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Ofensiva contra Afganistán abre nueva era estratégica

Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), todos los aspectos de la política internacional, desde la forma de las alianzas internacionales a la evolución de las fuerzas armadas, han quedado afectados por los atentados contra EE.UU. el 11 de septiembre.

18 de Octubre de 2001 | 09:47 | EFE
LONDRES.- La ofensiva aliada contra Afganistán abre una nueva era estratégica en la que el enemigo es un tipo de terrorismo internacional capaz de controlar estados, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), al presentar hoy su informe anual, "Military Balance 2000-2001".

Todos los aspectos de la política internacional, desde la forma de las alianzas internacionales a la evolución de las fuerzas armadas, han quedado afectados por los atentados contra EE.UU. el 11 de septiembre, afirmó hoy el director del citado instituto, John Chipman.

El "Military Balance 2000-2001" recuerda la enormidad de los desafíos políticos, financieros y diplomáticos que conllevará la campaña contra el terrorismo.

Entre las prioridades que deberán plantearse Estados Unidos y sus aliados, según Chipman, se encontrará la introducción de un nuevo régimen en Afganistán, el apoyo a Pakistán, la renovación del proceso de paz en Oriente Medio y las relaciones con una nueva gama de socios "titubeantes", explicó.

Ello exigirá de Washington y sus aliados "una forma de súper-implicación en la política mundial que no se veía desde lo más duro de la Guerra Fría", opinó.

Tras los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, "los Gobiernos volverán a ser juzgados por su competencia a la hora de garantizar la seguridad de su población y la sensatez de su política internacional", agregó Chipman.

En concreto, los expertos del IISS consideran probable que aumente de nuevo el gasto militar: el año pasado se invirtieron 804.000 millones de dólares, prácticamente la misma cifra que en 1999.

En este sentido, la organización advierte contra los recortes en los presupuestos de Defensa europeos, que de continuar harán que "no se alcance" la creación de la Fuerza de Reacción Rápida que persigue la UE.

En Estados Unidos, es probable que la revisión cuatrienal de la Defensa -que hasta ahora tenía como objetivo el poder imponerse en un conflicto y mantener otro al mismo tiempo- cambie de fórmula y se convierta en "combatir en un gran conflicto y llevar a cabo una serie de operaciones especiales simultáneamente"

La organización analiza la guerra en Afganistán y considera que para que la campaña tenga éxito debe "tener unos objetivos más claros para garantizar que se forma un Gobierno en Kabul con la combinación adecuada de individuos".

"Nadie quiere ser acusado de imponer un régimen en Afganistán, pero no darle forma sería un acto de negligencia estratégica", opinó Chipman, quien considera que seguramente se encargue esta tarea a las Naciones Unidas, que afrontarán así "un desafío mucho mayor que los aceptados en Camboya o Timor Este".

El "Military Balance" recuerda que antes de los atentados del 11 de septiembre, el año se había caracterizado por la continuación de conflictos de bajo y medio nivel en la mayor parte de las áreas del mundo y continuaron los amplios despliegues de tropas contra grupos apoyados o no por Estados.

Hasta el 11 de septiembre, Oriente Medio era el área que mayor atención atraía, al haberse intensificado este verano el conflicto entre Israel y los palestinos, que respondieron a la política de "objetivos selectivos" con una ola de atentados suicidas.

"Si se puede lograr un descenso en la violencia que se transforme en progreso, dependerá de la forma que las negociaciones puedan adoptar. Una cuestión importante es si las partes querrán alcanzar otro acuerdo interino o pretenderán un acuerdo definitivo", opina el director del Instituto.

En los que respecta a Rusia, este país "tiene la oportunidad de establecer un nuevo marco estratégico con Occidente", según el IISS, que considera seguro que Estados Unidos denunciará los tratados antimisil balístico (ABM) de 1972 y tendrá entonces que anunciar una nueva relación ofensiva-defensiva con Moscú.

Está pendiente también la ampliación de la OTAN, que se abordará en la cumbre de Praga de noviembre de 2002 y "está por ver si se producirá en el contexto de una nueva relación estratégica con la Alianza que satisfaga a Rusia".