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Ubiergo cuenta cómo evitó el descalabro tras su inesperado éxito

"Toca una más, huevón", le dijo el sonidista que le habló en el escenario. "Chico, tenís que hacer algo", le rogó Camiroaga, mientras veían cómo el público estaba a punto de desbordarse.

25 de Febrero de 2009 | 15:53 | Sebastián Cerda, enviado especial a Viña del Mar
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El éxito de Fernando Ubiergo en la segunda noche del Festival se suma a la recordada presentación de 1978, cuando ganó con ''El tiempo en las bastillas''.

Alex Moreno

VIÑA DEL MAR.- Aunque ha estado en el Festival de Viña del Mar en diversas ocasiones, para Fernando Ubiergo ninguna se comparaba a la de 1978: Ese año ganó la competencia internacional con "El tiempo en las bastillas", miles de antorchas se prendieron en la galería, el cantautor se transformó en una figura popular y su carrera se embarcaría en un rumbo diametralmente distinto al que hasta entonces tenía.

Por esto, ese paso permanecía firme como el más importante en su historial viñamarino. Hasta anoche, porque el verdadero e impensado fenómeno en que derivó su presentación, como parte del jurado internacional, hoy compite palmo a palmo en el recuerdo y la valoración del artista.

"He vivido muchas emociones en mi vida, pero lo del 78 fue muy impactante. Sin embargo, mi madre, que tiene 81 años, me dijo 'lloré más que en el 78'. Ahí me di cuenta de que lo que tuvimos fue algo que nos desbordó. Definitivamente, esta pasada por Viña es muy grande. No sé si más que en el 78, pero que te pase dos veces y en el mismo lugar es como para dar gracias", dice el autor de "Un café para Platón"..

-¿Temiste que la situación anoche derivara en un descalabro?
-Sí, la cosa se pudo poner complicada, y en un momento los diálogos que tuvimos con Felipe y Soledad fueron "hay que salvar esto". Todo el esfuerzo que yo hice, de una u otra forma fue por bajar (la ansiedad de la gente). Yo nunca le pedí nada al público, nunca dije frases como "estoy muy agradecido, muy emocionado", nada.

-Estuviste muy contenido...
-Sí, porque entendía que ellos también estaban en un problema. Todos mis instrumentos estaban desconectados, incluso mi guitarra, entonces yo no les podía meter más presión. Felipe fue muy generoso, de repente le dije "tengo la garganta seca", y llegó él con el vasito. Se fue el glamour a cualquier parte. Pero creo que eso le trajo humanidad. Al final decido cantar y opto por un tema muy para adentro ("Samba pa' no llorar"), que iba a provocar que la gente escuchara y no coreara, porque si cantaba un tema conocido íbamos a seguir en la misma cosa. Creo que se produjo una ayuda mutua. En ese momento estaba feliz, pero se produjeron momentos muy difíciles. Y un tributo al amigo del sonido, que entraba con la guitarra y con palabras poco académicas me decía "toca una más, huevón". Yo le explicaba "es que no suena". En mi mesa había otra guitarra, escuchaba una reverb. Toqué de memoria.

-El público en estas situaciones suele irse contra los animadores, ¿cómo los viste a ellos?
-El público estuvo muy bien, no se fue contra los animadores, porque no vio una división entre nosotros. Estuvimos juntos, nos abrazamos, Soledad fue muy generosa y en un momento me dijo "Fernando, tenemos que salvar esto". Felipe me decía "chico, tenís que hacer algo". Yo le respondí "es que no me suena la guitarra". La gente debe haber notado que en un momento yo decía "Óscar, Óscar" y no tienen que haber entendido nada. A mi pianista le pedí que tocara desde afuera y yo me acompaba así, ya que mi guitarra no sonaba. Pero el piano no aparecía. Óscar después me contó que al lado de él estaba un señor enrrollando el cable del teclado.

-¿Crees que faltó previsión a la hora de desconectar tus equipos?
-Si hubieran dejado un minuto más la plataforma, hubiéramos cantado lo que quisieran, dos o tres canciones para darle el gusto al público. Pero cumplieron con el libreto. Yo me sorprendí, esperaba que me fuera bien, pero lo de anoche fue extraordinario. Ése no era un público que me iba a ver a mí. De hecho le había advertido a Soledad y Felipe "no me hagan hacer un bis si es que la gente no lo pide", porque cuando te hacen volver así nomás, me parece un poco patético. Y ellos cumplieron, la gente efectivamente pidió otra, pero yo creo que en eso incidieron los Difuntos Correa. Ése fue el momento que más me gustó.

-¿Crees que todo esto puede ser un recado para la organización, que dice que tú eras un artista al que se podía invitar para un show completo?
-Eso era un riesgo para ellos. Pudieron haber dicho "a Fernando no le aguantan más de cuatro canciones". Yo los entiendo, porque no me habían visto.