Julio Gómez se la juega y lo consigue. Un gol de chilena que quedará grabado en la memoria del pueblo mexicano.
AFPSANTIAGO.- Iban 44 minutos del segundo tiempo y México igualaba con Alemania en una de las semifinales del Mundial Sub 17 que se disputa precisamente en tierras aztecas. Un córner, que en la agonía siempre cobran más peligro, era la esperanza de la fanaticada del "Tri" que repletaba las tribunas del estadio de Torreón.
Tras el centro y un rebote la pelota le quedó a Julio Gómez, quien había reingresado minutos antes con un vendaje en la cabeza que no pasaba desapercibido. El lateral derecho se lanzó una improvisada chilena que mandó la pelota junto al vertical izquierdo del portero alemán. Ni el relator, ni los hinchas, ni el propio Gómez se lo podían creer.
México de esta forma alcanzaba su segunda final en esta categoría, tras salir campeón de la mano de Giovani dos Santos y Carlos Vela en Perú 2005, donde se medirán con Uruguay en el mítico estadio Azteca.
Alemania había dado la vuelta al marcador para ponerse arriba 2-1 tras la anotación de Emre Can a los 60 minutos, y los mexicanos vieron sobrevolar una nube sombría de malos recuerdos en partidos contra Alemania, incluyendo dos eliminaciones en la máxima categoría del Mundial.
Pero el equipo dirigido por Raúl Gutiérrez tenía planeado cambiar la historia y darle a México su primer triunfo oficial contra la potencia europea.
A los 76 minutos, Jorge Espiricueta cobró un tiro de esquina que terminó en las redes tras golpear el segundo poste, para un gol olímpico que empató el partido. En la misma jugada, Gómez trató de rematar la pelota y en el intento sufrió un violento choque de cabeza con el alemán Samed Yesil.
El jugador del Pachuca, único de la escuadra mexicana con experiencia de Primera División, estuvo derribado en el campo por varios minutos mientras le cubrían la herida con un vendaje prominente.
Minutos después, Gómez se levantó y pidió su regreso al campo ante los aplausos de los espectadores. México ya había agotado sus tres cambios, por lo que Gómez no podía ser reemplazado.
A los 89 minutos, una hábil jugada individual de Marcelo Gracia fue salvada por el portero alemán Odisseas Vlachodimos, que envió a tiro de esquina, y de éste se originó el gol que todo futbolista sueña, un tanto de chilena, en el último minuto, tras sufrir una lesión, que valió el pase a una final mundialista.