La diva a los 50

A punto de cumplir medio siglo de vida, Madonna también lanza este mes su nuevo disco, Hard candy. Éste es el recorrido que ha hecho la mayor cantante pop de su tiempo hasta llegar a los 50.

23 de Abril de 2008 | 13:34 |


Es un contraste el que Madonna eligió para titular su nuevo disco, Hard candy. "El título es una contraposición entre la dureza y dulzura. Algo así como 'te voy a dar una patada en el trasero, pero te hará sentir bien'", ha explicado. "Y, por supuesto, me encantan los dulces".

De contrastes está hecha además la trayectoria de la cantante estadounidense. El próximo 16 de agosto Madonna va a cumplir 50 años, y antes, este 28 de este mes, va a lanzar Hard candy, su undécimo disco oficial. Desde su inicio en 1983, Madonna ha zigzagueado entre la ingenuidad a la provocación y entre la provocación el recato, siempre en busca de un nuevo modo de llamar la atención.

En Hard candy apuesta esta vez al hip-hop. En la producción del disco se rodeó de hombres de esa órbita como Pharrell Williams (de The Neptunes) y la dupla de oro entre Timbaland y Justin Timberlake, para reanudar una carrera en la que ha vendido sobre doscientos millones de copias de sus álbumes en 25 años exactos. Éste es, disco a disco, el camino que la cantante pop por definición ha hecho para llegar a los cincuenta.

Madonna (1983): como una virgen

El hit "Like a virgin" iba a venir un año más tarde, pero es aquí, y sólo aquí, en su primer disco, que Madonna Louise Veronica Ciccone se ve de verdad virginal, antes de todas las provocaciones. En 1983 es una cantante y bailarina ingenua de 24 años la que hace aparición con el hit discotequero "Holiday" seguido por las melodías pop con sintetizadores de "Lucky star" y "Borderline".


Like a virgin (1984): niña material

Pero le toma un año perder definitivamente la virginidad. "Material girl", con un clip en el que personifica a Marilyn Monroe, y la propia "Like a virgin" son impactos mayores de su disco Like a virgin. Además viene ahí una llovizna de otros éxitos: "Into the groove", "Dress you up", "Angel", "Over and over", "Shoobeedoo", sumados a la dupla entre "Crazy for you" y "Gambler" para la película "Vision quest" (1985). Es la época en que Madonna se inicia además en la actuación, con su rol estelar en la muy new wave "Desesperadamente buscando a Susan" (1985).


True blue (1986) y Who's that girl (1987): dónde es la fiesta

"Los italianos lo hacen mejor", está escrito en la polera con listas blancas y negras que Madonna tiene puesto en el videoclip de "Papa don't preach". Así empieza una nueva generación de hits, contenidos esta vez en su tercer álbum, True blue, donde también viene la España de utilería de "La isla bonita", las discotequeras "Open your heart" y "Where's the party" y la balada "Live to tell", de la película "At close range" (1986). La rubia da otro salto adelante de la cámara y, tras coquetear con el porno en "A certain sacrifice" (1985) y filmar "Shangai surprise" (1986), con Sean Penn, protagoniza "Who's that girl" (1987) y canta "Who's that girl" y "Causing a conmotion" en la banda sonora, además de exprimir el disco de remezclas You can dance (1987).


Like a prayer (1989): con escándalo

El de 1989 es el año hereje de Madonna. La cantante sorprende con un inédito pelo oscuro, prende fuego a velas y cruces para presentar el disco "Like a prayer" (1989) y estrena su mayor escándalo a la fecha con el nuevo catecismo de "Like a prayer", una canción en cuyo videoclip aparece en escarceos con un moreno actor que encarna a un santo, supuestamente el mulato limeño San Martín de Porres. En el mismo disco vienen además la declaración de libre albedrío para discotecas de "Express yourself", la dulzura playera de "Cherish" y las gratas pausas de "Oh father" y "Spanish eyes". Es un disco variado, pero la marca de la cruz es más fuerte y a comienzos de los '90, Madonna empieza a coleccionar sus primeras excomuniones.


