El Vaticano aprueba una normativa especial para acoger a los anglicanos

El anuncio fue hecho por el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

20 de Octubre de 2009 | 06:55 | EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Vaticano anunció hoy su disposición a acoger en la Iglesia Católica a los anglicanos que así lo deseen y para ello ha aprobado una Constitución Apostólica (norma de máximo rango) que contempla la concesión de una prelatura personal, similar a la del Opus Dei y a los Ordinariatos Castrenses.

El cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmó que la iniciativa "se ha debido al deseo de varios grupos de anglicanos de compartir la común fe católica, como expresa el Catecismo de la Iglesia Católica y de aceptar el ministerio petrino como un elemento querido por Cristo para la Iglesia".

La Iglesia de Inglaterra surgió en 1531 tras el cisma provocado por la disputa entre el rey Enrique VIII con Roma a raíz de su divorcio de Catalina de Aragón, su primera esposa e hija de los Reyes Católicos de España.

En 1531 el rey se hizo reconocer jefe de la Iglesia de Inglaterra mediante la promulgación de la denominada Acta Suprema que consagraba la separación de la Iglesia Anglicana de la obediencia del Papa.

El anglicanismo y su contrapartida norteamericana, el episcopalianismo, son las ramas protestantes más cercanas al catolicismo de Roma.

Pese a los desencuentros dogmáticos y a que en 1896 el Papa León XIII negó mediante la bula Apostolicae Curae la validez de las ordenaciones anglicanas, el diálogo entre ambas iglesias, aunque con altibajos, nunca se ha interrumpido.

Sin embargo, el impulso más importante se dio a raíz del Concilio Vaticano II, durante el Pontificado de Juan XXIII.

La Declaración conjunta firmada en 1966 por la que católicos y anglicanos se comprometen a buscar soluciones; la visita del entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsay, cabeza de la iglesia anglicana, a Pablo VI en 1966, o la creación de la Comisión Internacional Católico-Anglicana, (ARCIC, de sus siglas en inglés) que por primera vez se reunió en 1970, son algunas de las muestras del diálogo entre ambas confesiones.

Aunque en estos años las distancias entre católicos y anglicanos se han acortado, las diferencias entre ambos credos radican sobre todo en el misterio de la Eucaristía, el orden sagrado y la autoridad de la Iglesia.

Posteriormente se ha añadido la aceptación de la ordenación presbiteral y episcopal de mujeres, la admisión a la comunión eucarística de divorciados vueltos a casar y la legitimidad moral de los métodos anticonceptivos.

En medio de este clima de entendimientos el Arzobispo Carey viajó a Roma en diversas ocasiones, como la de 1996 para tratar sobre la Primacía del Papa, o la de 2000, que junto a Juan Pablo II asistió en Roma a la apertura de la Puerta santa de San Pablo Extramuros, en una celebración ecuménica sin precedentes en la historia.

Sin embargo, después de que en 2008 el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra autorizara la ordenación de mujeres obispos, el Vaticano, a través del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, se manifestó contrario a esta decisión, que advirtió supondrá “un obstáculo para la reconciliación” entre las ambas Iglesias.
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