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Comentario Senegal 3 - Uruguay 3. No bastó con la garra

En uno de los mejore senciuentros de este Mundial, los uruguayos estuvieron a punto de conseguir la clasificación a segunda ronda. Sin embargo regalaron un tiempo y eso al final les costó muy caro.

11 de Junio de 2002 | 04:46 | Christian Ayala. EMOL
No quedan dudas. Ya quedaron atrás los 90 minutos de este electrizante encuentro y es seguro que el encuentro entre Senegal y Uruguay quedará en los anales sagrados de las Copas del Mundo.

Un segundo tiempo vibrante, emotivo, mostrando un Uruguay con una actitud avasalladora, ofensiva, que se levantó con todo cuando estaba muerto, destrozado, pero eso de la garra charrúa no es invento ni un mito, es de verdad, sí...es de verdad.

La primera etapa fue nefasta para Uruguay, un equipo que entró sin una disposición ofensiva, ni siquiera un atisbo de fuerza por ganar el encuentro y ojo, que para Uruguay era absolutamente necesario ganar el compromiso para clasificar a la siguiente ronda. Así, Senegal, que durante esta copa había mostrado un interesante toque y una idea de equipo, aprovechó con clase la mediocridad del adversario, a los que superaron sin problemas tanto en la parte futbolística como física.

De todas maneras, el partido estuvo marcado por lo errores referiles. De hecho, la apertura del marcador para los africanos, fue un supuesto penal de Carini contra Fadiga, cuando el atacante de Senegal aprovechó un error de Montero que habilitó a su arquero sin darse cuenta de la presencia del ariete africano. Fadiga se sacó la salida del portero uruguayo, pero si tiró al piso sin haber habido contacto con Carini. El árbitro Wegereef, originario de Holanda, le creyó la magnificación de Fadiga y cobró equivocadamente la pena máxima, que el mismo delantero se encargó de convertir en gol.

A partir de ahí, Uruguay nunca pudo sacarse de encima el error y vagó sin ideas por el campo de juego, como un boxeador que recibió un golpe fuerte y se tumba sobre las cuerdas. Senegal hizo lo preciso y noqueó violentamente a su adversario convirtiendo dos dianas fatales. La primera tras gran jugada de Fadiga, que luego de un carrerón habilitó a Bouba Diop que fusiló al meta Carini.

Con el tercer tanto vendría una vez la polémica. Tras un centro de Diouf, apareció Boubba Diop que conectó con golpe de cabeza, venciendo nuevamente a Carini. Sin embargo, el delantero de Senegal estaba en posición de adelanto, levemente, pero cometía infracción.

Un 3 a 0 contundente, casi definitorio. Sin embargo faltaba aún la aparición de la esperada “garra charrúa”. El técnico uruguayo, Víctor Púa, decidió tomar el riesgo ya que a es altura no había nada que perder e hizo un par modificaciones al iniciarse la segunda etapa. De esta manera, agregó un mayor número de delanteros con la entrada de Diego Forlán por Marcelo Romero y de Richard Morales que reemplazó a Sebastián Abreu, con lo que el equipo celeste quedó con cuatro puntas y una clara vocación ofensiva.

Pero no sólo eso varió, sino también cambió radicalmente la actitud y desde el primer minuto de la segunda fracción se vio un Uruguay volcado en ataque, corriendo por todos los sectores y buscando desesperadamente el gol, muchas veces a los pelotazos, pero también con combinación de buen fútbol.

El descuento no tardó en llegar. A los 46’, Richard Morales entró al área rival con más fuerza que fútbol y tras un par de rebote convirtió la primera cifra. Con eso renació la esperanza uruguaya la que se vería refrendada a los 68’ con un golazo de Forlán que recibió fuera del área un despeje de la defensa de Senegal y con un voleo impresionante clavo el balón en un ángulo imposible para el excelente portero Sylva.

De ahí en adelante, todo podía pasar, ya que si bien Uruguay atacaba con fuerza endemoniada, también dejaba sendos espacios en retaguardia que en varias oportunidades fueron aprovechados por los rápidos delanteros africanos, que no tuvieron la precisión para sentenciar el partido. Además Carini mostró toda su jerarquía en los momentos precisos.

El partido era de ida y vuelta, con un ritmo frenético, todo envuelto en un ambiente lleno de emoción que aumentaba aún más con cada llegada de peligro de Uruguay. Nadie dudo que “la garra charrúa” definitivamente se había instalado con toda su historia en el estadio de Suwon, cuando a los 88, Recoba convierte en gol un penal nuevamente mal sancionado por el árbitro Wegereef, que le creyó la impresionante caída en el área a Morales, que sólo había sido un lindo piscinazo.

Quedaban dos minutos, más cuatro que agregó el holandés. Y Uruguay lo tuvo en la cabeza de Morales que sólo frente a la portería, con Sylvia tirado en el suelo, desvió de forma increíble, casi tragicómica, el remate final...perdiendo definitivamente la última chance de lograr la gran hazaña...una más en su rica historia llena de partidos memorables.

Al final, Senegal hizo historia y clasificó, aunque quedaron muchas dudas sobre su verdadera jerarquía. Y en Uruguay, quedará siempre la sombra de la tardanza en los cambios de Púa y el haber desperdiciado toda una etapa donde el equipo estuvo lejos de pretender conseguir la clasificación, lo que al final determinó su temprana eliminación.