I'm breathless (1990): con glamour

Empieza una nueva década y el ritmo de reencarnación de Madonna recrudece a niveles inéditos. Para el filme "Dick Tracy" (1990) asume como novia de Warren Beatty y graba la banda sonora en su disco I'm breathless. De ahí sale su hit glamuroso "Vogue", además de "Sooner or later", "Hanky panky" y "Something to remember", entre pop y baladas. El mismo año la cantante adopta un look pre Revolución Francesa para cantar "Vogue" en MTV y, vestida por Jean Paul Gaultier y sus célebres corpiños en punta, se embarca en su gira "The blonde ambition". Hasta hay tiempo para una advertencia. Su primera compilación de éxitos, The immaculate collection, empieza a anunciar el amatorio rumbo de su próxima provocación, con una canción susurrante y explosiva llamada "Justify my love".


Erotica (1992): erótica

Después de la herejía, en la biblia de Madonna viene el sexo. "Justify my love" era sólo el comienzo: tras antologar su gira de la ambición rubia en el documental "En la cama con Madonna" ("Truth or dare", 1991), la cantante desata su propio y ambicioso imperio de los sentidos en multimedia, al publicar el libro de desnudos "Sex", filmar la torcida "El cuerpo del delito" ("Body of evidence", 1993) con Willem Dafoe, y sobre todo editar el febril disco Erotica (1992). Sus nuevos éxitos radiales son "Erotica", "Fever", "Deeper and deeper" y "Rain". También hay más tiempo para el cine: Madonna actúa junto a Harvey Keitel en "A dangerous game" (1993), de Abel Ferrara; toma un rol en "Sombras y niebla" ("Shadows and fog", 1992) de Woody Allen, y juega béisbol con Geena Davis en "Un equipo muy especial" ("A league of their own", 1992). Su gira de ese año, "The girlie show", la trae cerca, a Argentina, en noviembre de 1993.


Bedtime stories (1994): a la cama con Madonna

En 1994 la cantante demuestra que el paso siguiente al máximo exceso es simple: el repliegue. Es una Madonna más compuesta la que lanza su disco Bedtime stories. Los dos mayores éxitos son las baladas "Secret" y "Take a bow", y algo de baile hay en "Human nature", en cuyos versos se hace cargo de su etapa erótica, pero con ironía: "Ups, no sabía que no podía hablar de sexo", canta con sorna. "Ustedes me castigaron por confesarles mis fantasías. Estoy rompiendo todas las reglas". Si Madonna va a la cama a contar historias, de todos modos es en respuesta a sus excesos previos. "Siempre he sido una mujer romántica, pero como mi último disco exploraba en el sexo, los medios me han presentado como una maniática. Mis letras, esta vez, son una respuesta a la crucifixion a que he sido sometida".


Something to remember (1995): al patio con Madonna

"This used to be my playground", algo así como "Éste era mi patio", es la balada evocativa de infancia con que Madonna llega a las radios en 1995. El recato de la ex chica material y sexual aumenta hasta lo sedante: Madonna lanza Something to remember, un compilado de baladas que le vale hits como "You'll see", escrita por un fabricante de éxitos para Whitney Houston como David Foster; la propia "This used to be my playground", de la banda sonora de "Un equipo muy especial", y una versión de "I want you", de Marvin Gaye. Y ahí hay otra sinopsis del futuro: para esa canción la cantante se hace acompañar por el trío trip-hop Massive Attack, muy en boga en la época. Y no será la última vez que Madonna acuda a los servicios de productores del mundo electrónico.


Evita (1997): histriónica

Es hora de una nueva reencarnación, y de paso una nueva polémica. El nuevo disco de Madonna es Evita, la versión discográfica de la película con que el director Alan Parker lleva al celuloide el musical de Lloyd Weber y Rice. Los protagonistas son Antonio Banderas y la propia cantante, que, mimetizada como Eva Perón, esposa del presidente argentino Juan Domingo Perón, se gana la hostilidad de parte de los devotos argentinos de Evita. Por cierto Madonna encuentra el modo de vengarse de ellos al publicar un diario de vida del rodaje en ese país, en que deplora sus estada en Buenos Aires y los modales argentinos. Sumando y restando, agrega el himno "Don't cry for me, Argentina" a su ya abultada lista de éxitos.

