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Con la ciudad en contra

Es un nombre común entre la ciudadanía, pero también es un nombre que se destaca, porque comienza a sonar en la música chilena. A partir de su disco debut La batalla urbana, Germán Espinosa se inicia como compositor y va en busca de un sello personal en la superpoblada escena de baladistas románticos.

27 de Febrero de 2009 | 17:31 |

Germán Espinosa está ingresando a las ligas de la música popular chilena, con su disco independiente La batalla urbana (2008). Hace un par de años grabó otro, pero no alcanzó a llegar al lanzamiento. Una situación que él agradece pues sólo ahora se siente conforme con el nivel musical que ha alcanzado.

Y es que la necesidad de un reconocimiento inmediato no es algo que interese. Al contrario. Su postura ante la vida y la música es la de disfrutar las cosas simples y no dejarse atrapar por la frivolidad, el estrés y la frialdad de la vida citadina. Es una actitud que marca La batalla urbana, álbum que preparó guiado por el prestigioso bajista y productor Marcelo Aedo (director musical de la banda de Alberto Plaza).

La personalidad relajada de Espinosa se percibe desde un comienzo en esta entrevista, cuando alegremente señala “mientras conversamos tengo que estar pendiente del arroz que puse recién en la cocina” y ríe.

-¿Por qué en tu música te centras tanto en el ajetreo diario de la ciudad?
-Porque para mí es importante tener conciencia de que dejamos de ser ciudadanos y nos transformamos en consumidores. La gente ahora no se puede divertir si no es pagando por la diversión. Hay que ir a un pub y pagarle a un tipo para que te traiga un copete y te ponga música. Si sales con una amiga simplemente pagas y vas al cine, lo que es súper conveniente, porque te entrega dos horas para compartir sin tener que “darse la lata” de preguntarle cómo está y qué ha hecho. Entonces hay una pérdida de sentido de las cosas que son realmente importantes.

-Y entonces tú quieres rescatar eso con el romanticismo...
-
Así es, con la mujer. Porque lo único que te va a salvar de esta indiferencia es el amor de una mujer. Lo único nuevo que se puede presentar en todo esto es alguien que te mire a los ojos y te diga “esto vale la pena y enfrentémoslo juntos”.


Es un romántico Espinosa, qué duda cabe. Sin embargo asegura que “no me gusta lo cursi”. Así sus canciones incluyen algunos toques de jazz y de música latinoamericana, además de letras cotidianas que permiten disminuir la melosidad que a menudo es posible de detectar en la tradición baladística latina. Al respecto, el cantante señala que “este disco no es ni (Ricardo) Arjona ni Silvio (Rodríguez), porque traté de hacer una prosa más doméstica, con cosas cotidianas, como el metro, la casa y los amigos, no lo mismo de siempre”.

-¿Desde que quisiste sacar un disco tuviste clara esa postura de “rechazo citadino” y de cotidianeidad, o eso vino en el proceso?
-No, eso estuvo siempre. Yo quería hacer algo novedoso, porque pensaba “¿por qué voy a hacer un disco yo, si hay tantos en el mundo?”, tengo que hacer algo nuevo.

-¿Y esa postura interesó desde un comienzo a Marcelo Aedo?
-Claro, porque lo que ocurrió fue que busqué a Marcelo y le pasé mi disco anterior, que era como una maqueta, o una carta de presentación. Y fue súper extraño, porque se lo entregué antes de que él se fuera de gira con Alberto Plaza, y desde el aeropuerto me dijo “está bueno, pero está mal hecho, hagámoslo de nuevo”. Luego comenzamos a trabajar y salió La batalla urbana. Entonces el disco es básicamente lo mismo que yo tenía, pero con un sonido profesional y una canción más, que es precisamente “La batalla urbana”. Así es que fue una suerte que no resultara esa primera grabación. No hubiera quedado conforme.

El debut de Germán Espinosa fue lanzado a mediados de 2008, aunque durante los últimos meses ha adquirido mayor protagonismo. Espinosa lo dijo antes: no le importa el ritmo con que llegue la fama. Por el momento más le preocupan los tiempos de cocción en su cocina. Si no vigila ese fuego, puede estropear el encuentro que tiene pronto con un ser querido. Y eso sí que realmente lamentaría.
 

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