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Tenis latinoamericano sigue luchando contra crisis económica

A la desaparición de la Copa Ericsson, cuyos organizadores tratan de mantenerla viva con torneos en Brasil y Chile, ahora se suma la probable baja definitiva del torneo de Bogotá, que vendería su fecha a la Copa AT&T de Buenos Aires.

08 de Abril de 2002 | 13:11 | DPA
MIAMI/MADRID.- El tenis latinoamericano se achica al compás de la crisis económica en la región, que podría sacrificar el torneo de Bogotá para salvar el de Buenos Aires.

Tras la caída de la serie challenger conocida como Copa Ericsson, el torneo de la capital colombiana es el próximo candidato a perder su lugar en el calendario, algo que sería una buena noticia para la capital argentina.

Bogotá, que debía jugarse a principios de febrero, fue suspendido este año, y Buenos Aires, que se juega en la tercera semana de febrero, rebajó sus premios en un tercio, afectado por la devaluación argentina y una caída del aporte de patrocinadores.

Buenos Aires es organizado por la firma Altenis, con sede en Miami, la misma que llevaba adelante la Copa Ericsson. La ATP le reservó por un sistema de "leasing" la tercera semana de febrero en el calendario para organizar en Buenos Aires la "Copa AT&T". Es decir, Altenis no es dueño de la fecha, sólo la alquila.

El objetivo de Altenis es extender el "leasing" de tres años a cinco, pero el director ejecutivo de la ATP, Mark Miles, no quiere saber nada con esa posibilidad, ya que afectaría sus planes de reorganización del calendario para 2004, temporada en la que hay que ubicar a los Juegos Olímpicos, y el concepto general de reducir la cantidad de torneos.

La única alternativa para Buenos Aires es entonces comprar una semana, y la única semana que puede comprarse es la de Bogotá. También está en venta la de Delray Beach, a principios de marzo, pero la ATP quiere quedarse con ella.

"No vamos a vender esa semana en Delray Beach, pero Bogotá sí quiere vender, y esa podría ser la semana que quede en manos de Buenos Aires", dijo Miles a la agencia DPA en Miami.

Butch Buchholz, creador del torneo de Key Biscayne (Miami) y presidente de Altenis, coincide con Miles. "Hemos estado conversando con ellos en las últimas semanas, y veo a la ATP más inclinada por la compra de la semana de Bogotá que por extender el leasing. Creo que en las próximas semanas habrá una solución, conservar Buenos Aires es un tema prioritario en nuestra agenda", dijo Buchholz a DPA.

Las iniciativas de Altenis permitieron en los últimos años un gran salto en el desarrollo del tenis profesional latinoamericano, que vive hoy el mejor momento de su historia, con una veintena de jugadores entre los cien mejores del mundo y cinco entre los 30 mejores.

El futuro de lo que la Copa Ericsson
Pero la crisis económica mundial, y en especial la latinoamericana, afectó seriamente a la empresa dirigida por Buchholz y el chileno Joaquín Blaya, que redujo desde el 1 de abril en forma drástica su estructura, despidiendo a varios empleados, y puso fin a la Copa Ericsson, su producto más exitoso, al que sigue intentando vender, aunque en una versión reducida.

La Copa Ericsson consistía en una serie de ocho torneos challenger con 100.000 dólares en premios cada uno. La edición de 2001 se jugó en Guadalajara (México), Lima, San José de Costa Rica, Río de Janeiro, Sao Paulo, Santiago de Chile, Buenos Aires y Montevideo.

Sin patrocinador concreto por el momento, la intención de los creadores de la Copa Ericsson es seguir llevando adelante un torneo en Brasil y otro en Chile. "Es una paradoja. Cuando empezamos con esto sabíamos que habría altos y bajos, pero precisamente en el mejor momento del tenis latinoamericano dejamos de existir", se lamentó Miguel Nido, alto responsable de Altenis.

A la crisis mundial se suma la crisis financiera de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales), que pese a valorar el aporte de la Copa Ericsson al tenis latinoamericano, no tiene base financiera para sostener la serie. Noviembre es el plazo que Altenis se fija para evaluar si puede llevar adelante el torneo de Buenos Aires.

"Si no vemos entonces una luz, podríamos pensar en suspenderlo hasta 2004 para no perder la fecha. Cambiarlo de país es un proceso que deberíamos comenzar ahora, y no queremos hacerlo", aseguró Nido. Comprar la semana de Bogotá podría ser entonces la solución definitiva.

Buenos Aires disputó su primera edición en febrero de 2001, con 600.000 dólares en premios. La crisis obligó a bajar ese monto a 400.000 para 2002 y a ajustar fuertemente el presupuesto de organización, ya que el aporte de los patrocinadores fue de apenas el 20 por ciento del de 2001.