KOENIGSWINTER, Alemania.- Una conferencia de cuatro facciones afganas tuvo un comienzo promisorio, dijo el martes un funcionario estadounidense, y el primer posible punto de acuerdo fue la perspectiva de instalar como jefe de estado al ex rey Mohammed Zaher Shah.
Las delegaciones que representan a la Alianza del Norte, los exiliados que respaldan al ex monarca y dos grupos menores de exiliados se comprometieron a buscar una fórmula para compartir el poder, al comienzo de sus conversaciones bajo intensas presiones internacionales para buscar un acuerdo que ponga fin a dos décadas de guerra.
Las conversaciones para regularizar Afganistán en cuanto se complete la derrota del régimen del Talibán son el esfuerzo más concertado hasta ahora para llevar la paz a ese convulsionado país.
"El ambiente de la sesión inaugural fue notablemente positivo", afirmó James Dobbins, enviado del gobierno estadounidense al Asia Central. "Las perspectivas de que logremos algún progreso son bastante buenas".
Mientras Estados Unidos, Rusia y países vecinos como Pakistán e Irán ejercen intensas influencias entre bambalinas, los delegados deben decidir por cuánto tiempo gobernará una administración interina hasta que se convoque una asamblea nacional. Además tendrán que convenir la composición de una fuerza de paz bajo mandato de las Naciones Unidas.
Dobbins dijo que las discusiones detalladas están recién en su comienzo, pero sugirió que las facciones podrían coincidir en instalar al ex rey como figura unificadora.
"Todos ven al ex monarca como un centro de convergencia y esperan que esté listo y dispuesto a desempeñar ese papel", afirmó.
Durante su primera sesión a puertas cerradas, las delegaciones convinieron que su objetivo era establecer un gobierno interino conducente a un consejo nacional de jefes tribales, conocido como "loya jirga", posiblemente para el Nuevo Año afgano en marzo, dijo a los periodistas Ahmad Fawzi, vocero de la ONU.
Fawzi dijo que los comentarios de los líderes eran muy prometedores y que accedieron a tratar de lograr consenso de tres a cinco días.
El consejo nacional deberá aprobar una administración de transición que gobierne durante hasta un máximo de dos años, para dar lugar a una segunda "loya jirga" que apruebe una constitución con garantías de derechos para todos los afganos, incluidas las mujeres, con el objetivo de elecciones nacionales, dijo Fawzi.
"Por cierto la democracia es un componente muy importante para el futuro de Afganistán", dijo Fawzi. Agregó que la comunidad internacional desea una constitución y un gobierno que protejan los derechos humanos, garantice los derechos equitativos y la educación para las niñas, promueva las buenas relaciones con los países vecinos y demuestre el compromiso a luchar contra el terrorismo.
En un firme aval de la fuerte minoría pashtún, que no tiene delegación propia pero que está representada en cada uno de los grupos, el líder Hamid Karzai llamó por teléfono a la sala de conferencias desde Afganistán, dijo Fawzi.
Fawzi leyó pasajes del mensaje transmitido telefónicamente: "Nos han dejado extremadamente pobres y vulnerables, pero somos un pueblo firme que nos gustaría afirmar nuestra voluntad y un sentido de autodeterminación. Esta reunión es el camino hacia la salvación".
El ministro alemán de Relaciones Exteriores Joschka Fischer inauguró el encuentro en un lujoso hotel que domina el río Rin, con un llamado de paz y estabilidad para el pueblo afgano.
"Pido a todos que forjen un compromiso verdaderamente histórico que contenga un futuro mejor para su atribulado país y su pueblo", dijo Fischer. "La comunidad internacional está preparada para realizar este gran esfuerzo", aunque sólo si son alcanzadas las expectativas, agregó el ministro.
Los delegados deben acordar las normas vinculantes de un futuro sistema político y el respeto a los derechos humanos, especialmente para las mujeres, dijo Fischer.
"Su activa participación en la vida social y política de la nación es esencial para el futuro pacífico del país", dijo Fischer.
Los líderes de las cuatro delegaciones se sentaron en torno a una mesa con 36 sillones para pronunciar los comentarios iniciales antes de dividirse en pequeños grupos.
Los jefes de las cuatro delegaciones resaltaron la necesidad de ser flexibles y establecer una autoridad provisional que incluya a todos los afganos, incluyendo las mujeres que durante los cinco años del Talibán perdieron casi todos sus derechos. Entre los 25 delegados sentados en la mesa de negociaciones figuran dos mujeres.