Sacros

19 de Enero de 2009 | 11:42 |

Si ya es escasa la circulación de la música de tres grandes grupos que marcaron el rock chileno en el amanecer de los años '70 entre los Blops, Congreso y hasta Los Jaivas, más inadvertidos son los demás nombres que fueron parte de esos jardines sonoros. Pero si los elepés de Embrujo, Congregación, Frutos del País, Combo Xingú o Panal siguen siendo rarezas chilenas, uno de ellos escapa desde ahora a esa condición: el de los Sacros. Grabado en 1973 y reeditado por un sello alemán especializado en rock sudamericano, el único álbum del grupo reaparece en CD y vinilo y es una puerta abierta a ese tiempo.

Contracultura juvenil, Unidad Popular, transformaciones sociales y políticas son parte del bullente telón de fondo de estos años. Sobre eso, los Sacros vienen a sumar sus voces a un movimiento musical iniciado en el aprendizaje del rock en los '60, pero que ya aquí está para nuevos descubrimientos. La invocación inicial al llamado de ohm en el disco es la primera de muchas señales del afán trascendente de estas canciones, entonadas por la dupla entre el bajista Hernán Valdovinos y el guitarrista Patricio Panussis. "En primavera te encontraré / como una flor te abrirás", dicen al inicio. "Para todo existe un porqué / una causa, un efecto / Yo riego una flor / La flor se abre", filosofan en "La realidad" antes de hablar de asuntos como "el eterno movimiento", "la evolución total", lo infinito y lo divisible, el microcosmos y el macrocosmos.

Un cruce elocuente es escuchar a los Sacros cantar sobre asuntos algo más contingentes en una canción llamada "Cobre, pobres, viejos", con una postal fugaz de la nacionalización del cobre en la época. Y un sonido de tendencia acústica y casi pastoril es el respaldo para todos estos versos. Los acordes de Panussis a menudo son los esenciales, y su sonido se multiplica filtrado por su guitarra de doce cuerdas que se oye como una lluvia. La percusión de Tomás Roberto Herrera ya está emancipada del patrón cuadrado del rock, hacen armonías vocales en "Manos duras" y se oye un recogimiento constante, como invocacíón al Bob Dylan más espiritual, que hace honor al nombre del grupo. La guitarra acústica y la quena de "Diosa del mar" aumentan lo vívido de este sonido chileno, cercano al de Congregación en lo etéreo y al de los Blops en lo natural. Sacros apareció días antes del golpe de Estado de 1973 y casi no alcanzó a circular, pero dentro hay un fragmento de historia que permanece intacto en este hallazgo retrospectivo.

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