Las verdades y mitos sobre los renos, los acompañantes de Santa

Estos animales forman parte desde hace mucho tiempo de la leyenda de Santa Claus. Todavía hay debate sobre quién los vio "volar" por primera vez.

24 de Diciembre de 2013 | 09:10 | AP/Emol

Los renos forman parte vital de la cultura y la economía del pueblo sami, que habita el norte de Finlandia y áreas de Noruega, Suecia y Rusia.

AP (archivo)

HELSINKI.- La figura de los renos, poderosos mamíferos que habitan el norte de Europa, se repite en estos días por todo el mundo en tarjetas, estampas, imágenes y películas que los muestran arrastrando el trineo de Santa Claus, el "Viejo Pascuero", en su legendario viaje alrededor del mundo.


En la franja norte de Europa, estos animales migratorios son parte de la vida cotidiana de los pueblos sami, más de 80 mil personas que se desplazan durante el año por los solitarios y fríos paisajes de Laponia, a través de Suecia, Noruega, Finlandia y la península de Kola, al noroeste de Rusia, y cuya supervivencia depende de la interacción con las manadas de estos artiodáctilos.

Pese a que la imagen de los renos acompaña tradicionalmente a Santa Claus en la Navidad, todavía no está claro quién relacionó la visión de estos rumiantes "en vuelo" junto al mítico anciano encargado de repartir los regalos. A continuación, algunos elementos, conocidos y no tanto, de este emblemático ser vivo:

¿Alguien los vio "volar"?

En la cultura popular que se ha transformado en patrimonio casi mundial, ocho renos voladores arrastran el trineo de Papá Noel mientras desparrama regalos en Nochebuena. Ese escenario fue descrito por primera vez en la década de 1820 por el poeta estadounidense Clement Clarke Moore.

Más de 100 años después, el escritor estadounidense Robert L. May agregó a Rudolph con su nariz roja -detalle anatómicamente correcto, según biólogos modernos- al frente de la manada.

No obstante, continúa el debate de los expertos sobre los orígenes de los renos en vuelo, y algunos investigadores incluso postulan que las visiones derivadas del consumo de hongos alucinógenos por los chamanes pudo tener que ver con la idea de ver a estos mamíferos remontarse por los aires.

Otros relatos hacen notar que antiguos chamanes sami incluso bebían la orina filtrada de renos para entrar en trance durante sus ceremonias y tomar contacto con los "espíritus": en ese estado es posible que comenzaran a ver "volar" a estos animales, que formaban parte central de sus creencias. No obstante, la mayoría de los lapones hoy son cristianos, principalmente de denominación luterana.

En las leyendas sami, la diosa de la fertilidad Beiwe o Beaivi se desplaza en el aire junto a su hija, a bordo de un carro o recipiente hecho de huesos y astas de reno. En su viaje, ambas traen de vuelta el verdor a la Tierra después de los meses de invierno.

Aunque no "vuelan", sí son rápidos

Pese a que carecen de alas, los renos sí son capaces de recorrer rápidamente enormes distancias y en ambientes que serían mortales para otros animales de tiro, como los caballos o los bueyes.

"Son rápidos, pero no tanto como los caballos", explica Jonas Vannar, pastor sami de renos de Jokkmokk, en la Laponia sueca. "Pueden recorrer fácilmente entre 40 y 50 kilómetros (24-31 millas) al día, si tienen que hacerlo".

Del mismo modo, son capaces de recorrer 200 kilómetros o más en la primavera, para llegar a sus territorios de cría en las montañas.

Los renos son mantenidos en grandes rebaños que se mantienen semidomésticos, semisalvajes, y varios pueblos del Norte obtienen de ellos carne, leche y transporte, entre otros beneficios.

Cálidos, lanudos y con visión UV

Los renos también están adaptados para sobrevivir en los duros inviernos. Mari Heikkila, director del Parque Ranua de Finlandia, indica que el pelo de estos rumiantes es hueco. "Hay aire entre los pelos y también dentro del pelambre", lo que aumenta su aislamiento del frío, precisa.

Esta capacidad también resulta vital para los sami, que usan la piel de los renos para elaborar sus ropas de invierno.

Los renos también tienen grandes pezuñas en comparación con los alces o venados, y las usan como palancas cuando la nieve es profunda.

Entre sus características inusuales se encuentra que sus ojos cambian de color entre el verano y el invierno, para adaptarse a los niveles variables de luz del norte. Más aún: tienen una capacidad visual que se extiende hasta el ultravioleta próximo y pueden detectar longitudes de onda inaccesibles para el ser humano.

Los científicos creen que esta visión ultravioleta les permite distinguir con mayor claridad los líquenes de los que se alimentan, en medio de la vastedad blanca de la Laponia invernal. Del mismo modo, facilita la detección de sus predadores, principalmente los lobos.

Carne saludable

La carne de reno es un alimento básico popular en Laponia. En Finlandia, la demanda de la carne baja en grasa supera la oferta, y por ello es importada desde Rusia.

Cada año se realiza un concurso de cocina con el reno como platillo principal en la localidad finlandesa de Inari, donde los chefs sami contrastan sus recetas tradicionales contra las artes culinarias modernas.

Casi todo el animal para preparar toda clase de platillos que van desde salchichas a reno salteado con puré de papas y mermelada de arándano rojo, entre muchas otros platillos.

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