MIAMI.- El Servicio de Guardacostas de Estados Unidos suspendió este miércoles la búsqueda de sobrevivientes de una embarcación que naufragó en el Estrecho de la Florida con 30 emigrantes cubanos a bordo.
"A la espera de nuevos acontecimientos, hemos agotado todas las esperanzas de hallar algún sobreviviente", dijo en Miami el portavoz de la guardia costera, Gene Smith.
La búsqueda -que se extendió durante cuatro días- fue suspendida el miércoles al atardecer. Si los 30 cubanos -al parecer 12 niños entre ellos- murieron, sería una de las peores tragedias ocurridas a los emigrantes que salen en operaciones de contrabando de Cuba en el estrecho de 140 kilómetros que separa a la isla caribeña del estado norteamericano de Florida.
El martes, los guardacostas hallaron semihundida la que al parecer fue la embarcación usada por los emigrantes, una lancha rápida de 10 metros de eslora, a unos 75 kilómetros al sureste de Cayo Hueso.
Los cubanos salieron de la isla en las primeras horas del sábado y no aparecieron ese día. La guardia costera comenzó la búsqueda el domingo y el miércoles ya había patrullado un área de 130.000 kilómetros cuadrados.
Dos helicópteros del Servicio de Guardacostas, un avión y dos escampavías fueron enviados a la zona de búsqueda. La embarcación fue hallada flotando, volcada con el casco hacia arriba, cuando fue avistada.
Smith dijo que la embarcación probablemente encontró olas muy altas. "Una embarcación de 30 pies (10 metros) en mares (con olas) de 14 pies (4,5 metros), es simplemente una locura, es realmente peligroso, y ésta es una lancha de 30 pies con 30 personas a bordo".
Cifras de la Patrulla Fronteriza indican que contrabandistas conducen a cerca de 200 cubanos a Estados Unidos mensualmente. En los últimos años, inmigrantes ilegales cubanos llegan cada vez más en embarcaciones de contrabandistas, con esperanzas de que pisarán suelo estadounidense y se les permitirá permanecer allí, en vez de viajar en embarcaciones rústicas, de fabricación doméstica, con mayor riesgo de ser interceptados y repatriados.
El costo del viaje, de hasta 10.000 dólares por persona, es pagado usualmente por los familiares en Estados Unidos.
Carlos Montané, cuya esposa e hija de ocho años venían en la embarcación, estaba muy afectado por los sucesos. "No puedo vivir toda mi vida con esta culpa", declaró al diario local "The Miami Herald".
En La Habana, ni funcionarios cubanos ni los medios de prensa -controlados por el Estado- habían mencionado el incidente en las primeras horas del miércoles, pero el gobierno del Presidente Fidel Castro ha culpado rutinariamente de otros sucesos similares a Estados Unidos.