Comienza guerra psicológica en vísperas del desembarco aliado

En una muestra más de que la entrada de fuerzas terrestres en Afganistán está cercana, hay aviones que lanzan mensajes por radio que pretenden desmoralizar a los soldados talibanes y convencerles para que se rindan.

18 de Octubre de 2001 | 12:14 | EFE
ISLAMABAD.- La coalición encabezada por EE.UU. y Gran Bretaña ha emprendido la "guerra psicológica" contra el régimen talibán, en vísperas de las operaciones terrestres que se perfilan como inminentes.

Al menos uno de los aviones estadounidenses que sobrevuelan Afganistán no lanza bombas ni misiles, sino mensajes por radio que pretenden desmoralizar a los soldados talibanes y convencerles para que se rindan, se informó hoy.

En una muestra más de que la entrada de fuerzas terrestres en Afganistán está cercana, el mensaje indica que para entregarse los soldados talibán deben "dirigirse a soldados estadounidenses con las manos en alto y las armas descargadas".

El mensaje estadounidense, repetido en distintos idiomas locales, explica a los soldados afganos que "están condenados" porque les será imposible hacer frente al armamento superior de las fuerzas estadounidenses y británicas.

El régimen talibán no puede contrarrestar fácilmente estos argumentos, ya que las fuerzas aéreas aliadas han destruido las emisoras afganas.

Ni EE.UU. ni Gran Bretaña han reconocido contar con efectivos sobre el terreno, aunque se sabe que comandos de ambos país llevan semanas ya operando dentro de Afganistán.

Tanto el Presidente estadounidense, George W. Bush, como el Primer Ministro británico, Tony Blair, han dejado claras pistas en los últimos días de que la intervención terrestre es inminente.

Quizás adelantándose a los hechos, la radio estatal de Irán informó ayer de que un número no especificado de soldados estadounidenses desembarcaron ayer cerca de Kandahar desde helicópteros que entraron en Afganistán desde el vecino Pakistán.

La televisión iraní indicó más tarde que estos soldados intercambiaron fuego con fuerzas talibán en la zona.

Mientras, hoy continuaron los ataques con misiles, bombas y con el fuego de los aviones AC-130 de vuelo rasante, equipados con ametralladoras y cañones.

Fueron bombardeados nuevamente las dos ciudades más importantes, la capital, Kabul, y Kandahar, bastión del líder de los talibán, el "mulá" Mohamed Omar.

Este envió un mensaje propio a sus soldados, mediante un sistema de comunicaciones internas de las fuerzas armadas, en el que les instó a morir matando.

"¿Qué importa si morimos hoy o mañana?. Lo importante es el martirio", dijo en un discurso cuyo único toque alentador fue la afirmación de que "con la ayuda de Dios vamos a doblegar y derrotar al gran infiel", Estados Unidos.

Ahora que se aproximan las operaciones terrestres, los ataques aéreos se centran cada vez más en las posiciones de las tropas, en vez de la infraestructura militar, que en gran medida ya ha sido destruida.

Un lugar clave para la entrada de fuerzas terrestres es la ciudad de Mazar-i-Sharif, en el norte del país y a poca distancia de Uzbekistán, donde están concentrados más de mil soldados estadounidenses.

Esa ciudad está sitiada desde hace tiempo por dos facciones distintas de la Alianza del Norte, que dicen estar a sólo tres kilómetros del aeropuerto, pero todavía sigue en manos de los talibán.

Los talibán, por su parte, afirmaron ayer haber lanzado una contraofensiva en la que murieron unos treinta efectivos de la Alianza.

Los bombardeos estadounidense de ayer y anteayer incluyeron ataques contra Mazar-i-Sharif.

La Alianza asegura que sus tropas están a sólo tres kilómetros del aeropuerto de esa localidad, pero lo cierto es que llevan semanas sin poder entrar en la ciudad.

Mazar-i-Sharif es un punto estratégico en la guerra pues es un cruce de caminos entre Uzbekistán y el sur de Afganistán.

El control sobre esta ciudad es imprescindible para permitir que grandes números de soldados se adentren en Afganistán desde la base que Uzbekistán ha prestado a las operaciones militares de Estados Unidos y Gran Bretaña.

También es crucial para el envío de ayuda humanitaria a los afganos que se enfrentan a la hambruna durante el invierno que se avecina.

Ayer mismo el Programa Mundial de Alimentos comenzó a enviar a Uzbekistán aviones cargados de víveres para los afganos, con la evidente idea de que el camino a Mazar-i-Sharif se despejará en un futuro próximo.
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