KABUL/WASHINGTON.- Airados musulmanes realizaron manifestaciones callejeras en países islámicos después de las oraciones del viernes para protestar la acción militar de Estados Unidos en Afganistán.
Las protestas, que aumentaron los temores de una reacción violenta en el mundo musulmán contra Estados Unidos, fueron reprimidas severamente por la policía y fuerzas de seguridad.
En Afganistán, la población sufrió una quinta noche consecutiva de bombardeos contra el gobernante movimiento Talibán, que protege a Osama Bin Laden, el militante islámico a quien Washington busca por los atentados que mataron a 5.400 personas en Estados Unidos hace un mes.
El Talibán dijo que la ofensiva aérea ha dejado a 300 afganos muertos, la mitad en un poblado rural.
La Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Mary Robinson, pidió el cese a los bombardeos para permitir la entrega de alimentos a la hambrienta población civil antes de que llegue el invierno.
"Lo único que puedo decir es que la situación es desesperante para cientos de miles de civiles afganos -tal vez dos millones- que necesitan alimentos desesperadamente", dijo Robinson, después de que las Naciones Unidas ganara el Premio Nobel de la Paz.
El jueves, el Presidente George W. Bush ofreció al Talibán una última oportunidad para entregar a Bin Laden, quien dirige desde Afganistán una red de grupos armados islámicos llamada Al Kaidah que opera campamentos de adiestramiento guerrillero.
La FBI alertó a la población de Estados Unidos el jueves que pueden producirse nuevos atentados como los del 11 de septiembre, cuando comandos suicidas secuestraron aeronaves y las estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y la sede del Pentágono.
Bin Laden: Vivo o muerto
Bush dijo que parará la ofensiva contra Afganistán si el Talibán entrega a Bin Laden, un millonario de origen saudita a quien Washington apoyó cuando luchaba con la guerrilla afgana contra los soviéticos en la década pasada.
"Ustedes tendrán una segunda oportunidad. Sólo entréguenlo y entreguen a sus dirigentes y lugartenientes, y a los otros bandoleros y criminales que están con él", dijo Bush, quien días atrás dijo que lo buscaba vivo o muerto.
"Hemos convertido en ruinas campos de entrenamiento terroristas, desarticulado sus comunicaciones, debilitado el aparato militar del Talibán y destruido la mayoría de sus defensas aéreas", dijo Bush.
"Estamos montando una campaña sostenida para sacar a los terroristas de sus cuevas y llevarlos a la justicia", agregó.
Bush dijo que no sabá si Bin Laden estaba vivo o muerto, pero prometió que nunca más encontrará un refugio salvo en Afganistán u otra parte. Portavoces del Talibán han dicho que Bin Laden está vivo.
Por su parte, el líder del movimiento Talibán, mullah Muhammad Omar, afirmó que Bin Laden no puede ser entregado a Estados Unidos porque sería contradecir la religión afgana.
"La religión y los principios afganos impiden entregar a Bin Laden", dijo Omar en extractos de una entrevista publicados el viernes por el periódico Asharq al-Awsat de Londres.
Bin Laden "luchó una Jihad (guerra santa) contra los soviéticos con nosotros y gastó su dinero en esto como muchos otros huéspedes musulmanes, todos los cuales tienen el derecho a nuestra hospitalidad siempre y cuando cumplan nuestras leyes", dijo Omar, quien ha instado a los musulmanes del mundo a unirse contra Estados Unidos.
Islam protesta contra EE.UU.
Los bombardeos han alimentado una ola de ira entre los musulmanes de todo el mundo, desde el Oriente Medio hasta Indonesia, pese a que los gobiernos de países islámicos evitaron condenar la ofensiva estadounidense en un comunicado emitido el miércoles.
Manifestantes incendiaron automóviles y marcharon en las calles de Indonesia, Malasia, Filipinas, India y Pakistán en el primer viernes de oraciones musulmanas desde que comenzaron los ataques contra Afganistán.
"Estamos preparados para morir defendiendo al Islam. Saquen a los estadounidenses", gritaban los manifestantes tras las plegarias en Yakarta, la capital del país con mayor población de musulmanes en el mundo.
La policía, con gases lacrimógenos y camiones cisternas, dispersó el viernes a manifestantes en Pakistán y Malasia. En Indonesia y Sri Lanka manifestantes quemaron banderas de Estados Unidos y arrojaron petardos frente a la embajada estadounidense en Yakarta.
En la ciudad portuaria de Karachi, en Pakistán, la policía y manifestantes intercambiaron tiros, según la policía, que dijo que disparó al aire y usó gases lacrimógenos para dispersar dos grandes concentraciones.
Los manifestantes coreaban consignas antiestadounidenses, trataron de dañar bancos y oficinas de gobierno, incendiaron automóviles y arrojaron piedras contra dos restaurantes de una cadena norteamericana de comida rápida.
Algunos manifestantes portaban fotos de Bin Laden.
La violencia se desató pese a que el gobierno paquistaní prometió el jueves que no toleraría nuevas manifestaciones contra los ataques estadounidenses en el vecino Afganistán, después que a principios de la semana murieron cinco personas durante jornadas de protesta en otras regiones de Pakistán.
En Yakarta, donde dos grupos islámicos de línea dura juraron que expulsarías a los extranjeros, 1.000 manifestantes se congregaron frente a la embajada de Estados Unidos donde incendiaron banderas estadounidenses y británicas y un muñeco con la figura del presidente Bush.
La policía utilizó un camión cisterna para apagar las llamas y dispersar a los manifestantes.
Cinco personas resultaron heridas en una manifestación en Surabaya, la segunda ciudad más grande del país.
Pero las protestas alrededor de la capital fueron mucho más tranquilas de lo que los grupos musulmanes radicales habían amenazado y sólo causaron disturbios de menor envergadura.
En Kuala Lumpur, las autoridades de Malasia utilizaron camiones cisterna para dispersar a unos 3.000 manifestantes que exhibían pancartas que decían, "Vete al diablo Estados Unidos", frente a la embajada estadounidense.
La manifestación, la mayor en la nación mayormente musulmana desde que comenzaron los bombardeos en Afganistán, fue organizada por el principal partido de oposición, Parti Islam se-Malysia, a cuyo presidente se le permitió ingresar a la misión diplomática para entregar un comunicado.
FBI no da detalles
La advertencia de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) sobre posibles nuevos atentados fue breve y ofreció pocos detalles.
"Cierta información, aunque no especifica los blancos, da al gobierno razones para creer que podría haber más ataques terroristas en Estados Unidos y contra intereses estadounidenses en el exterior en los próximos días", dijo la FBI en un comunicado.
"La FBI ha alertado de nuevo a todas las fuerzas de seguridad para que se mantengan en el estado de alerta máximo y pedimos a todas las personas que notifiquen inmediatamente a la FBI y a la policía local sobre cualquier actividad sospechosa", agregó.
La alerta generó más inquietud entre los estadounidenses, ya atemorizados de ataques biológicos tras la detección de tres casos de carbunco (anthrax en inglés) en las oficinas de una editorial en Boca Ratón, en el estado de Florida.
La FBI busca la fuente del carbunco, que ya causó la muerte de un empleado de la editorial. Pero la agencia afirma que no tiene ninguna evidencia que demuestre que se trate de un atentado terrorista.
El Senado aprobó el jueves un proyecto de ley que expande los poderes de los cuerpos de seguridad para interceptar teléfonos de presuntos terroristas, compartir información de inteligencia y rastrear sus movimientos en la Internet.