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Comentario: Corea del Sur 1 - Portugal 0. Dramática eliminación de Portugal

Portugal se convirtió en la nueva desilusión del Mundial. Con un juego mezquino quedaron en el camino, mientras que los coreanos celebran su primera clasificación en su historia a octavos de final.

14 de Junio de 2002 | 10:03 | Christian Ayala. EMOL
Si con algo hay que comenzar este comentario es con ser tajante en señalar que Portugal está muy bien eliminado. Los lusos, a sabiendas de que Polonia vencía a Estados Unidos, apostaron al empate que les daba la clasificación. Fueron mezquinos en su fútbol y a la hora de despertar ya era muy tarde y vieron como la clasificación y los sueños de grandeza se borraban de un bofetón.

Los tempraneros goles de Emmanuel Olisadebe y Pawel Kryszalowicz terminaron por matar el primer tiempo entre portugueses y coreanos. Lo curioso, es que los autores de los goles defienden a Polonia y estaban enfrentando a Estados Unidos en Incheon, una ciudad que queda a varios kilómetros de distancia del estadio donde Figo y compañía enfrentaban a la selección coreana.

Y como no, si con el 2 a 0 parcial de Polonia sobre los norteamericanos, la clasificación estaba asegurada para Portugal y Corea, que necesitaban sólo del empate para avanzar a octavos. Esto derivó en una primera fracción horrible, donde descaradamente se notó que ambos equipos no tenían la menor intención de pasar zozobras y ni siquiera tenían en mente arriesgar algo. Tal vez, los coreanos mostraron una mayor entrega y una intención, débil, de ir al arco que defiende Baia, quizás sólo por respeto a su público que en gran masa concurrió a ver al equipo. Aún así, lo que realizaron los asiáticos en el primer tiempo distó mucho del fútbol punzante que mostraron en sus partidos anteriores.

De Portugal, mejor ni hablar. Los lusos renunciaron de plano a jugar, por una parte el empate los clasificaba, por otra una derrota los eliminaba y de ganar tenían que enfrentar a Italia en la siguiente ronda, un rival muy complicado, por lo que el empate aparecía como el mejor resultado, ya que así el rival en octavos sería México, un equipo en el papel más abordable.

Así, Portugal se dedicó a agrupar hombres atrás y a trasladar de forma cansina el balón ayudados por la inoperancia y la poca presión que ejercieron los contrincantes. De hecho, Portugal recién llegó al arco rival a los 35 minutos de juego (¡sí, a los 35!) con un remate de Pauleta que salió por sobre el travesaño. Ah...y esa fue la única llegada de los lusos en la primera fracción

Corea, tampoco mostró mucho. De hecho luego de los 20 minutos iniciales, relegó sus líneas y dejó de presionar en delantera, dejando que Portugal dominara el balón y lo trasladara de lado a lado en un claro pacto de no agresión.

Pero todo cambiaría en la segunda etapa. Queda claro que en el entretiempo el técnico holandés de Corea del Sur, Gus Hiddinck, habló golpeado en el camarín y les exigió a sus jugadores que salieran a ganar y que no se prestaran para el “tongo” que pretendían consumar los portugueses, más aún si estaban frente a su gente y todo un pueblo quería ver a su equipo ganar y avanzar a la siguiente fase con buen fútbol, no con una mancha negra en su historial.

Así, los coreanos entraron con otro argumento al segundo tiempo y descolocaron totalmente a Portugal, que seguramente pensaba que el pacto de no agresión iba a seguir inalterable. Fueron sorprendidos en todas la líneas y no pudieron recuperarse de los constantes golpes que recibían de los rápidos delanteros coreanos. De esta manera, las ocasiones en el arco de Baía comenzaron a sucederse y a los 70 minutos sucedió la tragedia que se veía venir. PARK Ji Sung bajó el balón en plena área de Portugal, se sacó a Conceicao con un precioso globo y antes que cayera la empalmó de zurda, batiendo al meta Baía. El gol fue espectacular, los coreanos lo celebraron con todo y ya soñaban con la próxima ronda, mientras los portugueses aún incrédulos se miraban tratando de buscar una explicación para la pesadilla que estaban comenzado a vivir.

Portugal trató de despertar, de demostrar porqué eran considerados favoritos. Pero ya era tarde. Los coreanos corrieron más que en todo el resto del partido, le achicaron todos los espacios a los lusos y la marcación fue asfixiante. Aún así, Portugal, a esa altura con nueve jugadores por las expulsiones de Joao Pinto y Beto, casi logra el milagro en los pies de Conceicao tras un remate que dio en el palo y se paseó por la línea de gol y una entrada por la izquierda que el volante definió a media altura y salvó en espectacular atajada el arquero coreano Lee.

Así, terminó el encuentro con Corea clasificado por primera vez en su historia a segunda ronda y de paso dándole una manito a Estados Unidos que a pesar de la derrota ante Polonia igual se instaló en Octavos. Para Portugal un nuevo fracaso, aunque este duele más, porque la constelación de astros estuvo nublada y dejó con gran desilusión a un pueblo lleno de esperanzas, que se desvanecieron por la mezquindad de un equipo que nunca quiso mostrar el gran potencial del que hablaban.