Separación de siamesas provoca controversia en Singapur

Las niñas están unidas por la cabeza y un neurocirujano está dispuesto a operarlas. Sin embargo, el ministro de Salud de Singapur, Khaw Boon Wan, no está convencido.

16 de Junio de 2009 | 12:36 | DPA

Vani y Veena junto a Keith Goh, el neurocirujano que las quiere separar.

AFP

SINGAPUR.- Las siamesas de cinco años Vani y Veena esperan empezar en breve una nueva vida con la que hasta ahora las dos pequeñas indias sólo han podido soñar: dejar de vivir unidas por la cabeza.


El neocirujano de Singapur Keith Goh las visitó en abril y está dispuesto a llevar a cabo la riesgosa operación. Pero el ministro de Salud de Singapur, Khaw Boon Wan, desató la controversia al declarar que tras dos operaciones de separación espectaculares con un resultado trágico, el médico debería pensárselo mejor. Goh rechaza el escepticismo del ministro, pero reconoce que no está todo dicho.


Las niñas jamás han podido mirarse a los ojos. Pueden caminar, pero la cabeza de Veena está inclinada de forma permanente sobre el hombro izquierdo, mientras que Vani se ve obligada a mirar hacia arriba inclinada de forma grotesta hacia atrás.


Pese a ello, el personal del hospital Niloufer de Hyderabad las adora. Son alegres y dispuestas a participar en cualquier travesura, afirman las enfermeras. Sus padres son campesinos pobres que han dejado las niñas a su cuidado.


La operación para separarlas es peligrosa. "El riesgo es que haya una hemorragia que puede ser mortal", afirma Goh, de 47 años. "Los vasos sanguíneos podrían discurrir de forma no habitual, lo que durante la intervención puede provocar hemorragias incontroladas", agregó.


Algo así fue lo que ocurrió durante la operación de las siamesas iraníes Ladan y Laleh Bijani, realizada por Goh. Las dos mujeres, de 29 años, también unidas por la cabeza, se desangraron en julio de 2003 tras 50 horas de intervención. Su historia había emocionado a personas de todo el mundo.


Goh separó además en 2001 en una operación de 97 horas a Ganga y Jamuna, de Nepal, cuando tenían once meses de edad. Ganga quedó para siempre discapacitada y murió el año pasado de una infección, mientras que Jamuna nunca ha aprendido a caminar bien pero ha superado complicaciones que pusieron en riesgo su vida.


El ministro de Salud de Singapur no se siente impresionado. "A veces es mejor en esos casos no operar", opina. "Querer cambiar los caminos de la naturaleza puede traer más sufrimiento que soluciones", añadió.


En cambio, Goh destaca que los siameses son objeto de atención y de burla. "Eso no es vida", dice, aunque reconoce que no hay garantía de éxito. "Las dos pueden ser separadas probablemente con éxito. Estimo sus posibilidades de supervivencia en más del 50 por ciento", indica.


"Pero pueden quedar más tarde en coma, paralizadas, tener daños neurológicos, problemas de habla o de percepción", admite.


Pese a ello, en su opinión no cabe duda de que hay que intentar darles una posibilidad de vida normal. "Si fueran mis hijas yo querría que alguien las ayudara", agregó.


Y su vida es ya riesgosa: "Una de ellas tiene tensión alta, la otra baja, hay peligro de una hemorragia cerebral o una apoplejía". Además hay que tener en cuenta su desarrollo mental y emocional cuando lleguen a la pubertad, asegura el cirujano.


Los siameses nacen según un estudio de la Universidad de Edimburgo en 10,25 de los casos por un millón de nacimientos. Sólo el seis por ciento de ellos están unidos por la cabeza y el 40 por ciento no sobrevive al parto. A su vez, sólo un cuarto de los pacientes vive lo suficiente para poder ser operados.


Goh estima que la operación y cuidados posteriores costarán 750.000 dólares de Singapur (unos 370.000 euros o US$ 512.000). Se hará cargo de ello el estado indio de Andhra Pradesh, si Goh da la luz verde definitiva.

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