Boxeo: George Foreman reconoce después de 30 años su derrota ante Alí

El ex campeón mundial dijo durante muchos años que el nocaut que le propinó Cassius Clay en África fue producto de una serie de situaciones extradeportivas que lo perjudicaron. Hoy, admite que la pelea fue normal.

22 de Octubre de 2004 | 12:14 | DPA
BERLÍN.- El ex campeón del mundo de boxeo de todos los pesos, el estadounidense George Foreman, admitió por primera vez después de 30 años, que su derrota contra Muhammad Alí en el legendario combate "Rumble in the jungle" (El rugido de la jaula) en Kinshasa, Zaire, fue totalmente normal.

Durante años, el boxeador difundió una serie de teorías, diciendo entre otras cosas que antes del combate le dieron de beber agua envenenada, lo que contribuyó a su derrota por nocaut ante Alí.

"Cuando uno es un boxeador invicto, como yo, tratas de encontrar una explicación a la derrota", expresó, señalando que el estaba seguro de poder derrotar a Alí por fuera de combate.

"En realidad, quería matarlo", expresó el ex boxeador de 55 años, que está pensando seriamente volver a los rings.

"(Espero volver) Sólo una vez más. Estoy buscando a alguien que no sea de mucha calidad", expresó.

Pelea que fue leyenda

Con la asistencia de cerca de 60.000 personas en el estadio de 20 Mai, en Kinshasa, Zaire, "el rugido en la jungla" (Rumble in the jungle) fue la primera pelea por el título de los pesos pesados que se disputó en África.

Alí había sido despojado de su título siete años antes, por negarse a pelear en Vietnam. Pero ese 30 de octubre de 1974 recuperaría el máximo galardón y pasaría a convertirse en leyenda.

Foreman, de 25 años, era el favorito de apostadores y entendidos. Estaba invicto en 40 combates y venía de propinar sendas palizas a Joe Frazier y Ken Norton en peleas que, combinadas, apenas duraron 4 asaltos.

En contra de lo que se esperaba Alí, de 32 años, no se dedicó a bailar, como solía. Su entrenamiento especial para el combate se había basado en la asimilación de castigo y pasó la mayor parte de la pelea contra las cuerdas, soportando el constante asedio de su rival.

Inspirado por el canto de "Alí, bomaye" (Alí mátalo), el retador esperó el momento propicio para desencadenar su fulminante contraataque.

La oportunidad llegó en los instantes finales del octavo asalto. Una combinación de izquierda y derecha estalló en el rostro de Foreman. El campeón besó la lona y el árbitro contó hasta diez.

Probablemente no se haya escrito tanto sobre una pelea de boxeo. Sirvió de inspiración para el libro "El combate" de Norman Mailer y también lo fue para el documental "Cuando éramos reyes", que ganó un Oscar.

La derrota provocó en Foreman una prolongada depresión. "No pude dormir en un año", reconoció luego el ex campeón.
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