Venecia aplaudió a Wim Wenders

El realizador alemán presentó en el festival italiano su última película, "Land of Plenty".

09 de Septiembre de 2004 | 12:46 | DPA
VENECIA.- La nueva película de Wim Wenders, "Land of Plenty", fue recibida con aplausos en el Festival de Cine de Venecia, aunque no con demasiado entusiasmo.

El diario milanés "Corriere della Sera" comentó que Wenders "volvió como favorito al Lido". El director, que en 1982 fue el último alemán en ganar un León de Oro por "El estado de las cosas", se mostró relajado: Dijo que le gusta participar en el certamen veneciano, aunque bajo ningún concepto se considera un favorito.

El cineasta de 59 años presentó en la Mostra una película sobre los Estados Unidos de después del 11 de septiembre de 2001, un film sobre la falta de seguridad y la obsesión con ella. Y sobre la nueva pobreza en ese país.

Lo destacable es que Wenders consiguió este retrato sin críticas banales, sin un mensaje político simple y sin un ápice de la malicia que a veces surge en la "vieja Europa" cuando se trata de Estados Unidos, el gobierno Bush y sus consecuencias.

Wenders rodó una película con imágenes impresionantes, pasajes graciosos y buena música de rock. "La película trata sobre todo de todas aquellas cosas que me preocupan de la América actual: la pobreza, la paranoia y el patriotismo", comentó el director antes del estreno.

La cinta de dos horas de duración está ambientada en Los Angeles, donde Wenders vive desde hace años, y eso no es un detalle: Wenders sabe de qué está hablando.

Uno de los protagonistas es el veterano de Vietnam Paul (John Diehl), un hombre roto, fumador empedernido, que sufre paranoia y ve a un terrorista en cada árabe, por lo que sale por su propia cuenta a cazar terroristas.

La otra protagonista es su sobrina Lana (Michelle Williams), una misionera cristiana, joven y delicada, que acaba de regresar de Cercano Oriente, se ocupa de desamparados e inmigrantes en Los Angeles y no percibe a las personas como amenaza.

"Me decidí por expresar mis muy mezclados sentimientos sobre Estados Unidos en dos personajes totalmente contrapuestos", explicó Wenders.

Ambos se encuentran cuando un árabe sin techo recibe un disparo en plena calle. Paul, el paranoico, autonombrado agente de seguridad, ve en ese hecho un ajuste de cuentas entre terroristas. Su sobrina, como buena cristiana, quiere devolver el cadáver a su familia.

Con una pareja como ésta en una misión común pueden pasar muchas cosas, aun cuando el viaje en principio sólo lleva a las afueras de Los Angeles.

"Amo Estados Unidos, amo este país, sus habitantes y muchas de sus ideas", dijo Wenders al diario romano "La Repubblica". Y en los hechos se nota esa postura en la película: En vez de crítica directa, predomina un tono de comprensión.

Claro que Wenders ya lo advirtió: Que nadie espere un mensaje de mi trabajo. Por lo demás, el alemán adelantó que su próximo proyecto será rodar en Alemania una película histórica.
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