Falleció Artie Shaw, leyenda del jazz y del swing

El clarinetista, intérprete de famoso "Begin the Beguine", murió a los 94 años de edad.

30 de Diciembre de 2004 | 21:34 | EFE

Artie Shaw
LOS ANGELES.- El clarinetista y leyenda del jazz Artie Shaw falleció hoy a los 94 años, pero la fama de la que el intérprete de "Begin the Beguine" siempre intentó huir se mantiene con vida.

Shaw falleció en Los Angeles tras una larga enfermedad de la que empeoró desde las pasadas fiestas de Acción de Gracias, a finales de noviembre, confirmó su representante, Will Curtis.

Atrás queda su música, como su grabación de "Begin the Beguine", una de las composiciones más populares de Cole Porter, y otros éxitos como "Stardust", "Frenesí", "Lady Be Good" o "Indian Love Call".

También será recordado por sus turbulentos matrimonios, un total de ocho que incluyen en su lista de ex mujeres a estrellas como las actrices Lana Turner y Ava Gadner.

Shaw también fue un innovador, respetado como uno de los primeros directores de grandes orquestas que contrató artistas negros.

Mientras que Count Basie y Duke Ellington se quedaron satisfechos con tener una gran orquesta y Benny Goodman con dos, Shaw nunca tuvo suficiente, al llegar a dirigir hasta cinco grandes orquestas durante las décadas de los años 30 y 40.

Orquestas por las que pasaron todos los que tenían que pasar, desde Billy Holiday a Buddy Rich, Roy Eldrige y "Hot Lips" Page.

Años de gloria en los que su arte, tanto al frente de la orquesta como con su clarinete, nunca pareció darle la satisfacción necesaria como para darse por contento.

De hecho, este hombre de carácter tan genial como arisco abandonó en repetidas ocasiones su carrera, con la que llegó a ganar 30.000 dólares a la semana, una fortuna en la era de la Gran Depresión económica.

Buscó otras vías artísticas como la narrativa (escribió "The Trouble with Cinderella") o simplemente intentó huir un par de meses a México del Nueva York del swing y el jazz.

Pero cada vez que volvía a un escenario, por dinero o por amor, un nuevo éxito caía en las manos de este artista que nunca pudo escapar a la fama.

Shaw siempre será recordado como "el rey del swing", un título que disfrutó codo con codo con el otro gran clarinetista de aquella época, Benny Goodman.

Ambos fueron las figuras más populares de la música de finales de la década de los 30, cuando el tema "Begin the Beguine" se convirtió en la marca de identidad de Shaw, o como él llegó a decir, en su yugo.

Su único escape fue una jubilación anticipada de la música que finalmente hizo en sus propios términos en 1954, cuando dejó a un lado su clarinete y nunca volvió a tocarlo, porque no podía hacerlo con la destreza que acostumbraba.

La larga ausencia musical de este perfeccionista sólo se vio interrumpida en una ocasión, en 1981, cuando reorganizó una orquesta que llevaba su nombre e interpretaba su música, pero en la que él nunca tocó.

Como mucho llegaba a dirigir los primeros acordes del número de arranque, "Nightmare", antes de pasar la batuta a otro clarinetista, Dick Johnson.

Su carácter tampoco se aplacó con los años y si sus ocho esposas dieron testimonio de su escasa paciencia, más de un espectador tuvo que ser víctima de esta misma irritación si pedía el tema equivocado. En especial cuando le pedían un ritmo latino.

Su carácter irascible quedó claro en la frase que dijo que quería fuera su epitafio: "Hizo lo mejor que pudo con el material que tenía".

Más tarde, cambió este deseo por una frase más corta y tajante: "Lárgate".
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