Los diez mandamientos según Savater

Aunque el filósofo se declara abiertamente agnóstico se permitió repasar el decálogo divino que, según él, necesita una reinterpretación. Su último libro es la versión suya.

27 de Abril de 2004 | 12:22 | Ilona Goyeneche, El Mercurio en Internet

El filósofo español Fernando Savater.
Fernando Savater
Nació en 1947 en San Sebastián. Estudió Filosofía y Letras. Actualmente goza de reconocimiento mundial por su desempeño como ensayista, periodista, novelista y dramaturgo. El filósofo, que ya lleva más de 45 libros publicados, ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Ensayo y el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Fue finalista del Premio Planeta con su novela “El jardín de las dudas” y recibió el premio Sajarov. Sus libros más conocidos que ha publicado son: “Ética para Amador”, “Diccionario filosófico”, Las preguntas de la vida” y “Despierta y lee”.
BUENOS AIRES.- Para entrar a la sala había que apretarse en un caudal de personas que temían quedarse afuera. Adentro todas las sillas ya estaban ocupadas y lentamente el suelo también. Se tuvo que ampliar el salón. “Perdón, se puede correr un poco que no veo”, pregunta una señora que no encontró silla a otra que tampoco. “Señora, usted no va a ver un espectáculo sino a un señor hablando”, le contesta en ese tono argentino fuerte y decidido. Pero con tanto público y expectación parecía que la gente esperaba a una estrella de rock y no al filósofo español Fernando Savater que iba a presentar su último libro “Los diez mandamientos en el Siglo XX” durante la Feria del Libro transandina.

Savater, abiertamente agnóstico, se permitió dialogar con Dios sobre las tablas de la ley de Moisés. El filósofo ya es conocido por poner bajo la lupa todo tipo de temas y los diez mandamientos fueron los últimos que sufrieron un repaso con su visión crítica. ¿Quién es exactamente la mujer de tu prójimo? Porque hay varias versiones. ¿Qué significa específicamente honrar a los padres; o robar?, son algunas de las preguntas que se hace al repasar el decálogo divino.

Para el filósofo, amenazado de muerte por la ETA por sus intentos de combatir el terrorismo vasco, la finalidad de los diez mandamientos es delimitar los deseos del otro, pero urge cambiar los postulados según nuestros tiempos. “Todos los mandamientos nacieron como un precepto religioso, luego moral y hoy legal. Pero el fundamento sigue siendo el mismo. Hay cosas que se pueden hacer y otras no, y esa idea es una constante en todas las sociedades. Ese es el trasfondo de los mandamientos”, explica a modo introductorio el español gordo y divertido de lentes gruesos y rojos que no parece un hombre amenazado de muerte.

I. Amarás a Dios por sobre todas las cosas
“Aquí está el sello que dice: como tienes que amar a Dios por sobre todas las cosas, también obedecerás los restantes mandamientos que vienen más abajo. Por otra parte, en el nombre de Dios, se han convertido atrocidades y se puede observar en nuestro tiempo un recrudecimiento de los motivos teológicos. ¿Porque, qué vale una vida humana comparada con Dios?”

La conversación, ante más de 200 personas, mantuvo el tono irónico y gracioso que caracteriza a Savater y sólo fue interrumpida por continuos aplausos del público presente mientras el filósofo repasaba a grandes rasgos algunos de los mandamientos más cuestionables, según él.

IV. Honrarás a tu padre y a tu madre
“La educación es una relación suicida, es decir, se educa para que los educados puedan prescindir de ellos. El educador nunca es el que quiere retener sino el que quiere liberar. Hoy en día falla el derecho de la dependencia porque el maestro no está hecho para que el alumno dependa de él. Llega un momento en que los alumnos ya no necesitan al profesor, o los hijos a los padres, pero vivimos en una época en la que nos gusta educar de tal manera que seguimos reteniendo al educado para escuchar lo bien que lo hicimos.”

Savater no interpreta este mandamiento sólo desde este punto de vista. “Vivimos en una sociedad en que se ha perdido la imagen de la edad. Hoy en día el único ideal de vida es la juventud y no hay ideales para la vejez. Los padres evidentemente somos mayores y esa continua necesidad de negar la edad es un problema ya que no hay un respeto por los mayores. Entonces, en algún momento los hijos dicen que ya no sirven. Lo que no se entiende, es que no estamos (os padres) para eso. Se rompe el vínculo afectivo y se busca los lazos en base a un interés laboral. Pero la gracia de la familia es que uno le pertenezca a ella aunque no le interesa a nadie más; cuando ya no servimos a nadie”.

V. No matarás
“Parece que hay una urgencia de matar al prójimo para que sea más bueno. En cuanto a la pena de muerte, en el último catecismo se ha dicho que es aceptada sólo en casos extremos. Pero en el fondo cuando se aplica la pena de muerte ya estamos hablando de casos extremos. Lo que se busca es destruir el delito, e identifica a la persona con su delito. Sin embargo, siempre hay una posibilidad de mejorar o ser mejor persona, y eso se aniquila con la pena”.

VI. No cometarás adulterio
“Lo que se percibe es que se transgreden las leyes de lo utilitario por lo apasionado. Somos capaces de dañar a alguien que queremos mucho por la pasión del momento. Entonces lo malo, y lo que no se ha podido trasmitir adecuadamente, no es el placer, sino el dolor que producimos al otro al buscar sin ningún tipo de escrúpulos, ese placer”.

IX. No desearás a la mujer del prójimo
“¿Qué ha hecho la mujer del prójimo para que yo no la desee? Entonces, ¿debo desear al prójimo? Así, para evitar lo uno se busca a veces una solución mucho peor. Pero en el libro hago referencia también a otra cosa, a los altos índices de mujeres asesinadas por sus esposos que se cometen en Europa. Acá hablamos de un amor contrariado, de un amor propio del que cree que es dueño del amor de otro y del cual después se da cuenta que no lo es. Así, y según las estadísticas de violencia intrafamiliar, los hombres de países donde la mujer goza de mayor libertad no han podido lidiar con eso”.

X. No codiciarás los bienes ajenos
“El vivir permanentemente deseando las cosas de los demás es un problema que convierte a la sociedad en una carrera de ratas permanente. El punto es que sólo se envidia las cosas que se pueden satisfacer mercantilmente, pero nadie envidia, por ejemplo, las capacidades lingüísticas de alguien u otro bien no tangible".

“Los diez mandamientos en el siglo XXI. Tradición y actualidad del legado de Moisés”, de Fernando Savater, 2004, Editorial Sudamericana.
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