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Irak va a tener que importar productos petroleros de sus vecinos

Fuentes oficiales iraquíes señalaron que el país va a necesitar comprar gasolina para automoción y gas butano, ante las graves carencias que registra el país desde el comienzo de la guerra.

07 de Mayo de 2003 | 08:08 | EFE
BAGDAD.- Irak, el segundo país del mundo con mayores reservas probadas de petróleo, se va a ver obligado a partir de la semana próxima a importar productos petroleros de los países vecinos, según reconocieron hoy fuentes oficiales iraquíes.

Portavoces del ministerio señalaron que Irak va a necesitar comprar gasolina para automoción y gas butano, ante las graves carencias que registra el país desde el comienzo de la guerra.

Las fuentes no precisaron de dónde procederán los productos importados, pero los observadores en Bagdad consideran que lo más lógico es que sean Arabia Saudí y Kuwait los principales proveedores.

Al mismo tiempo que reconocieron la escasez en el mercado nacional de estos productos refinados, anunciaron que dos refinerías más están funcionando desde ayer, martes.

La planta de Basora (sur) ha sido finalmente reparada y ya refina 60.000 barriles diarios; mientras que la de Beyji (a 200 kilómetros al noreste de Bagdad) también entró ayer en funcionamiento con una capacidad de refinamiento de 65.000 barriles diarios.

En cuanto a la de Dura, que abastece a Bagdad y la zona centro, fue reparada hace unos diez días y refina 50.000 barriles diarios.

Sin embargo, la capacidad de refinamiento y procesado de la planta de Dura es obviamente incapaz de cubrir la demanda de la capital.

La escasez de gasolina de automoción es palpable en las colas kilométricas que se forman ante los surtidores, y que desde hace días cuentan con vigilancia de soldados e incluso tanques estadounidenses.

"Estamos aquí para evitar que esta gente llene más que su propio depósito y, claro, para garantizar la paz", dice el cabo Joshua Smith, que comanda un grupo de cinco soldados y un tanque apostado en mitad de la gasolinera.

Y es que en los primeros días tras la caída del régimen de Saddam Hussein, el pasado 9 de abril, mucha gente hacía acopio de garrafas y bidones de gasolina para venderlos a diez o veinte veces su precio en las calles.

Ni siquiera los taxistas se libran de este control, pese a que eso les haga pasarse hasta cuatro horas haciendo cola ante la gasolinera, como es el caso de Mohamed Duham, que asegura que su taxi consume en solo día y medio los 80 litros del depósito.

Duham asegura además que la calidad de la gasolina que está sirviéndose en los surtidores es pésima -en realidad no hay gasolina "súper", sino sólo normal-, y que el motor de su coche se resiente. Flota en el aire un olor denso que todos aseguran no había antes de la guerra y que atribuyen a la mala calidad del producto.

Los esfuerzos de los soldados norteamericanos han servido para disminuir pero no para erradicar el estraperlo de gasolina, ya que lo que ahora sucede es que muchos acuden a las estaciones de bombeo para llenar un depósito que no necesitan y luego, succionando el líquido con la ayuda de un tubo, transfieren el preciado líquido a garrafas que venden en la calle.

La gasolina que en los surtidores cuesta entre 20 y 40 dinares iraquíes (entre dos y cuatro céntimos de euro) la vende Mustafá, a sólo 200 metros de allí, a 300 dinares (15 céntimos), pero este mercado negro llega, según la hora y el día, a los 400 ó 500 dinares iraquíes, asegura.

También el gas butano comienza a escasear, ya que las bombonas que casi todos los iraquíes acapararon antes de la guerra están agotándose.

Sarra Shafiq, maestra y madre de tres niños, dice que está consumiendo su última bombona y, si no llega más butano "de donde sea" se verá obligada a cocinar con el queroseno, que según ella arde con mucha más dificultad, o tendrá que volver incluso a quemar madera, algo que muchos iraquíes tuvieron que hacer tras la pasada guerra de 1991.

El país que debe toda su riqueza al petróleo se encuentra agarrotado por los daños causados por la guerra pero sobre todo por las sanciones de la ONU impuestas en 1990, que introducen fortísimas limitaciones a sus exportaciones.

Antes de la guerra, Irak llegó a producir 2,5 millones de barriles diarios, pero esta capacidad había alcanzado los 3,5 millones a finales de los años setenta.

Se considera que Irak podría producir hasta 6 millones de barriles diarios, que le ayudarían a salir de su estancamiento económico, aunque romperían la actual estabilidad mundial de precios.
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