 ó 70, y al que le entregó un papel en caracteres cirílicos con la dirección del Spartak. "Pero yo temía que me llevara otra vez a la concentración", en Tarásovka, dijo.

La decisión irreversible de no fichar por el Spartak la tomó el lunes, y por eso se dirigió anoche al aeropuerto a toda prisa para agarrar el avión y estar de vuelta en casa para su vigésimo séptimo cumpleaños el día 15.

Alexéi Zenin, portavoz del campeón de liga de Rusia, dijo a EFE que el fracaso del intento de fichaje se consumó tras unas "tensas y largas negociaciones" en las que no se pudo disuadir al jugador.

Villaseca negó este extremo y afirmó: "De negociar hoy, nada, aunque la verdad es que estaban muy interesados en que me quedara, y se lo agradezco mucho".

El jugador admitió que se equivocó al airear su queja en unas compungidas declaraciones hace días en las que sintió que "nadie se ocupaba" de él, "y la verdad es que estaban pendientes y preocupados, pero no se podían comunicar".

Solo, demasiado solo en el mundo ruso
"Yo nunca he salido de Santiago, solamente con la selección y mi equipo a Sudamérica, la India y Europa, pero siempre salí en grupo, con compañeros y todo", explicó Villaseca.

Aparte de la estafa, las última horas moscovitas de Villaseca se convirtieron en una especie de pesadilla cuando se presentó en el control de pasaportes, último de los tres pasos administrativos que hay que franquear para salir de Rusia.

Tenía reserva para el vuelo Moscú-Fráncfort-Madrid-Santiago, pero el funcionario de policía fronteriza le requisó la visa, caduca desde el día antes, y tuvo que pernoctar en la terminal aérea.

Como tenía en su agenda el número telefónico de la embajada de Chile, lo marcó para ver si podían recogerle. Pero a esa hora la embajada estaba cerrada y sólo le respondió la típica voz metálica del contestador automático, que le "habló en ruso" y no pudo entender nada, aunque dejó un mensaje.

Ya por la mañana negoció con el taxista y se presentó en la sede del Spartak, donde las horas hasta arreglarlo todo y en espera del nuevo vuelo se le hicieron eternas.

"Lo principal ahora es llegar a Santiago y tomarme dos o tres días para despejar un poco la mente", por tener la cabeza embotada tras la noche en el aeropuerto, afirmó Villaseca.

El internacional chileno recordó que tuvo antes posibilidad de ir a Alemania, Italia y España, aunque no se concretó nada, y se mostró seguro de que futbolísticamente no hubiera tenido problema en Rusia, donde le "hicieron notar" que necesitaban su estilo de juego.

"No me voy arrepentido, pero sí triste por el hecho de no haberme podido adaptar", manifestó con agradecimiento al Spartak y a los compañeros del que no llegó a ser su club.