El uno a uno de la final entre U. de Chile y Cobreloa

23 de Junio de 2004 | 23:32 | El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Esta es la evaluación de cada uno de los protagonistas de la primera final del Torneo de Apertura, duelo que terminó igualado sin goles entre Universidad de Chile y Cobreloa.

Universidad de Chile

Miguel Pinto: Casi no fue requerido y en su única indecisión (en el primer tiempo, ante un ingreso de Galaz), terminó embolsando el balón.

Manuel Iturra: Arriesgó el físico a sabiendas de que el lateral derecho no era su ubicación tradicional. Cobreloa no atacó por su sector, pero careció de definición en el ataque.

Adrián Rojas: Siempre le ganó a Estigarribia. Cuando lo encimó Galaz, prefirió esperarlo ante la posibilidad de cometer un penal y lo auxilió Espínola.

Arnaldo Espínola: No tuvo errores, aunque pudo conducir a la línea de zagueros unos cuantos metros más adelante. Galaz no pudo con él.

José Rojas: Se complicó con el desborde de Patricio Galaz y con als diagonales de Villanueva. Sobre el final, descubrió que el suyo, era el flanco más débil de los loínos.

Luis Musrri: La decadencia del fútbolchileno permite verlo como un faro. Habilitó en el mediocampo y el área, condujo el ritmo de la U y detuvo con infracciones las salidas rápidas de Cobreloa.

Cristian Martínez: Fue más con el ingreso de Muñoz, que permitió que se "abriera" sobre su izquierda. Antes, careción de relevancia. Tuvo el gol en dos oportunidades.

Nelson Pinto: Una figura en la cancha. Desligado de funciones defensivas, supo arrastrar el balón al área, donde no tuvo tranquilidad para habilitar con ventaja.

Mauricio Tampe: Tuvo un gol ("sombrerito" a Ortega, sacó Fuentes), pero no supo explotar las enormes facilidades que daba Cobreloa por el sector diestro de su defensa. Bien reemplazado.

Sergio Gioino: Suele ocultar su mal desempeño con goles de antología. No fue la ocasión, estuvo bien contenido con Fuentes y sólo tuvo opción cuando se plantó frente a Esteban González o Guidi. Poca movilidad.

Diego Rivarola: Irreconocible. No sólo no tuvo una gran noche, además pudo convertir en dos oportunidades (sólo frente al arco). Cuando fue trasladado a la derecha de la defensa loína, estaba muy cansado para desbordar.

Cristian Muñoz: El volante le cambió (por minutos) la cara a la U, pero no per sé, sino por el reposicionamiento del mediocampo. Cuando pasó la sorpresa para Cobreloa (ingreso de Cornejo), dejó de desnivelar.

Marco Olea: Le convienen más los partidos con espacios en ofensiva, como ante Wanderers en Valparaíso. Con todo, su ingreso fue retrasado, ya que pudo desnivelar por el sector izquierdo de la U, en vez de un lento Rivarola.

Cobreloa

Carlos Ortega: Tapó tres remates con destino de gol, a expensas de su excelente ubicación. Uno de los problemas de Cobreloa en la salida fue su pobre saque con el pie.

Esteban González: Superado por Rivarola, Gioino, Martínez, Tampe, José Rojas y Olea. Una noche para el olvido, aunque al final mostró resistencia física para cerrar la velada.

Luis Fuentes: Sigue girando a cuenta de su oficio. Pese a que la U evitó ir al choque contra él, apareció a las espaldas de Guidi, Ortega y Esteban González para mitigar el peligro. Le faltó medir su rechazo.

Diego Guidi: De menos a más. Comenzó impotente, perdiendo las marcas de Gioino y Rivarola. Sin embargo, terminó monstrando equilibrio en la zaga y fue bien cubierto por Fuentes.

Rodrigo Pérez: No tuvo problemas por su sector defensivo, aunque apareció en el ataque en contadas oportunidades. Sí le había resultado en la selección con David Pizarro, esta vez careció de complemento en Dinamarca.

Hernán Vigna: Estuvo muy lejos de emular al lesionado Boris González. No tuvo marca ni desborde, y apenas pudo afirmarse con algunas mañas sobre la marca de Cristian Martínez. Pocazo.

Juan Luis González: Su despliegue inagotable terminó por convertirle en una de las cartas ofensivas naranjas. Tuvo una laguna al inicio del segundo tiempo, pero la compañía de Cornejo le vino bien.

Mauricio Dinamarca: En el primer tiempo, apareció con dos tiros libres. En el complemento, desapareció por completo, agotado y eclipsado por Cisternas y Cornejo.

Jonathan Cisternas: Careció de tranquilidad para finalizar bien el contragolpe naranja, buscó sin efecto juntarse con Galaz, pero siempre estuvo atento a la salida oxigenando la resistencia.

Patricio Galaz: Desafortunado. Cuando se hizo los espacios ante Adrán Rojas, perdió el fuelle para finiquitar con espacios. Corrió demasiado.

Richard Estigarribia: Casi no entró en contacto con el balón, perdido en algún entrevero con Espínola.

José Luis Villanueva: Su ingreso aportó explosividad a la salida minera, pero aún está lejos de emular lo que insinuó en el Preolímpico. Con todo, fue más que Estigarribia.

Fernando Cornejo: Un patrón en el mediocampo. Entregó el equilibro extraviado después del ingreso de Muñoz en la U y le dio libertad a Juan Luis González para que se sumara en ofensiva. Buen aporte.

Cristian Morán: Ingresó paraq extinguir el tiempo de juego y no tuvo contacto con la pelota.
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