Viento, río, montaña y tierra

Es estadística: ésos son los conceptos que más aparecen en la conversación con esta cantante sureña avecindada en Santiago, dedicada a presentar su flamante primer disco, De tierras y asfaltos (2009), con diversos sonidos del folclor chileno y continental. " Los llevaba dentro mío y ahí brotaron", dice.

14 de Septiembre de 2009 | 09:04 |

Dos instrumentos de percusión y una guitarra bastan a Vasti Michel para cantar y tener ya un primer disco donde mostrar sus canciones de raíz folclórica. Los dos aparecen en la cubierta de ese disco, De tierras y asfaltos (2009). Uno es un bombo llamado "huancara" y el otro son las chajchas, como ella misma explica. "Wankara llaman a este bombo los pueblos del altiplano, aymaras, quechuas. Significa 'profundo', tal y como late su corazón cuando resuena".


-¿Y chajchas son las que tienes en la mano en la tapa del disco?
-Sí -exclama e imita el sonido del instrumento-. Suena tal y como sugiere su nombre, onomatopéyico absoluto. El nombre es quechua, es un instrumento del altiplano, está hecho con pezuñas de cabrito.


No fue al altiplano a buscarlas. Vasti Michel encontró sus chajchas en la feria de artesanos peruanos instalada en las calles Santo Domingo y San Antonio, en Santiago. En la capital, donde vive desde 2004, empezó también a cantar tras llegar desde su Concepción natal y la ciudad de Traiguén en la Región de la Araucanía, donde recuerda antepasados de cantoras que puede remontar hasta cuatro generaciones, entre una bisabuela llamada Casimira, una abuela que emigró a la ciudad, Guillermina Villar, y su madre Laura Castillo.


-Las tres, y además mis tías Victoria y Mirta, todas cantan y tocan la guitarra. Cuando nací, la guitarra de mi abuela estaba en casa y de niña jugué con este instrumento sin restricción. Por ambiente, a partir del hecho de haberme criado en Traiguén, mi espíritu recibe por herencia sonidos mapuche que viajan por el viento y descienden desde la montaña por el río. Pertenezco a las cantoras profundas de esta tierra, cantamos con el bosque, el viento, los pájaros, bailan nuestra armonía las flores, recibimos inspiración desde toda la naturaleza.


Voces-frecuencias de hace milenios


Melodías y letras de Víctor Jara y Violeta Parra son parte del disco y de las influencias de la cantante. "Mi madre es una joven de los '70", explica. "Desde el vientre me enseñó Charo Cofré, guarachas del sur, valses tradicionales, Victor Jara, Violeta Parra, Isabel Parra, Patricio Manns, Schwenke & Nilo, Silvio (Rodríguez), Quilapayún, Inti Illimani, Quelentaro… muchos cantores hermosos de nuestra tierra".


-¿Y cómo se dio el conocimiento de otros ritmos latinoamericanos, la chacarera por ejemplo?
-En los '80 mi madre y yo escuchábamos mucho a Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Atahualpa Yupanqui, entre otros. A mi pueblo bajaban exquisitamente de cuando en vez gauchos de la Argentina, por Lonquimay cruzaban, y nos deleitaban con su música, bailes y cultura. Era hermoso contemplar su arte genuino acompañado de boleadoras y bombos legüeros. Cada verano me enamoraba profundamente de ellos y los soñaba. Además mucha literatura refiere el intercambio que por años ha existido entre chilenos y argentinos. Los mismos pehuenche no distinguen frontera. Los demás ritmos los he bebido con fruición, intercambiando música con todo el mundo y dejando que ésta con su hermosura me inunde de cultura de diversos pueblos.


Grabado en la ciudad sureña de Coronel en 2007, De tierras y asfaltos recoge canciones que datan de 2006 a 2007, escritas en Santiago y con el precedente de un ascenso a caballo a la cordillera en el sector de Lo Barnechea, como está escrito en su canción "Identidad". A excepción de "Lonquimay", su primera canción, fechada en 1995.


-Me brotó luego de conocer in situ a cantoras campesinas, payadores y poetas populares que año a año se reúnen en el pueblito de Portezuelo, al interior de Chillán. Lloré profundamente cuando me encontré con toda esta familia de cantores. Asimilé cada toquío, afinación y sonidos de otros tiempos. Los llevaba dentro mío y ahí brotaron.


-¿Qué  importancia han tenido en tu trabajo estas tres ciudades: Concepción, Traiguén, Santiago?
-Nací en Concepción, al lado del Bio Bío. Me crié en Traiguén, en la Araucanía, allí caminé huellas de plata y nadé mucho en el río del mismo nombre. Luego una vez que me adentré en la cordillera acá en Santiago me impregné de toda la cultura contenida en los ecos de la montaña. Entonces empecé a volar a través del canto y sus razones. Acá en Santiago desperté de un sueño profundo que traía de provincia, mi voz y  su identidad son bienvenidas.


-¿Cómo recuerdas la decisión de instalarte en Santiago? ¿Por qué fue acá donde empezaste a cantar más en público, y no en el sur?
-Me costó mucho "sentirme hallada" acá en Santiago. Ahora luego de algunos años estoy en paz con la ciudad, aquí he conocido muchos músicos y creadores profundos. Antes sólo era intérprete, luego de decantar muchas experiencias en esta urbe me volví cantora, autora de mi canto. Santiago es un centro donde convergen diversos embajadores culturales, todos tienen algo que decir y además saben escuchar. Acá encontré mis pares creadores,  los actuales voceros de nuestra cultura y tradición oral.


Vasti Michel ha visitado además Mendoza entre 2006 y 2009 junto al grupo Sudaca Proyect, del cantante de blues chileno Iván Torres, y el fin de semana acaba de presentar su disco por primera vez en su Concepción natal. "El lanzamiento lo autogestioné por el solo placer de cantarle a mi gente. Lo que no tengo lo he empeñado para acceder a un escenario digno y celebrar la hermosura de ser creadora y estar en armonía con las voces-frecuencias que viajan desde hace milenios por el viento. Y así como voy a Concepción debo ir a mi pueblo, Traiguén, al teatro, soy hija de esta tierra y a su gente canto".


En el último tiempo ha actuado con grupos capitalinos como Juana Fe y con la cantante Paz Quintana, del grupo Tizana, entre otros, y sus planes no quedan ahí. "Mi pensamiento no tiene límites materiales. Mis sueños me hacen viajar por todo Chile. Al sur debo ir a cantar y agradecer tanta hermosura en las palabras a Elicura Chihuailaf y a Jano Weichafe (integrante del grupo de hip-hop Weichafe Newen). Por el norte debo ir a compartir una taza de té junto a (el novelista Hernán) Rivera Letelier. En algún minuto Osvaldo Torres (fundador de Illapu e investigador de la música andina), el cantor que más admiro, debe pasar por aquí y cantaremos. El dieciocho lo pasaré junto al familión musical que convoca Mauricio Redolés. Así voy sumando cariño e hilando sueños. Este verano quiero recorrer el sur y el norte de Argentina y quiero llegar hasta Uruguay. Voy a recorrer cantando, como dice Rolando Alarcón, sacando del silencio los ecos del tiempo subterráneo".

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