Ray of light (1998): la bola de espejos

Madonna fue siempre una artista de la pista y del baile, pero hasta Ray of light sólo había trabajado con rítmicas canciones pop de distintos matices: festivo en los ’80 y audaz los ’90. En 1998 ella entró sin pedir permiso a la otra discoteque, esa ocupada por la cultores de la electrónica y los pulsos envolventes y monocordes. Madonna se pone en las manos del productor William Orbit y obtuvo el primer álbum de la trilogía “dancefloor”, que vendió 19 millones de copias. Fue uno de sus pináculos en el pop, con canciones que se movieron entre pulsaciones trip-hop, beats fracturados, beats definidos y nuevas texturaciones en las canciones. Algunas de ellas tuvieron alto alcance: la melancólica “Substitute of love”, la midtempo “Swim”, la balada retro-Madonna “Frozen” y la canción que produjo ese máximo impacto visual, “Ray of light”, con una Madonna descontrolada en una discoteque neoyorquina y su ajustada camiseta blanca de cien por ciento algodón y transpiración.


Music (2000): hey, mister DJ

Plagado de vocoders, montado sobre bases y empujado por beats incesantes, Music estuvo mucho más definido como un disco electrónico que Ray of light dos años antes. Madonna mantuvo el soporte del productor británico William Orbit pero incluyó además al suizo Mirwais Ahmadzai en la puesta a punto. Un look de chica vaquera prenatal presentó a una Madonna de 42 años en la canción “Don’t tell me” como imagen asociada a la tapa del disco, pero fue en definitiva la propia pieza dance “Music” y su llamado al DJ de la noche la que llevó a este álbum a posiciones de adelanto en las preferencias, incluido el videoclip de la limousina con Madonna y sus amigas que se vuelven animadas. Otras canciones sobresalientes dentro del set fueron “Nobody’s perfect”, “What it feels like for a girl” e “Impressive instant”, y aparecen también dos extras: "Beautiful stranger", un single previo para la película "Austin Powers: the spy who shagged me" (1999), y el cover de "American pie", original de Don McLean.

American life (2003): guerrilla chic

Con American life suman tres los discos de la cantante con productores de cuna electrónica, después de Ray of light (1998), con William Orbit, y Music (2000), con Mirwais Ahmadzai. Pero aquí Madonna se pone contigente, critica el materialismo y la decadencia del imperio americano, se calza una boina como la de Che Guevara y hasta filma un videoclip alusivo a la invasión de Irak para su canción "American life". Claro que después se retracta de exhibirlo. "Debido al volátil estado del mundo y por respeto a las fuerzas armadas, a las que apoyo y por las que ruego, no quiero correr el riesgo de ofender a nadie que pudiera malinterpretar el significado de este video", explica. Es la revolución según Madonna.

Confessions on a dance floor (2005): hagámoslo juntos

Madonna avanzó físicamente en el tiempo después de Music pero retrocedió otro tanto en estética y se volvió a introducir a la discoteque, pero esta vez a la que dominó los años ’70. El peinado que impuso Farrah Fawcett, la malla de gimnasia de Rafaella Carrá, la radiocaset de Run D.M.C. y la canción de Abba llamada “Gimme gimme gimme (a man after midnight)”, que en su versión en castellano decía "Dame dame dame amor esta noche" como plataforma sobre la cual Madonna volvió a bailar en “Hung up”. Esas fueron sus direcciones. Es cierto, las canciones bailables de Madonna siempre fueron mejores que los hits absolutos de la posteridad. "Lucky star" y "Borderline" eran mejores que "Material girl" y "Like a virgin" y en este tercer disco de la trilogía bailable, las mejores son las que pegan en el dancefloor, o sea todas. "Get together", "Future lovers", "Sorry", "Jump", "I love New York". Sume y siga.

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