Jorge Baradit: "Quería una novela de aventuras míticas digna de nuestros niños"

"Kalfukura", un libro cargado de magia y mitología, abre este sábado la ronda de presentaciones nacionales en la Feria del Libro de la Estación Mapocho.

29 de Octubre de 2009 | 15:58 | Alberto Rojas, El Mercurio Online

SANTIAGO.- Leonardo Caspana es sólo un niño, pero está destinado a una misión sin precedentes. Un viaje imborrable a lo largo de Chile... que marcará su vida para siempre. Pero atención, porque no estamos hablando del país de las postales ni el de los textos escolares. No, el Chile que Jorge Baradit construye para su última novela, "Kalfukura" (Ediciones B / 180 páginas / $9.000), es un territorio cargado de magia, historia, fantasmagóricos conquistadores españoles y mitos cien por ciento locales. Una aproximación inolvidable a la herencia indígena y la búsqueda de la identidad perdida.

Baradit, autor de "Ygdrasil" (2005) y "SYNCO" (2008), fue el primer chileno en ganar el Premio UPC (Universidad Politécnica de Cataluña) de novela corta de ciencia ficción con "Trinidad" (2006). Y para todos los que deseen conocer más de cerca su nuevo libro, la presentación de "Kalfukura" será este sábado 31 de octubre, a las 17:30 horas en la sala Pedro Prado de la Estación Mapocho.

-Después de dos novelas "adultas" como "Ygdrasil" y "SYNCO", ¿por qué decidiste incursionar en la literatura juvenil?
-Cuando ya estaba escribiendo, quería desarrollar una novela de aventuras míticas digna de nuestros niños, quería una historia protagonizada por nuestros mitos, nuestras leyendas y tradiciones, pero vivas, potentes, telúricas. Un relato mitológico protagonizado por nuestros paisajes del que mi hijo, Gabriel, se sintiera orgulloso, algo para decir: "mi territorio es mágico, cargado de fuerza tectónica y magma mitológico". Chile es como el borde mágico del planeta, el territorio del fin del mundo.

-¿Cómo fue surgiendo la historia y en qué te inspiraste?
-La idea original fue considerar la posibilidad de que la conquista de América haya sido una guerra mágica entre magos europeos y chamanes indígenas, librada hace miles y con su enfrentamiento final hace 500 años. La posibilidad de que esa guerra se siga luchando secretamente y que estemos "ad portas" de un tipo de revolución. El principal giro que tuvo esta idea inicial fue la incorporación de la idea de la piedra azul, la Kalfukura, a partir del personaje histórico del mismo nombre, cacique mapuche del siglo XIX, nuestro propio rey Arturo, que unificó a los mapuches desde el Pacífico hasta el Atlántico. Un personaje de orígenes míticos que fue el único capaz de levantar una piedra caída desde el cielo, prueba que le valió prevalecer sobre otros caciques y liderar a su pueblo. Sumé el mito de Chile como un pasadizo iniciático seguido por Pedro de Valdivia para llegar a la "Terra Incógnita", la Antártica, en la búsqueda de sabiduría y tesoros más allá de la imaginación. Ese recorrido fue interrumpido por los mapuches y ha permanecido trunco por 500 años. La idea es que un niño aymará, en Arica, retome ese recorrido y logre cruzar el camino que lo llevará hasta el Polo Sur y hasta la Kalfukura, la piedra azul que no es ni más ni menos que el propio "corazón de la tierra", el corazón de la Pachamama, que espera retomar su lugar y reactivar el poder mágico del continente.

-¿Y cómo fueron tomando forma los personajes, sobre todo el joven protagonista?
-Leonardo Caspana es un niño como cualquier otro niño chileno de 12 años, muy apegado a su figura materna, de madurez tardía, regaloneado y sensible. "Kalfukura" se trata de un niño chileno enfrentado de pronto a la vida, enfrentado a momentos de decisión que lo irán convirtiendo cada vez más de niño a hombre. El relato es en verdad el rito de iniciación, el paso a la adultez de un niño que de pronto debe hacerse cargo de su vida, de proteger a alguien más débil, liderar un grupo y tomar decisiones difíciles que pueden acarrear consecuencias. Es el crecimiento interior. Clara es una niña pequeña que irá asumiendo su condición especial a lo largo de la historia, son pequeños que viven experiencias fuertes que sacarán lo mejor de cada uno. Los adultos están dañados, heridos, pero cada uno tomará su lugar, tomará su decisión y se verán incluso expuestos a depender de estos niños cada vez más fuertes.

-En tu opinión, ¿qué lugar ocupa este nuevo libro dentro de tu obra? 
-Al lado de las otras. Tiene tanta carga mítica como "Ygdrasil" y apela con la misma fuerza a las potencias del inconsciente territorial como "SYNCO". Es una novela que puede leerse como "una novela de Baradit" por cualquiera, la diferencia es que también la puede leer y abrazar un niño de 13 años, vivirla como una aventura en su propio paisaje. No creo que sea una "novela juvenil", me parece que es una novela que "además" la puede leer cualquier público. Su lugar en mi imaginario es relevante, he buscado la identidad de nuestro territorio hacia el futuro lejano, con "Ygdrasil"; hacia el presente y pasado cercano con "SYNCO"; y ahora hacia nuestro origen mítico-histórico con "Kalfukura". Hay un constructo particular que he ido desarrollando, una especie de lado B de nuestra Historia; una Enciclopedia apócrifa, secreta, esotérica si se quiere.

-El libro apela fuertemente a todo el imaginario mitológico indígena chileno, ¿qué es lo que te atrae de este mundo?
-Todavía no llevamos doscientos años acá y el perfil de lo que realmente somos demorará cientos de años más en definirse. De momento somos una imagen borrosa, un fantasma sobre el territorio. Sin embargo, convivimos sobre el mismo suelo con un grupo de gente que sí son un pueblo, raza común, cultura común, lengua común, imaginario particular, ideas y visiones absolutamente propias, no importadas ni remezcladas, ellos son "originales" por "originarios". Llevan quizá mil años acá, se han confundido con la tierra y el paisaje, con sus colores, olores y dolores; son tan reales como una araucaria o un puma.

-¿Te interesa seguir explorando el universo de "Kalfukura"? ¿Habrá una secuela o precuela?
-No lo sé, mi actitud artística es media kamikaze. Pero si hay algo nuevo que agregar o decir, por supuesto que se me volverá insoportable no expresarlo y quizá tenga la forma de alguna precuela o secuela, quién lo sabe. Al menos yo no.

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