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Columna: Amanda Mundial

04 de Junio de 2002 | 13:47 | Amanda Kiran
El mundial, en la mitad de esta tempestad, ha sido un poco olvidado por mi. En mi casa están de visita mis papás y siempre que vienen les paso mi pieza y me toca dormir en la del cachureo.

Con el temporal, la estadía ha durado un poco más. Esta pieza, que es como del terror, tiene, entre otras cosas, una bicicleta, una tabla de planchar, ropa limpia, pero arrugada, manteles, libros, de todo. Lo que no sabemos donde poner termina ahí, pero, además de todo eso, tiene una cama, en la que yo duermo, como en estas ocasiones.

Esta pieza siempre me ha parecido fome, plana, sin vida, fría, sobre todo fría.
Además, para empeorar la historia, no tiene televisión, lo que es terrible para mí, que me despierto con ESPN.

Por estos días me he conformado con un libro y el incomparable beso de mi mamá todas las mañanas, lo que bien vale la pena a cambio de la tele. El tema fue ayer, cuando durante todo el día, encerrados todos en la casa, vimos noticias de agua e inundaciones sin parar, todo el día.

En la noche, cuando sólo yo rondaba por la casa y mis padres -bien depres, creo yo con tanta tele- dormían profundamente, me puse el pijama y me fui a leer. Después de media hora, los ojos se me cerraban y me fui apagando lentamente. Sentí apenas cuando el libro cayó al suelo, y creo recordar que no alcancé a apagar la luz.

Amanda KiranEn eso empezó a llover más fuerte. Sentí la casa mojada, mis padres con frío, una gotera en mi cama, y la tos de mi hermano mas fuerte que nunca. Pareció que cuando me levanté el agua llegaba a mis tobillos y que el libro era un pequeño bote que flotaba achurrascado en medio de la pieza.

Salté de la cama, y en vez de mojarme me vi seca, reincorporada en mi realidad, la mas exquisita, y me fui a ver a mis viejos. Dormían profundamente; mi hermano José había dejado de toser, y mi hermano Carlos tenía la cabeza de lado escuchando a Carcuro que comenzaba a relatar.

Volví a mi pieza riéndome sola: era rico volver a meterse a la cama y sentir el guatero todavía calentito. El lugar más acogedor del mundo estaba aquí, para mí.

Ojalá podamos ayudar todos en algo en esta tragedia natural.

Amanda Kiran