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Wanderers sacó licencia clase "A"

En una presentación que con el correr de los minutos fue afinando, Santiago Wanderers venció 1-0 al actual campeón de América, Boca Juniors. El único gol lo convirtió el uruguayo Silvio Fernández cuando comenzaba la segunda etapa.

14 de Marzo de 2002 | 22:25 | Arturo León Díaz, EMOL
VALPARAISO.- Parecía un partido calcado del duelo que habían tenido en Buenos Aires, cuando ambos iniciaron su participación en Copa Libertadores de América. Boca Juniors, pese a visitar a Santiago Wanderers en el estadio Sausalito, salió más afiatado, con las ideas más claras. Pero con el correr de los minutos, el cuadro porteño le tomó el pulso y con un solitario gol de Silvio Fernández terminó por botar a un grande.

Cancino va a la marca de Gaitán.Sí, porque pese a los disminuido que está, a los largos pasajes que se queda sin fútbol cuando no está disponible Riquelme, Boca Juniors es un grande, infunde respeto. Y Wanderers lo tuvo, por eso dio ventajas hasta promediar la primera mitad. Gaitán, Battaglia y Traverso se adueñaron de la mitad de la cancha y Delgado con Barros Schelotto dieron problemas arriba y transformaron tempranamente a Varas en figura.

Pero los "petroleros" -Sanhueza y Cancino- fueron calentado motores hasta echarse el partido en los hombros. Riveros le dio mayor libertad a su "zurda" y Núñez se le acercó para armar el fútbol porteño. Ahí se puso entretenido el partido, casi sin respiros.

Claro que no se hicieron daño. Pero eso duró hasta el minuto 47, cuando Soto mareó a su marcador, centró atrás y tras una despeje pifiado de Crosa, Fernández la empujó no se sabe con qué, pero la mandó al fondo del arco de Abbondancieri.

Y Wanderers tuvo el 2-0 en los zapatos del mismo Soto y de Riveros, pero carecieron de puntería. Entonces, Tabárez se la jugó. Hizo algunos cambios, potenció la ofensiva y Boca se la jugó. Más con amor propio, pero se la jugó.

Varas sacó un par de pelotas -una arriba de Barros Schelotto que se le colaba- y el resto pasó por la defensa comandada por Valencia y Robles y por la deficiente labor de Delgado, Bracamonte y compañía.

Wanderers estrechó la tabla y tiene la clasificación al alcance de su mano. Además, mantuvo su invicto en la Libertadores. Pero lo que más le gustó a los porteños es que botó a un grande, le ganó al campeón de América.