El dolor y sufrimiento de un encerrado Claudio Borghi en el Atahualpa de Quito

El entrenador de la selección chilena vio el partido en una improvisada cabina debido a su suspensión y sufrió como nunca la derrota de su equipo ante Ecuador.

13 de Octubre de 2012 | 12:03 | Felipe Lagos, enviado especial a Ecuador

Encerrado, impotente, sin poder cambiar el rumbo del partido. Son las consecuencias del castigo de la FIFA a Claudio Borghi.

Marco Muga, El Mercurio
QUITO.- Este viernes, el cielo negro y amenazante de Quito se acopló totalmente con el día de Claudio Borghi en el estadio Olímpico Atahualpa, en la caída de Chile por 3-1 ante Ecuador por la última jornada de la primera rueda de las Clasificatorias Sudamericanas al Mundial de Brasil 2014.

El entrenador de la "Roja" fue el que más sufrió con la dura caída sufrida por sus dirigidos, un partido que debió ver el partido en una improvisada cabina y no en un palco oficial como estaba estipulado en un principio debido a la sanción de cuatro partidos que le dio la FIFA por su expulsión en Venezuela.

Borghi llegó al sector más alto del Atahualpa buscando un lugar en uno de los palcos exclusivos del recinto, a poco más de 30 minutos del inicio del partido. Sin embargo, no lo encontró y debió irse a una especie de bunker adaptado como caseta de transmisión, que tenía rejas y donde se veía encerrado, como si fuera una persona que está detenida y a punto de dar declaración sobre un delito.

Incluso, debió cambiarse de allí tras los primeros 10 minutos y tuvo un intercambio con algunos periodistas locales, cuando intentaban sacarle alguna impresión, y de paso también se vio complicado con la fuerte dotación policial que lo rodeaba.

Así, el "Bichi" terminó observando el partido acompañado de un par de funcionarios de la selección, custodiado por efectivos oficiales y en el primer tiempo se le vio muy nervioso, anotando muchos detalles del partido.

Con el correr de los minutos, su resignación por el juego del equipo y por el resultado fue total, hasta terminar completamente resignado en el segundo lapso con el marcador ya definido tras las expulsiones de Arturo Vidal y Pablo Contreras.

Al final del partido, Borghi estuvo casi 40 minutos encerrado en su cabina para evitar el contacto con la prensa que lo esperaba al salir.

Tras una larga espera, el argentino salió del lugar ante la fuerte custodia de los policías rumbo al camarín del equipo y sin emitir una sola declaración, con el resto desencajado y muy abatido por lo que vio en Quito.

Una historia que deberá cambiar pronto para revertir este complicadísimo momento del elenco nacional, que aparece quinto al término de la primera rueda de este proceso, en zona de repechaje, llena de dudas por resolver y lejos de retomar la senda ganadora que en la capital ecuatoriana se vio más perdida que nunca.
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