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Comentario: México 1 - Italia 1. Hicieron el negocio

Aztecas y tanos obtuvieron un empate que les dio la clasificación a ambas escuadras. Los mexicanos demostraron que están para grandes cosas, mientras que los italianos, fieles a su estilo conservador, se suman a la lista de favoritos.

13 de Junio de 2002 | 09:42 | Christian Ayala. EMOL
Hace mucho rato que México ha silenciado a todos los que calificaban su fútbol de insulso y de mediocre calidad. Sin embargo, para los que aún siguen teniendo esa errada visión –a pesar de los buenos resultados de los aztecas en las Copas Américas y en la Copa Libertadores- están dando muestra de su gran avance en este Mundial.

Y ante Italia, los mexicanos ratificaron que pasan por un excelente nivel, tanto individual como colectivo y fueron un rival muy duro para los europeos. De todas maneras, Italia fue el equipo que tuvo las mejores oportunidades de gol con un incisivo Totti, que desperdició dos ocasiones claras en el primer tiempo y con Vieri, que en su típico estilo, fue preocupación constante de la ordenada defensa mexicana.

Si contamos las jugadas de la primera fracción, Italia merecería mejor suerte, pero nuevamente un error del arbitraje le pasó la cuenta. En el minuto 13, Inzaghi termina en gol una excelente jugada de Vieri, sin embargo el árbitro brasileño Carlos Simon lo anuló por supuesta posición de adelanto, la que fue absolutamente inexistente ya que Torrado habilitaba al delantero italiano.

En todo caso, México no fue sido un equipo fácil. Por el contrario, por muchos pasajes del primer tiempo el buen toque azteca complico en demasía a la estructurada última línea italiana. Así, en el minuto 35, tras una excelente combinación de la delantera mexicana, Borgetti peinó un centro en plena área chica y batió a Buffon, que sólo pudo mirar como el balón entraba por el palo más lejano.

Con este resultado se complicaba la clasificación italiana, aunque aún por diferencia de goles podrían acceder a los octavos. De todas maneras, en la segunda etapa los europeos salieron a presionar más arriba y a buscar al menos la paridad, algo que les cuesta mucho a los italianos, quienes acostumbran a jugar bien de forma defensiva y apostar al contraataque...ir a buscar un resultado no es su fuerte y en varias ocasiones dejaron espacios en el fondo, que no fueron bien aprovechados por los rápidos delanteros mexicanos, con lo que podrían haber definido el partido.

Pero Italia, es Italia. Un equipo pragmático en exceso, con un fútbol hasta tosco y que muchas veces defrauda por la calidad de sus jugadores, que no son capaces de imprimirle buen fútbol a la azzurra, pero de todas maneras siempre se la arreglan para lograr los objetivos y avanzar en los mundiales jugando de menos a más.

Así, a pesar de que México mantuvo su juego ordenado y no renunció al ataque -aunque sólo de forma esporádica-, Italia logró el empate en forma agónica con un cabezazo certero a los 85 minutos, que derrotó al portero “Conejo” Pérez.

Lo que siguió a continuación fue una vergüenza, aunque totalmente entendible. Ambos equipos renunciaron a jugar y el balón se mantuvo en la zona mexicana siendo tocada por toda la defensa que distribuía el balón de costado a costado, sin que ningún jugador italiano apurara las acciones...así hasta que los minutos finales se esfumaron y el árbitro dio por terminada la brega. Claro, con el empate ambas escuadras clasificaban y no quisieron arriesgar más, así que el fin del partido fue festejado por ambos equipos como una verdadera victoria.

Las conclusiones que se pueden sacar del encuentro es que México es un equipo de real peligro, que tiene la ventaja que siempre se le ha visto como un equipo inferior, siendo que la realidad es muy distinta. Ahora hay que ver si en instancias más decisivas tienen la calidad necesaria para soportar la presión, la ansiedad y la obligación de ganar que le impone el hincha.

De Italia, sólo decir que nuevamente es favorito y como siempre no lo es por su buen fútbol, es por su historia. Porque basta recordar el Mundial del 82, cuando llegó a la cita como el peor equipo europeo, clasificó a octavos de final raspando y de ahí en adelante no lo paró nadie hasta salir campeón de la mano del talentoso Rossi. Así, con esa historia a cuesta, Italia no puede defraudar.