Natalia Donoso, nacida en 1988, junto a su madre Pilar Donoso.
El MercurioSANTIAGO.- Natalia Donoso, hija de Pilar Donoso, escribió una carta que fue publicada hoy por "El Mercurio", donde rescata la historia de su madre, "que no tiene relación alguna con homosexualidades, golpes, depresiones, alcohol, abandonos y tristezas", sino más bien con una vida de humanidad en sus rasgos más descarnados, pero también en los más idílicos.
Dentro de los pasaje del escrito, Natalia confiesa que "es impresionante (si no penoso) ver que la vida de una persona se vea reducida a unos cuantos años, unos cuantos hechos, unas cuantas páginas, 440 para ser más específicos", haciendo alusión al libro de su madre "Correr el tupido velo", un retrato escrito sobre José Donoso.
La joven explica que durante la última semana "han desfilado frente a mis ojos un sinnúmero de artículos y comentarios acerca de la muerte de mi madre; ninguno, salvo una excepción que me conmovió hasta las lágrimas, ha hecho justicia a la verdad, a la compasión y por sobre todo al sufrimiento que una familia, la mía, está viviendo intensamente" y agrega que los dichos "no sólo periodistas sin criterio, sino que para mi sorpresa también familiares muy cercanos se han colgado de esta lamentable noticia, aparentemente con el afán de 'hacerse un nombre', hecho que no sólo me resulta morboso, sino que inmoral y cruel".
Natalia reflexiona que "se han dicho muchas cosas; que el libro 'Correr el tupido velo' fue el detonante de la decisión de mi madre, que la homosexualidad de mi abuelo fue demasiado para ella, que sus hijos la abandonaron (cosa que en ningún caso es real), y la teoría más sensacionalista y absurda de todas: que el destino de mi madre ya había sido escrito por mi abuelo, José Donoso".
"Uno no debería conocer los pensamientos más íntimos de nadie. Menos los de sus propios padres", decía Pilar Donoso, lo que Natalia destaca en su carta. "Esto, no sólo porque puede ser muy doloroso, sino también porque un escrito no refleja necesariamente la realidad, es una mera interpretación de una persona en particular en un momento dado", agrega.
"No se puede reconstruir una verdad sólo basándose en lo que una persona dice en un momento dado, todos tenemos pensamientos, deseos, rencores, iras, penas, alegrías, que al ser plasmadas en el papel no lo hacen menos subjetivas, más bien al contrario", indica la joven de 23 años.
"El amoroso recuerdo de mis abuelos"
Natalia señala que a diferencia de lo que se ha dicho sobre la vida de sus abuelos, es "una historia cargada de humanidad, en sus rasgos más descarnados, pero también en los más idílicos. Yo no sé mucho de la vida cotidiana de mis abuelos, yo era muy niña cuando ellos murieron, pero lo que sí puedo decir es que fui su adoración, esto claramente a raíz de ser la primera nieta".
Con respecto a la relación de su madre y sus padres, confesó que ésta "fue intensa, como era ella, con altos y bajos, pero siempre, con un tremendo cariño y respeto. A pesar de todos los defectos que tenían los tres, puedo decir que se quisieron con devoción, y que todas aquellas personas que han publicado lo contrario están muy equivocadas".
"Mi madre: una mujer excepcional"
"Mi mamá, Pilar Donoso, fue una mujer excepcional", comenta Natalia y agrega que su relación con ella "nunca fue fácil. Teníamos caracteres demasiado fuertes, lo que nos hacía involucrarnos en constantes peleas y conflictos". Sin embargo, añade que "siempre fue una mujer cálida, vital. Me entregó mucho más de lo que sería capaz de redactar. Sí, es cierto que los últimos años fueron difíciles, que ella no estaba bien, pero eso, en ningún caso podrá borrar de la memoria de quienes la amamos todos esos años de cariño, entrega y ternura".
En relación a la adopción de su madre, confiesa que Pilar "siempre se embarcó en una búsqueda de sus raíces, y no sólo en el sentido literal de encontrar a sus padres, sino de encontrar un lugar, que fuese de ella".
Habló de sus padres y aseguró que "ellos se amaron tremendamente, pero, como muchas veces sucede, las cosas dejaron de funcionar" y agregó que Pilar para ella "era casi un semidiós, algo a lo que yo nunca podría aspirar. Así de intensas eran nuestras relaciones", añade Natalia.
"Ella puede descansar en paz"
La hija mayor de Donoso confiesa que "hoy, que no la tengo a mi lado, me lamento. Sufro. Pero es un sufrimiento egoísta, por la falta que me hará en mi vida, porque no verá crecer a su nieto (...) porque no estará en mi matrimonio, porque no la tendré para esas largas conversaciones todas las mañanas. Extrañaré su calor, su amor, su olor, incluso sus rasgos más oscuros y negativos; porque quienes la amamos realmente la amamos así, tal cual era, y seguirá siendo en nuestros corazones. Yo la ame con todo mi corazón".
"Soy una convencida de que finalmente puede descansar en paz, y desde donde esté logrará todo lo que siempre buscó: pertenecer a un lugar y reunirse con los suyos. No le guardo rencor, y no dejaré que nadie intente inculcarme esa idea, porque yo tengo más que claro que mi madre me amó muchísimo, que escribió un libro del carajo, que fue mucho más valiente que la mayoría de nosotros, y que un buen día se fue al lugar donde pertenecía", agrega.
Sobre las razones y causas de su muerte, comenta "nunca las sabremos. Pilar Donoso corrió el tupido velo, y se llevó con ella un secreto, tan íntimo, que sólo conoceré el día que me reencuentre con ella", finaliza.