Calentamiento global amenaza viajes por mar a la Antártica

El desprendimiento de hielos podría causar graves accidentes a los cruceros que viajan hacia el continente blanco.

04 de Mayo de 2009 | 12:54 | ANSA

SANTIAGO.- Nuevos desprendimientos de hielo cuya dimensión real no se advierte en la superficie pueden poner en riesgo los cascos de cruceros que visitan anualmente la Antártida y son monitoreados por equipos científicos.


"Estos hielos pueden ser semejantes a ver sobre el mar sólo el techo de una camioneta o un camión", afirmó el glaciólogo Ricardo Jaña, del Instituto Antártico Chileno.


El experto agregó que tampoco es fácil para los radares de los buques advertir la presencia de estos hielos conocidos como "gruñidores por el ruido que provocan en los cascos".


Jaña explicó que la plataforma Wilkins experimentó una fractura significativa en 1998, cuando tenía casi 20 kilómetros de ancho y 250 metros de profundidad. En 2008 hubo otro colapso, que redujo el puente a 2,7 kilómetros de ancho.


Aunque es difícil predecir el destino de estos hielos, en un plazo de hasta dos años podrían estar en "viaje" hacia la Península Antártica.


La navegación por el extremo austral ya no será la misma y así lo constató el 23 de noviembre de 2007 el crucero "Explorer", que naufragó en el estrecho de Bransfield tras chocar con un témpano con 100 pasajeros y 54 tripulantes que fueron rescatados ilesos desde balsas.


El continente helado recibe un promedio cercano a las 40.000 visitas al año. A los operadores de los buques que salen desde Chile se les pide contratar capitanes calificados para navegar en la zona y oficiales de guardia que cubran el puente de mando, aseguró el gobernador marítimo de Punta Arenas, capitán de navío Erwin Miranda.


René Preller, jefe de expediciones turísticas antárticas, con 31 años de experiencia incluso en el Artico, contó que en 1978 había dos barcos que hacían cruceros con 100 pasajeros cada uno, mientras que en 2008-2009 hubo 43. Al navegar de noche, dice, encienden potentes focos:


"Chocar con un témpano es muy difícil, pero impactar hielos más pequeños es factible", admitió.


El aumento de témpanos y pequeños fragmentos de hielo en el área de la Península Antártica revive el "factor Titanic", la tragedia del buque que naufragó tras chocar con un témpano en 1912, dejando 1.500 muertos en el Atlántico.

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