Más de 100 presos muertos en incendio en cárcel hondureña

Incendio se produjo por el recalentamiento de un motor de refrigerador que explotó. Los reclusos murieron por asfixia o calcinados.

17 de Mayo de 2004 | 16:03 | Ap
SAN PEDRO SULA.— Por lo menos 103 pandilleros juveniles murieron calcinados o asfixiados, y otros 25 resultaron con graves quemaduras, en un incendio desatado la madrugada del lunes en una cárcel estatal, se informó oficialmente.

"Dos reos fallecieron en el hospital a causa de graves quemaduras", dijo el vocero de la policía, subcomisionado Wilmer Torres.

Las autoridades inicialmente informaron que el número de muertos era de 90, después 101 y posteriormente 102, hasta el más reciente informe de 103 fallecidos.

Torres informó que "hacemos todo lo posible por acelerar el trabajo (de identificar a los fallecidos), pero aquí es un caos. Y, pese al desorden, nadie se fugó".

El centro penal se encuentra en el barrio Cabañas de San Pedro Sula, a 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

El incendio, según Torres, ocurrió a 1:30 de la madrugada en el pabellón de los pandilleros juveniles, conocidos aquí como "mareros", que alojaba a 182. El resto de 54 pandilleros, está ileso.

"Hubo un cortocircuito causado por el sobrecalentamiento de un motor, que explotó, de un enfriado de refrescos de la celda... y eso lo investigan los bomberos en forma exhaustiva’’.

En la celda había dos pequeñas refrigeradoras.

Torres dijo que los reos murieron calcinados o por asfixia.

El viceministro de Seguridad, Armando Calidonio, señaló en rueda de prensa que "la situación es grave y se investiga".

"Todo se quemó, todo sucedió rápido cuando dormíamos", dijo el reo José Mauricio López en el hospital público de la ciudad.

"Fue un incendio y nos despertamos cuando nuestras ropas y la cama estaba en llamas", añadió.

Otro marero, identificado como Antonio Flores, indicó que "escuché una explosión y la celda se incendió de inmediato".

Uno de los prisioneros sobrevivientes, Pablo Cardona, denunció que "los guardias nos dispararon repetidamente desde el exterior de la celda para impedir que saliéramos, pese a nuestros gritos de auxilio".

Otro portavoz de la policía, comisionado José Bustillo, señaló que los pandilleros atacaron a los bomberos cuando ingresaron al pabellón del incendio. Dijo que los presos fueron rápidamente controlados.

"Los guardias dispararon al aire para evitar una fuga masiva de reos", añadió.

La fiscalía informó que sus médicos forenses no han detectado por ahora impactos de bala en los cadáveres.

Centenares de personas llegaron hasta la cárcel para obtener información sobre sus familiares.

El arzobispo auxiliar de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani, dijo al llegar a la cárcel que "es una tragedia espantosa... y la situación es peor debido a que hay demasiada gente en una sola celda... eso no debe ser así".

Emiliani trabaja intensamente desde hace dos años con los mareros para alejarlos de las pandillas.

En la cárcel de San Pedro Sula, con capacidad para 800 reos, hay unos 1.960.

El alcalde de la ciudad, Oscar Kilgore, donó ataúdes de madera para los fallecidos, cuyos cuerpos fueron colocados en un contenedor refrigerado y llevados a las instalaciones de la fuerza aérea, en las afueras de la ciudad.

El presidente Ricardo Maduro, suspendió una gira de 17 días por Asia y Europa que inició el 8 de mayo, y que contemplaba su asistencia a la boda del príncipe Felipe en España. Maduro retornará el miércoles de Roma, se informó.

La coordinadora del Comité de Familiares de Desaparecidos, Bertha Oliva, dijo que "en Honduras hay una política estatal que tiende a matar a los jóvenes" y exigió "una investigación de lo ocurrido en San Pedro Sula".

El director de la organización humanitaria estadounidense Casa Alianza, José Manuel Capellín, afirmó que "hay represión en contra los pandilleros, a los que el gobierno sólo la cárcel ofrece".

Una comisión investigadora del gobierno llegó a la cárcel encabezada por el vicepresidente Vicente Williams e integrada por los ministros de Defensa, Federico Brevé, y de Gobernación (Interior), Ramón Hernández.

Un incendio similar ocurrió en abril de 2003 en la granja penal de La Ceiba, sobre el Atlántico, donde murieron 68 personas, entre ellas 61 mareros. Hubo 31 heridos.

En Honduras operan más de 500 pandillas, con alrededor de 100.000 miembros en edades de entre los 8 y 35 años.
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