CIUDAD DE MEXICO.- La cantante mexicana Gloria Trevi, quien reinicia su carrera después de casi cinco años en la cárcel, tuvo una fría recepción en su primer concierto en Ciudad de México, donde no consiguió llenar ni la mitad del recinto.
La presentación se realizó en el Palacio de los Deportes, con capacidad para unas 18 mil personas, pero hubo sólo unas siete mil.
En un último intento por revertir la baja taquilla, el viernes pasado la cantante -quien fue exonerada en septiembre pasado de los cargos por abuso y secuestro de menores que enfrentaba en la cárcel desde 2000 - salió a las calles de la capital para hacer ella misma la promoción de su concierto.
Trevi explicó que la falta de apoyo de patrocinadores se debió a que se trata de una ex convicta.
La artista, en su regreso a los escenarios capitalinos, agradeció al público asistente su apoyo.
La intérprete lució una imagen menos desgarbada que antaño, pues en lugar de una melena sin peinar y rebelde, tenía un lindo peinado y también un moderno vestuario que sustituyó los andrajos usaba en sus antiguas presentaciones.
Durante casi dos horas se dejó querer por sus fanáticos, que una y otra vez la ovacionaron y cantaron con ella, mientras realizó un recorrido musical por su pasado y presentó las canciones de su nuevo álbum.
Entre canción y canción, habló del aborto, de la prostitución y de su experiencia como presidiaria y como mamá. También agradeció el apoyo de todos aquellos que durante cinco años creyeron en ella.
Casi para concluir su presentación, Trevi interpretó una canción muy especial, "Timbres postales", dedicada a su hija Ana Dalay, quien falleció en extrañas circunstancias.
La intérprete fue una de las figuras más populares de los años noventa, cuando era un icono de la juventud y sus conciertos registraban llenos totales en varias fechas consecutivas.